Periodismo de investigación

Rocha y Cuén: la reunión fallida antes del crimen; el conflicto por la UAS escaló hasta una cita con el narco

A petición de Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de Gobernación reunió en julio de 2024 a Rubén Rocha Moya con la Rectoría de la UAS para solucionar el conflicto entre el gobernador en funciones y Héctor Melesio Cuén Ojeda; la junta no funcionó, y nueve días después el crimen organizado realizó la suya

En julio de 2024, universitarios se manifestaron afuera de las instalaciones de la Secretaría de Gobernación. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL
10/09/2026 |00:00
Silber Meza
Coordinador de la Unidad de Periodismo de Investigación y DatosVer perfil

Era 16 de julio de 2024. Apenas nueve días antes de que asesinaran a en Culiacán. En un lado estaban los universitarios apoyados por Cuén, en otro los respaldados por el gobernador en funciones . Se vieron las caras sobre la calle Bucareli, en la Ciudad de México, a sólo unos metros de la Secretaría de Gobernación.





Eran cientos de personas. La avenida estaba bloqueada y los manifestantes se hallaban flanqueados por policías. Iba rumbo a mi trabajo cuando vi la movilización; por momentos creí que un grupo se lanzaría contra el otro. Unos pedían que Rocha sacara las manos de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y otros que Cuén no obstaculizara una reforma a la Ley Orgánica universitaria; que soltara el cacicazgo que mantuvo durante 20 años.

Ese día se reunieron el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el encargado de despacho de la UAS, Robespierre Lizárraga. El encuentro en Gobernación contó con la presencia de su titular, Luisa María Alcalde.

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La confrontación del 16 de julio de 2024 fue el último intento por resolver el conflicto entre Cuén y Rocha, entre el cacique y el gobernador; una disputa que había escalado a un nivel de agresión no visto en, al menos, los últimos 30 años. Rocha, que utilizaba a la Fiscalía General del Estado y al Poder Judicial a placer, inició procesos penales contra la cúpula del cuenismo, incluido el hijo del cacique. No era complicado porque ambas estructuras estaban en poder de su mano derecha y exsecretario general de Gobierno, Enrique Inzunza, ahora senador de la República.

Cuén y Rocha, ambos políticos, ambos de Badiraguato, ambos exrectores, ambos vinculados por terceros con el crimen organizado.

Ismael Zambada García, alias El Mayo, afirmaría tres semanas después en una carta que Cuén era “un viejo amigo” suyo, mientras que el 29 de abril de 2026 Estados Unidos acusaría a Rocha de brindar protección y aliarse con el grupo criminal Los Chapitos. Rocha y Cuén estaban confrontados; Mayos y Chapos también tenían problemas.

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Por eso la reunión en Gobernación era tan importante. La confrontación estaba a punto de explotar.

Manifestantes el 16 de julio de 2024, previo a la reunión entre la UAS y el Gobierno de Sinaloa. Crédito: Captura de pantalla de video propio.

Un trabajador universitario que acudió a la movilización, y que entrevisté para este texto bajo condición de anonimato, recordó ese día como una tomadura de pelo: “Creo que no se logró nada, ya que no se llegó a ni un solo acuerdo ni se detuvieron las carpetas judicializadas. Sólo se logró dar el mensaje que Segob no se metería, y como Pilatos, manitas lavadas, y lo de su estado veanlo en su estado”.

El esfuerzo del 16 de julio de 2024 fue el último por llegar a un acuerdo entre las dos fuerzas más importantes del estado, pero las cosas no salieron bien.

“Luego de la reunión que sostuvo este martes por la mañana con la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, y el encargado de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Robespierre Lizárraga Otero, el gobernador Rubén Rocha Moya señaló que se abordaron los dos asuntos que han generado conflictos, como es la posible reforma a la Ley Orgánica de esta Universidad, así como los procesos judiciales que enfrentan sus autoridades y exfuncionarios, y la conclusión a la que se llegó es que ambos casos serán resueltos en Sinaloa por las autoridades correspondientes”, se lee en un comunicado del gobierno de Rocha publicado ese día, y atribuido a una declaración del gobernador.

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De nuevo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador había apostado por Rocha, como había sucedido en todos los conflictos anteriores, sean las denuncias de incursión del narco en las elecciones de 2021 o los conflictos con los anteriores alcaldes morenistas de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, y de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez.

Que los problemas se resolvieran por las estructuras legales sinaloenses era la estocada final contra Cuén: Rocha e Inzunza tenían el control absoluto.

En el comunicado que el gobierno adjudicó a una declaración de Rocha se afirmó que el avance de la modificación a la Ley Orgánica –que en los hechos buscaba quitarle el control de la universidad a Cuén– pasaría primero por una consulta a la comunidad universitaria, y sería ésta quien decidiría si la aprobaba o rechazaba; después el Congreso del Estado realizaría el cambio legal.

Volantes de promoción de la consulta universitaria. Crédito: Congreso del Estado de Sinaloa.

La UAS es la máxima casa de estudios en Sinaloa y recibe un presupuesto anual de 8 mil millones de pesos, muy por encima de los 5 mil millones del municipio de Culiacán, la capital del estado.

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La UAS registra más de 160 mil estudiantes y un padrón de 20 mil trabajadores activos y jubilados, según ha informado la institución. No solo es un botín económico, también es político: concentra las mentes más estudiadas del estado y la capacidad de movilización social más aceitada y masiva. A la par del afianzamiento del poder interno de Cuén, el hoy fallecido fue creando una estructura política electoral que cristalizó en el local Partido Sinaloense. Los críticos de este modelo lo llamaron la Universidad-Partido. Si un trabajador de la UAS quería crecer rápidamente en la institución, había que afiliarse y hacer trabajo por el partido.

La dupla Rocha-Inzunza tenía al cuenismo contra las cuerdas: le había abierto procesos penales al rector Jesús Madueña Molina, que dejó el cargo y después lo asumió de nuevo; al que lo sustituyó en su ausencia como encargado de despacho por 13 meses, Robespierre Lizárraga, y a un exrector, Juan Eulogio Guerra Liera. También inició un proceso penal contra Héctor Melesio Cuén Díaz, hijo de Cuén Ojeda, entre otros funcionarios universitarios de alto nivel.

“Por lo que toca al tema de los juicios que enfrentan autoridades actuales, desde el rector, el propio encargado de Rectoría y un exrector, así como funcionarios actuales y de pasadas administraciones universitarias, acusados por la Fiscalía de presuntos actos de corrupción y desvío de recursos, precisó que este tema está en marcha y debe esperarse a que se concluya, ya sea con una absolución o una sentencia que emita el juez correspondiente”, se lee en el comunicado de 2024 que citaba a Rocha.

El 16 de julio de 2024 la Secretaría de Gobernación no pudo solucionar el conflicto entre Cuén y Rocha, y nueve días más tarde, según la carta de Ismael Zambada García –que coincide en parte con la versión de la Fiscalía General de la República–, el crimen organizado sería citado con la intención de resolverlo. Según esta misiva, ahí se toparían los criminales Ismael Zambada García, Iván Archivaldo Guzmán Zalazar y Joaquín Guzmán López; también los políticos Héctor Melesio Cuén Ojeda y Rubén Rocha Moya. Rocha no acudió, según ha afirmado él mismo, Cuén fue baleado y asesinado en el lugar, y Guzmán López secuestró a El Mayo, lo subió a un jet privado y aterrizaron en Estados Unidos donde fueron capturados.

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Si la reunión en Segob para resolver el conflicto Cuén-Rocha había resultado mal, la organizada por el narco resultó aún peor.

“Joaquín Guzmán López me pidió que asistiera a una reunión para ayudar a resolver las diferencias entre los líderes políticos de nuestro estado. Conocía una disputa entre Rubén Rocha Moya, Gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuén Ojeda, excongresista federal, Alcalde de Culiacán y Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), sobre quién debería dirigir esa institución. Me dijeron que además de Héctor Cuén y el Gobernador Rocha Moya, en la reunión también estaría Iván Guzmán Salazar”, se lee en la carta escrita originalmente en inglés.

Después del asesinato de Cuén, Rocha logró lo que parecía imposible: se realizó una consulta en la primera quincena de septiembre, mientras estallaba la violencia en Culiacán, más tarde se reformó la Ley Orgánica de la UAS, y meses adelante el rector Madueña, antes fiel a Cuén Ojeda, se convirtió en su nuevo aliado.

Una de las muestras más claras del cambio fue que horas después de que se diera a conocer la acusación de Estados Unidos contra Rocha, Inzunza y ocho cercanos más, la UAS publicó un comunicado institucional en facebook donde le dio un espaldarazo al gobernador: “La Universidad Autónoma de Sinaloa reconoce la trayectoria académica y política del Doctor Rubén Rocha Moya, quien se ha caracterizado por ser un ciudadano íntegro, un luchador social auténtico”.

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El post no permitía los comentarios de los usuarios, pero al compartirlo recibió una oleada de críticas.

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Para esas fechas, las acusaciones penales en contra de la mayoría de los cuenistas habían quedado en el olvido. Ya habían llegado a un acuerdo con Rocha.

Imagen de la consulta para reformar la Ley Orgánica de la UAS que realizó el Congreso del Estado de Sinaloa. Imagen: Congreso del Estado de Sinaloa.

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