Más Información

Socio de Bermúdez, presunto líder de “La Barredora”, pagó eventos de precampaña de Adán Augusto, cuando éste era “corcholata”

Hernán Bermúdez, líder de "La Barredora", teme ser extraditado a EU; "El abuelo" tramitó amparo para frenar posible proceso

Candidatura de mi esposa a gubernatura de SLP no sería nepotismo: Ricardo Gallardo; término se ha “desvirtuado”, dice

Ministra María Estela Ríos pide “no sacar de contexto” su expresión sobre nacidos in vitro; fue de “carácter ilustrativo”, dice

Grecia Quiroz acude a reunión en Palacio Nacional con Sheinbaum; buscan impulsar plan de atención a la violencia

Ejército intentó capturar vivo a “El Mencho”; pruebas de su abatimiento fueron entregadas a la FGR: Trevilla
Los festejos de decenas de mexicanos afuera de la Embajada de Corea del Sur , enfureció a los vecinos de la calle Virreyes en Lomas de Chapultepec , que tuvieron que soportar a los aficionados que cantaron, bebieron alcohol y hasta se orinaron en sus jardines.
La entrada principal de la sede diplomática en México terminó en malas condiciones, los asistentes, influenciados por las drogas y el alcohol, acabaron en mal estado y ejercieron mal comportamiento.
Uno de los residentes de la calle, indignado por los hechos, no entendía lo que estaba sucediendo en esos momentos. "Ni hemos ganado nada, perdimos. Me tarde horas en llegar a mi casa, todo gracias a estas personas que vienen a beber aquí, que se vayan al Ángel, aquí México no tiene nada que ver", acusó.
De origen español, el afectado, de nombre José María dijo que habló con los otros vecinos, nadie lo podía creer. "En 50 años que llevo en México nunca había visto nada así".
Muchos de los jóvenes, en su totalidad entre 15 y 19 años, bebieron frente a la embajada con el consentimiento de las autoridades, quienes aceptaban cigarros por parte de los aficionados.
Incluso, un consejero de la embajada de Corea del Sur en México salió a saludar a las personas que se dieron cita. Inmediatamente, un grupo de aficionados lo cargaron a modo de celebración. No pasó del amontonamiento y, a pesar de ello, el empleado de la sede diplomática continuó en el festejo tiempo después.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]








