Mochilazo en el tiempo

Caridad Bravo Adams, la reina del drama romántico

Dramas van y vienen en la televisión, pero pocos tan memorables como los de Caridad Bravo Adams. Mientras sus adaptaciones para Radio y Televisión son las más recordadas, hoy recordaremos algunas versiones para cine

La escritora tabasqueña Caridad Bravo Adams fue una de las más prolíficas en materia de melodrama latinoamericano. En la imagen, una escena de “Yo No Creo en los Hombres” con Sarita Montiel. Fotos: IMDb/ESPECIAL.
14/01/2026 |01:58
Liza Luna
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Texto: Liza Luna





El alma del mexicano no puede negarse a un buen , donde los personajes luchen por su amor, lloren por los engaños y se enloquezcan de ira. Ya sea en el casi olvidado formato de radionovela o en horario estelar de la televisión, las también llamadas “historias de folletín” se anclaron en la memoria cultural nacional.

Fue una mujer la escritora de los mejores romances y penas del entretenimiento latinoamericano: la tabasqueña Caridad Bravo Adams, capaz de “estremecer y hacer llorar a los cinéfilos sencillos y tiernos de corazón con los novelones que escribe”, según la describió EL UNIVERSAL.

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De la pluma de Bravo Adams salieron mujeres con el alma dañada, malvadas hasta la médula u hombres viles y criminales, fáciles de detestar y difíciles de perdonar; pero también escribió los amores más imposibles entre personajes nobles de corazón. Sus historias estaban llenas de calvario y dramatismo, haciendo del necesario beso final lo más dulce del entretenimiento.

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Aunque su legado se conozca más en televisión y radionovelas, las creaciones de Caridad Bravo también fueron leña para el romance cinematográfico, teniendo varias adaptaciones en la pantalla grande. Hoy 14 de enero sería el cumpleaños 118 de la escritora, buen pretexto para revisar algunas cintas.

EL UNIVERSAL ILUSTRADO llamó a Caridad Bravo Adams la “poetisa que no parece tener punto de llegada, tierra donde enraizar” en 1933. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Inicios como actriz y poetisa

El 16 de marzo de 1933, EL UNIVERSAL ILUSTRADO publicó una entrevista con la entonces joven y prometedora Caridad Bravo Adams. “La que os va a hablar es una peregrina, que rodó por todos los senderos y no conoce el pueblo donde vino a la vida, porque nació en carro de faranduleros”, fue como ella se describió en aquella ocasión.

Su sitio de nacimiento fue Villahermosa, Tabasco, en 1904, aunque su formación fue cubana y puertorriqueña. Su infancia y adolescencia la pasó recorriendo el continente con la compañía actoral donde trabajaban sus padres.

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Era tan cercana a las expresiones artísticas que escribió poemas desde los ocho años, siendo recitadora y actriz desde niña. Una década después, Bravo Adams publicó su primer libro, Pétalos Sueltos, en Madrid; el siguiente fue Reverberación, publicado hasta 1932 en Venezuela, además de ganar el certamen literario Juegos Florales de El Salvador en 1930.

Caridad Bravo comenzó su carrera artística como escritora de poemas y actriz teatral. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Para fines de los años 20, optó por radicar en la Ciudad de México “para conocer mi país y para que mi país me conozca a mí”, dijo. Se integró a la compañía teatral La Media Hora Ideal, donde trabajó con actores como los hermanos Soler y puso en escena sus propias creaciones líricas, según recuperó nuestro semanario cultural.

Para 1936, la tabasqueña partió a la nación de sus padres, Cuba, viviendo durante dos décadas en la isla. Fue ahí donde se consagró como autora de melodramas, escribiendo novela tras novela sobre amores, desengaños y tragedias.

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A mediados de los años 40 comenzó su paso por La Novela del Aire, “uno de los espacios más notorios del género [novelístico sentimental]” en Latinoamérica, según afirmó el sitio Radio Cubana. Este proyecto radiofónico surgió en 1941 para la estación RHC Cadena Azul, como una frecuencia especial para escuchar radionovelas.

Anuncio de la radionovela “Estafa de Amor” para la XEW, en 1968. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL

Según apuntó Ciro Bianchi Ross en su investigación sobre La Novela del Aire, para 1946, la Radio cubana transmitía entre 25 a 30 radionovelas diarias, siendo el entretenimiento “adecuado al 24% de analfabetismo” en la isla.

La revista EnVivo afirmó que Bravo Adams fue la principal autora de La Novela del Aire, “comenzando con adaptaciones de novelas y filmes norteamericanos, franceses, mexicanos y argentinos”, para después estrenar trabajos originales como La Mentira, Yo No Creo en los Hombres, El Otro, La Intrusa, Pecado Mortal y Estafa de Amor.

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El rotundo éxito de las creaciones de Bravo Adams llegó a oídos de México, comenzando con la adaptación de sus radionovelas para la XEQ, XEX y XEW, con tremendos números de audiencia. Cautivado por el sufrimiento y romance en las historias de la tabasqueña, el cine nacional encontró su nueva fuente de drama.

Anuncio para versión radiofónica de “La Hiena”, 1982, para la XEW. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Su primera adaptación para cine fue La Mentira

Las adaptaciones cinematográficas de Caridad Bravo Adams tuvieron su temporada de gloria en los años 50, con actores como Silvia Pinal, Sarita Montiel, Roberto Cañedo y Elsa Aguirre en los papeles protagónicos.

Su primer crédito cinematográfico fue como escritora de diálogos para Rincón Criollo, cinta cubana de 1950 y basada en la radionovela homónima de J. Rodríguez Díaz, sobre una lucha por tierras y un enredo amoroso provocado por el engaño.

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El 9 de octubre de 1952 se estrenó su primera adaptación en cine: La Mentira, protagonizada por Marga López, bajo la producción de Compañía Cinematográfica Mexicana y dirigida por Juan José Ortega, con locaciones en Cuba y México.

Póster de “La Mentira”, con Marga López y Jorge Mistral. Foto: IMDb/ESPECIAL.
Anuncio de “La Mentira” en EL UNIVERSAL. Su éxito como radionovela en Cuba llamó la atención de la XEQ para transmitirse en México. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL

La cinta cuenta la historia de Demetrio, un hombre que se debate entre vengar el suicido de su hermano o amar a la mujer que causó tal muerte; es la obra con más adaptaciones a cine y televisión de todo el repertorio de Caridad Bravo Adams.

En su edición del 12 de octubre de 1952, EL UNIVERSAL describió a La Mentira como “una súper producción fílmica, orgullo de la cinematografía mexicana, […] con el más alto grado de madurez alcanzado por el cine nacional”. Aunque sólo duró cinco semanas en la cartelera del Palacio Chino, la cinta abarrotó sus funciones diarias y tuvo asistentes tan distinguidos como el expresidente Emilio Portes Gil.

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Según apuntó este diario, la película dirigida por Juan José Ortega resultó “la más intensa y humana desde hace muchos años, apasionante hasta la angustia y destinada a emocionar a todos los corazones por su gran suspenso y su enorme fuerza humana”.

Anuncio de “La Intrusa”, con una mención al éxito que tuvo durante su transmisión en radio. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Las siguientes adaptaciones fueron La Intrusa de 1954 y Pecado Mortal, 1955. Esta última se estrenó el 10 de marzo, con la actuación de Silvia Pinal, Gloria Marín y Víctor Junco, producida por Filmadora Chapultepec y dirigida por Miguel M. Delgado.

Pecado Mortal relata la historia de Clara, una mujer ciega que vive un matrimonio sin amor y cuyo único apoyo lo encuentra en su ahijada, Soledad. El esposo de Clara aprovecha la condición de ella para tener amantes y robarle dinero, situación que se complica cuando por fin la mujer recupera la visión.

Esta cinta de Miguel M. Delgado es la mejor calificada por la crítica cuando se habla de las adaptaciones de Caridad Bravo. Ángel Alcántara Pastor, el especialista de cine que firmaba como El Duende Filmo para EL UNIVERSAL, aseguró que esta cinta era excepcional y “libre de las típicas cursilerías de radionovela”.

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Pecado Mortal tiene que gustar al público por su historia un tanto folletinesca, pero sobre todo por la buena actuación de todos sus artistas”, afirmó El Duende Filmo.

Anuncio en EL UNIVERSAL de “Pecado Mortal”, 1955. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL
Silvia Pinal y Gloria Marín en “Pecado Mortal”, considerada como la mejor adaptación al cine de Caridad Bravo Adams. Foto: Rotten Tomatoes/ESPECIAL.

Versiones poco afortunadas con Estafa de Amor y Yo No Creo en los Hombres

En ese mismo 1955, el cine recibió otras dos cintas ideadas por Caridad Bravo. Una de ellas fue Estafa de Amor, estrenada el 30 de junio de ese año en el cine Alameda, con Elsa Aguirre, Ramón Gay y Carmen Montejo como protagonistas, bajo la producción de Filmadora Chapultepec y de nuevo con Miguel M. Delgado como director.

Estafa de Amor cuenta la historia de Mayté, una bella mujer bastante mimada que no soporta el rechazo del hombre que ama y decide vengarse enamorando al hermano de éste, provocando un sinfín de desamores entre varios personajes.

En palabras del Duende Filmo, Estafa de Amor “resultó una ensalada superior en la que el espectador encuentra de todo […] con un hexágono amoroso en lugar del clásico triángulo”. Elsa Aguirre como la protagonista resultó ser “el mismo diablo”, con su belleza y “mente infernal”, aunque el resto de actores se quedan muy atrás.

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La otra cinta de 1955 fue Yo No Creo en los Hombres, una de las adaptaciones más conocidas del repertorio de Bravo Adams. Protagonizada por Sarita Montiel, Roberto Cañedo y Rafael Bertrand, bajo la dirección de Juan José Ortega y filmada en Cuba.

Elsa Aguirre y Ramón Gay en “Estafa de Amor”. Semanas antes de llegar a cines, la XEW transmitió su versión en radionovela con gran éxito. Foto: ESPECIAL.
Anuncio de “Estafa de Amor” en EL UNIVERSAL. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL

Su estreno ocurrió el 22 de julio del 55 en el cine Orfeón, compitiendo en cartelera con Estafa de Amor y otras cintas como Vuelven los García y El Seminarista.

Yo No Creo en los Hombres se sitúa en La Habana, donde María Caridad es engañada por un hombre para acostarse con ella, terminando acusada de asesinato. Fue la primera historia para radionovela escrita por Caridad Bravo y, según indica el sitio Letterboxd, se inspiró en la verdadera experiencia de una presidiaria cubana.

En su crítica del 30 de julio de 1955, El Duende Filmo dejó de ser tan benevolente con las adaptaciones de Bravo Adams y sostuvo que esta nueva película de Juan José Ortega era sólo para “el público ingenuo, sencillo, simplón, que sufre y se estremece de emoción con un drama divertidísimo”.

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Nuestro crítico de cine consideró que Sarita Montiel estaba “floja y sin encanto, siempre tenía cara de desdén”, mientras que los demás actores tampoco destacaron. Por sorprendente que parezca, esta cinta tuvo gran recibimiento en Estados Unidos, al grado de que salas cinematográficas en la Unión Americana dieron entrada libre a sus funciones como festejo por la Independencia de Cuba.

Póster “Yo No Creo en los Hombres”. Meses antes de su estreno, la XEQ y XEX transmitieron su versión radiofónica de media hora de duración. Foto: IMDb/ESPECIAL

Los años 50 cerraron con cuatro adaptaciones más

Para 1956, llegaron otras dos películas inspiradas en la obra de Caridad Bravo Adams. La primera fue Corazón Salvaje, tal vez la historia más conocida de esta autora con varias adaptaciones en televisión nacional e internacional.

La primera versión para cine se estrenó el 7 de junio del 56, protagonizada por Martha Roth, Christiane Martel, Carlos Navarro y Rafael Bertrand; de nuevo, Juan José Ortega fue el director.

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Corazón Salvaje cuenta la historia de Mónica, una joven que se prepara para convertirse en monja, y de Juan del Diablo, un hombre incomprendido y violento. Ambos caen en la trampa de la hermana de Mónica, quien los obliga a casarse para no ser descubierta en sus fechorías.

Póster de “Corazón Salvaje”, 1956. La mayoría de las cintas con historia de Caridad Bravo no tenían acompañamiento de números musicales, a excepción de “Corazón Salvaje” y “Pecado Mortal”. Foto: IMDb/ESPECIAL.

Esta historia sobre amor nacido de la cercanía forzada resultó fallida. El Duende Filmo la “destrozó” con su crítica, considerándola una “película que fue hecha para Radio”, pues abusó de la música y su fotografía fue desafortunada; a consideración del crítico, había un “exceso de cursilerías” y carencia de encanto.

La sorpresa vino con la actuación de Christiane Martel, la mujer francesa que en 1953 ganó el certamen de Miss Universo. En 1955, debutó en el cine mexicano junto a Cantinflas en Abajo el Telón, para luego interpretar un magnífico papel de villana en Corazón Salvaje.

Para suerte de esta historia, vinieron posteriores adaptaciones que le hicieron justicia.

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La segunda cinta estrenada en 1956 fue Orgullo de Mujer, adaptada de la novela El Otro de Caridad Bravo. Su estreno ocurrió el 9 de agosto, también producida por Filmadora Chapultepec y bajo la experta dirección de Miguel M. Delgado.

Póster de “Orgullo de Mujer”, 1956. Dentro de las historias de Caridad Bravo fueron recurrentes las tensiones entre hermanos. Foto: IMDb/ESPECIAL.

Elsa Aguirre compartió créditos con su hermana Alma Rosa Aguirre, así como Eduardo Fajardo y Luis Beristáin. Siendo honestos, esta historia se asemeja mucho a Lo Que el Viento se Llevó, libro publicado en 1936 y con una adaptación al cine de 1939.

La protagonista es Ada, una orgullosa mujer que no oculta su desprecio por Ramón Durán, el nuevo empresario del pueblo. Ada recibe la peor traición de parte de su hermana, quien le arrebata al novio.

Al igual que Corazón Salvaje, Orgullo de Mujer es una historia de amor por cercanía forzada, donde Ada y Durán se ven obligados a casarse y pronto desarrollan sentimientos mutuos. Su estreno se dio en el Palacio Chino, durando apenas dos semanas en cartelera y compitiendo con Rebelde sin Causa, Escuela de Vagabundos y La Escondida.

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De nuevo recuperamos las palabras del Duende Filmo, quien aseguró que la cinta de Miguel M. Delgado “es una comedia casi trágica, divertida y para verla de buen humor”. Ya quedó claro que Ángel Alcántara jamás fue muy fanático de las historias de Caridad Bravo Adams, asegurando que ver tales películas era “sufrir por sus lectores”.

Anuncio “Orgullo de Mujer” en EL UNIVERSAL. Elsa Aguirre, Ramón Gay, Rafael Bertrand y Eduardo Fajardo fueron estrellas recurrentes en las adaptaciones de Caridad Bravo. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Las cintas que cerraron los años 50 fueron Cuentan de una Mujer, con Marga López de protagonista y de nuevo Juan José Ortega como director; así como Tahimí, Hija del Pescador, con Juan Orol como realizador y María Esquivel como actriz principal.

Con el campo radiofónico y las pantallas de cine en la palma de su mano, Caridad Bravo Adams arribó a la televisión nacional con Pecado Mortal de Telesistema Mexicano (hoy Televisa), en 1960. A partir de entonces, su principal nicho fue la TV con más de 70 créditos; el más reciente es Doménica Montero para TelevisaUnivisión.

A 118 años de su nacimiento y a 36 de su muerte, el nombre de la autora tabasqueña está escrito en letras de oro dentro del entretenimiento latinoamericano. Caridad Bravo Adams brilló como una de las mejores escritoras de melodramas de habla hispana y, por más que algunos critiquen sus historias, todo ese romance, sufrimiento y dramatismo acompañará por siempre a la memoria mexicana.

En 1955, El Duende Filmo consideró a Caridad Bravo Adams “una fiera para imaginar aventuras”, metiendo en atolladeros muy tristes a sus personajes “y los hace felices después de mucha tortura y sufrimiento”. Foto: ESPECIAL.