Si hemos de creer a los dueños de las empresas de Inteligencia Artificial y a los expertos vinculados con la industria, la IA no sólo va a cambiar al mundo, sino que en unos años podría dar un paso decisivo y transformacional: pasar de IA a IAG: Inteligencia Artificial General, superior o comparable con las capacidades del cerebro humano. Esto se repite tanto que es difícil de creer, por lo que prefiero en estas páginas no referirme a ese tema.

Mi interés aquí es revisar las grandes tendencias de las empresas de IA para quienes siguen el tema sin ser especialistas. Lo que sí es claro, es que la industria de lA es en la actualidad la más dinámica del mundo, por los montos de inversión que requiere, y que por su rápido crecimiento, que ya influye mucho sobre el resto de la economía norteamericana. El Economist (Enero 2026) informa que para el final de la década la inversión en IA será de 7 mil billones de dls. (millones de millones) mientras que los ingresos del sector son de sólo 50 mmd (miles de millones de dólares) anuales.

¿En que se invierte? En infraestructura de cómputo, en servidores con IA incorporada, en la construcción de redes (la llamada nube), en semiconductores de alta capacidad, en generación adicional de energía eléctrica, en sistemas de enfriamiento, en ciberseguridad y en eventuales procesos de comercialización. Para financiar todo esto, las principales empresas de AI se han endeudado por 400 mmd sólo en 2026.1

La mayor parte de los modelos LLM (Large Language Models) existentes incluyen opciones especializadas para una amplia cantidad de tareas. Va una lista tentativa que seguramente se queda corta: generar videos, planear viajes hasta el último detalle, redactar cartas y correos electrónicos en distintos estilos, diseñar logos o presentaciones gráficas, investigación académica sobre cualquier tema, consulta de literatura científica, consultas de salud y dietas alimenticias, análisis de datos, integración de curricula (CVs), escritura de poemas, modificación y mejora de fotografías previas incluyendo fotos antiguas o deterioradas, escritura de códigos de programación.

También traducciones en todos los idiomas, temas legales como contratos, asesorías jurídicas, redacción de contratos, diagramas de flujo, integración de Power Points o instrumentos para impartir clases con presentaciones gráficas, solución de problemas matemáticos y geométricos, creación de páginas web, síntesis de documentos (en PDF) o libros, investigación científica avanzada, análisis financiero y de mercados especializados, mercadotecnia, y consejos para citas amorosas o sentimentales, que por cierto han tenido una gran demanda en todo el mundo.

Para el corto plazo, las promesas que han hecho los fabricantes de IA está la de que finalmente, después de quince años de ensayos, podremos hablar con nuestras computadoras y celulares, más allá de preguntarles el clima o pedirles que toquen una canción. Pronto veremos en la calle personas con audífonos hablando con su chatbox.

Otra de las tendencias es ya no ofrecer un sólo gran modelo de AI que sirva para todo, sino modelos especializados, ante todo para aplicaciones médicas como ChatGPT Health, Claude for Healthcare, y Med-Gemini de Google, o bien una gran cantidad de modelos de análisis financiero.2

El Economist del mes de julio informó que en China las autoridades están en el proceso de limitar o prohibir las relaciones casi amorosas que han desarrollado algunos usuarios con los agentes de AI, como el que ofrece la empresa ByteDance, de ayuda personalizada, por causar dependencia emocional de los usuarios. Ante todo, se prohibieron los “servicios de compañía” para menores, y se requiere que los servicios para adultos especifiquen claramente que lo que está del otro lado de la comunicación es una máquina, no una persona.

De forma más o menos inesperada, las empresas tecnológicas chinas (habría que ver si también las occidentales) han empezado a percibir ingresos considerables vendiendo conexiones emocionales. Se menciona el ejemplo de una mujer de 27 años en Zhejiang que hablaba con el servicio durante ocho o nueve horas al día. Alibaba y Bytedance ya suspendieron dentro del país las posibilidades de que los usuarios puedan crear personajes a su gusto para comunicarse con ellos, pero el servicio aún se ofrecerá a usuarios fuera de China.

Por otra parte, para gran susto de Hollywood, en junio de este año se presentó en el Tribeca Festival de New York, una película en la que el video fue generado por IA, aunque no el sonido. Se llamó “Dreams of Violets” y la hizo una empresa iraní basada en Londres llamada Fountain 0 que denunció la represión en Irán por el gobierno de los ayatolas, protegiendo así a sus actores. (El corto de la película se puede ver en Bing Vídeos, escribiendo “Dreams of Violets en Tribeca Film Festival”.) Supongo que esto anuncia que al menos las películas animadas ya se están haciendo con IA, y partes de las superproducciones, como la serie de Avatar de James Cameron, que es una especia de híbrido entre película con actores y personajes diseñados por computadora. ¿Quién podrá detener esta tendencia en los distintos países que saben hacer películas?

Cuando uno revisa la lista de las principales empresas de IA aparecen tres empresas chinas: DeepSeek, Alibaba y Moonshot. Para nadie es un misterio que los EE.UU. y el país oriental están en una competencia geopolítica de largo plazo, acentuada por sus dirigentes políticos, que asume distintas formas y terrenos, como comerciales, militares y culturales, y especialmente en lo tecnológico. Hasta ahora sólo hay dos potencias de AI, porque Europa está muy atrasada en esto: China y los norteamericanos, con distintas reglas y formas de producción, y con diferente presencia del Estado y de los sectores privados: empresas tecnológicas chinas privadas que están subordinadas a los lineamientos y supervisión del Partido Comunista, y empresas privadas en los EE. UU. con mayor desarrollo tecnológico, con acceso a grandes capitales, y con débiles regulaciones estatales --hasta ahora.

Los modelos chinos de IA son de código abierto: pueden correr en cualquier servidor con la capacidad de cómputo suficiente. También se ha hecho la denuncia de que los laboratorios chinos están usando los modelos de EE. UU. para entrenar a sus propios sistemas.

Aunque expertos sostienen que los modelos chinos están atrasados frente a los de Norteamérica, el que sean prácticamente gratuitos ha llevado a incrementar su uso en el año reciente en 165%, frente al uso de los modelos norteamericanos, que creció sólo el 35% Conviene agregar aquí que algunos de los expertos en temas de IA han manifestado que el gobierno chino está interesado en controlar el acceso de extranjeros a sus modelos, lo cual podría llevar a que se restrinjan las posibilidades de bajar los modelos más importantes fuera del país.

Hasta ahora, el gobierno chino se refiere a sus modelos de IA de forma benevolente como “un activo para toda la humanidad”, pensando especialmente en los países menos desarrollados. La IA es así parte relevante de su política exterior y se espera que propongan que sea la ONU quien avance en el control internacional de IA. En Europa y en otros países democráticos ciertamente hay un claro interés en los modelos orientales para reducir su dependencia de los Estado Unidos.

El contraste con los EE. UU. no puede ser más fuerte, ya que su presidente no simpatiza nada con la ONU ni con organismos multilaterales, ha defendido a la “dominancia norteamericana sobre IA”, y le fascina imponer aranceles desproporcionados a amigos y adversarios.

A la larga, China está en el camino de venderle al mundo un ecosistema de modelos de IA, herramientas, chips de cómputo, y centros de datos, como hasta ahora se ofrecen ferrocarriles y puertos. Tal vez hasta los servicios de centros de datos (las nubes) ubicados en China. Es una forma de competir por controlar el futuro del mundo. Vivimos tiempos interesantes.

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