Hay al menos tres grandes problemas por los que atraviesa el partido: uno es la división entre dos proyectos del partido, que ha abierto una pugna que parece irreconciliable; el segundo es haber judicializado los procesos internos y haberle dado al Tribunal Electoral poder para regular el gobierno interno de la organización; y el tercero es haber vulnerado la autonomía que necesita cualquier partido político para decidir cómo elige a su dirigencia.