A contrapelo del desdén proverbial de la administración Trump al escenario normativo internacional, en la sorpresa de la temporada la Casa Blanca decide tocar la puerta de la Organización Mundial del Comercio para denunciar a los países, México entre ellos, que le aplicaron el ojo por ojo a su decisión de imponer aranceles al acero y aluminio

En afán de evitar un efecto boomerang tras la imposición de aranceles a las exportaciones de derivados de cerdo de Estados Unidos, México abrió un cupo, es decir, vía libre a 350 mil toneladas del producto de cara a países sin acuerdos mercantiles, en afán de garantizar el abasto. El monto equivaldría a 800 millones de dólares