La designación de Verónica Díaz Robles como virtual candidata de Morena al gobierno de Zacatecas provocó disgustos y jaloneos entre los morenistas y petistas que participaron en el proceso interno, quienes cuestionaron el parentesco familiar de la senadora con licencia con los Monreal. Antes de que se hiciera el anuncio, en la negociación final en un salón del WTC el 15 de septiembre, el ambiente se tornó muy tenso cuando el petista José Narro cuestionó el resultado de la encuesta y dijo que Verónica era “la de más altos negativos”, además de citar al gobernador David Monreal, como “el peor evaluado”. La respuesta de Díaz Robles fue contundente: “Mi primer apellido es Díaz, no Monreal. Yo soy la señora Díaz, no la señora Monreal”.

Y es que el resultado de las encuestas morenistas dejó fuera al diputado Ulises Ruiz quien tenía el apoyo de la presidenta Sheinbaum y se perfilaba como el candidato que rompería con el dominio político del monrealismo en Zacatecas, pero en las mediciones finales Ulises se desfondó mientras que la senadora subió en los últimos dos meses y terminó imponiéndose por amplio margen en las mediciones del partido gobernante.

Fuentes morenistas nos dicen que la final se dio entre Verónica Díaz y Ulises Mejía. Ulises llevaba ventaja en los sondeos hasta hace tres meses, pero en las últimas semanas creció mucho Verónica a partir de que, tras haber sido delegada de los Programas del Bienestar en Zacatecas, era muy conocida en las zonas donde se levantó la encuesta final, porque la muestra que elige Morena se basa en seleccionar un 60% del universo de encuestados que habiten en secciones electorales donde viven militantes y simpatizantes de Morena y beneficiarios de programas sociales federales, mientras el 40% restante de los encuestados son a población abierta.

Eso explica por qué cuando se le preguntó a los zacatecanos, el sesgo de la encuesta diseñada por Morena favoreció a la senadora que era más conocida por morenistas y beneficiarios que el diputado Mejía Haro, porque durante más de cuatro años se dedicó a repartir las ayudas y programas sociales federales en el estado.

Lo que sucedió en las encuestas zacatecanas es muy similar a lo ocurrido en 2024 en el proceso interno entre Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. Cuando el sondeo se levantaba en población abierta Claudia y Marcelo salían parejos, pero cuando la encuesta se hacía en secciones donde habitaban militantes o simpatizantes morenistas, Sheinbaum se le separaba hasta diez puntos arriba al entonces canciller.

Al final, el resultado provocó fuertes jaloneos antes de ser anunciado. En la reunión previa a la conferencia de prensa José Narro Céspedes, del PT, pedía revisar la encuesta porque decía que algo no le cuadraba en el resultado a favor de Verónica Díaz. “Cómo es posible que el gobernador David Monreal, siendo el que más reprobado está en su aprobación y que la senadora, que es familiar de los Monreal, gane la encuesta si es la que más negativos tiene”.

La respuesta se la dio la propia senadora Díaz, le dijo que “su visión era muy machista” y le pidió que no la invisibilizara. “Yo tengo mi propia personalidad, mi primer apellido es Díaz, no Monreal, soy la señora Díaz, no la señora Monreal y yo me divorcié del señor (Luis Enrique) Monreal desde hace 10 años”, dijo respondiéndole al petista Narro.

Después de la negociación interna tras bambalinas, Ulises Mejía no tomó bien los resultados y decidió no salir a la conferencia de prensa y se ausentó molesto del World Trade Center, al igual que la aspirante petista Geovanna Bañuelos que tampoco aceptó el resultado ni se quedó a la presentación formal de Díaz. Y cuando se estaba realizando el anuncio por parte de Citlalli Hernández, se escuchó claro y fuerte un grito de “¡Fraude!” en el salón que provenía justo de la esposa del ex senador Narro.

Aunque para muchos con la designación de la senadora Morena no respeta su principio antinepotista, Verónica Díaz sostiene que ella ya no es parte de esa familia e incluso ha dicho que no tiene buena relación con su excuñado Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena.

Díaz Robles fue asesora de David Monreal en el Senado en 2018, pero antes de eso había colaborado con el presidente López Obrador que la nombró coordinadora de Morena en Aguascalientes previo a su campaña presidencial. En ese lapso Verónica Díaz se volvió muy cercana a Beatriz Gutiérrez Müller y en varias ocasiones el hijo menor de AMLO, Jesús Ernesto, se quedaba durante las vacaciones escolares en el rancho propiedad de la senadora en Fresnillo, donde pasaba varias semanas y se volvió tan cercana a la familia que Jesús Ernesto la llamaba “Tía Vero”.

Cuando López Obrador ganó la Presidencia la nombró delegada de los Programas del Bienestar en Zacatecas, el cargo con el que finalmente comenzó a catapultarse políticamente también con el apoyo y la cercanía que tiene con el gobernador David Monreal, quien apoyó en todo momento sus aspiraciones.

La relación que mantiene con Ricardo Monreal es casi nula. El coordinador morenista no la ve muy bien a partir del divorcio y de los conflictos que eso ocasionó en la familia, y él también ha dicho en entrevistas que con su antigua cuñada no tiene ni buena ni mala relación, “simplemente no tengo contacto con ella”.

Así que, aunque nieguen ya la relación familiar y ella se reivindique más como Díaz que como Monreal, al final la candidata de Morena en Zacatecas, si bien forjó una relación directa con AMLO que la ayudó a crecer tras haber ayudado a consolidar a Morena en Aguascalientes, habrá que ver si los zacatecanos saben distinguir esas sutilezas, porque en el imaginario colectivo y en la práctica, la senadora electa para defender al morenismo en el estado minero representa la continuidad del grupo monrealista y su control político en la entidad zacatecana.

NOTAS INDISCRETAS… Primero fue el aviso de Marco Rubio que reconoció la cooperación del gobierno de la presidenta Sheinbaum en el combate a los cárteles de la droga, pero lo calificó de “insuficiente”, advirtiendo que Estados Unidos combatiría a los cárteles mexicanos “de cualquier manera”, con o sin el apoyo mexicano. Y ayer el tema ya escaló al máximo nivel con las declaraciones del presidente Donald Trump que también comenzó con la zanahoria al reconocer "la labor del Gobierno de la Presidente mexicana Sheinbaum para decomisar mayores volúmenes de drogas, desmantelar laboratorios clandestinos y desplegar recursos militares y policiales adicionales en nuestra frontera común", pero luego sacó el garrote y urgió al gobierno mexicano a desenmascarar, detener y enjuiciar a los políticos y funcionarios corrruptos que apoyan al narcotráfico. "Las inversiones actuales que hace México en sus fuerzas de seguridad son insuficientes para sostener y ampliar sus campañas contra los narcoterroristas, sus finanzas y sus redes criminales. Esto incluye exponer, arrestar y procesar a los numerosos funcionarios públicos corruptos que han colaborado con los cárteles y traicionado la seguridad y la soberanía de su propio país", aseguró Trump en una comunicación enviada al Capitolio y que es requerida al Ejecutivo estadounidense desde 2002. Conclusión, el ultimátum a la presidenta Sheinbaum es claro: o entrega a narcopolíticos acusados e investigados por Estados Unidos, sean o no de su partido, o lo que viene, conforme se acercan las elecciones de medio término en la Unión Americana, serían acciones unilaterales de su administración contra los cárteles mexicanos y su políticos protectores… Los dados mandan Escalera Doble. Que haya sido un Feliz Puente Patrio para los amables lectores.

TEMAS RELACIONADOS