Después de años de malas pasadas y tormentas, amanece con un cielo azul, esperanzador. Y con la paz de haber hecho lo que decía, dicho lo que quería y concretado lo que se propuso: darle forma a un partido sin transigir con nadie, salirse a probar en las urnas y ganar.

Viene un invierno crudo, me dijo por aquellos días de febrero el excluido Bejarano. Se quedó corto. Creo que es el final del PRD como lo conocimos.