Con matices, la vida de las presidentas de México y de Venezuela corren en paralelo. Trump las tiene en un puño. Harán lo que les ordene. De jure o de facto. Ellas podrán seguir invocando la soberanía nacional. El pueblo. Pero nada pueden hacer para evitar ora los despojos. Ora las imposiciones del Imperio.

Para las presidentas Claudia Sheinbaum y Delcy Rodríguez. Y para muchos otros gobernantes, la pesadilla comenzó al despuntar el segundo mandato presidencial de Donald Trump.

Desde su arribo a la Casa Blanca, dispuso que México le blindara su frontera Sur para cerrar el flujo migratorio No había manera de negarle esa petición. La presidenta mexicana desplazó, en horas, a 10 mil elementos de la Guardia Nacional a la línea divisoria El problema se palió. Bajaron las presiones.

Estas se diversificaron en relación con los objetivos. El prioritario para Estados Unidos era. Sigue siendo, la contención de las exportaciones de fentanilo de México a su territorio. El garrote con el que ejerce la amenaza para obtener lo que quiere, son los aranceles. Los narcopolíticos.

Con ese eficaz. Temible instrumento, Washington ha conseguido el traslado de decenas de delincuentes de alta peligrosidad a distintas cárceles de la Unión Americana. Morralla, comparados con quienes los prohijaron.

La política presidencial contra la inseguridad, vinculada muy particularmente con el tráfico de drogas, ha cambiado. Es innegable. Loable.

El cambio es en sí mismo es un aporte por el solo hecho de que ya no sea llamada eufemísticamente “abrazos, no balazos”, como durante todo el gobierno del huachicolero de la política, Andrés Manuel López Obrador. En su gobierno, se tradujo en complacencia. Connivencia. Masacres. Impunidad.

Pese a que la violencia prevalece. A que el delito en todas las modalidades no cesa. Al continuo derramamiento de sangre. A la aparición de hechos asociables con tácticas terroristas, las acciones anticrimen desplegadas en los últimos dos años no satisfacen al gobierno norteamericano.

Donald Trump quiere más. A los protectores. Padrinos. Cómplices de los capos conocidos. A los narcopolíticos que todo mundo identifica. Que se exhiben. Se viralizan con su poder. Excesos. Arbitrariedades. Y que, si el gobierno de Sheinbaum no investiga. Aprehende. Procesa. Castiga, lo hará Estados Unidos.

Le guste o no a ella. Esgrima el falso. Hipócrita. Inútil discurso de la soberanía. La independencia. La autodeterminación. El pueblo, el presidente Trump hará lo que le venga en gana. Su extraordinario poder es invencible. Imbatible. Indesafiable.

El Derecho. La Diplomacia. La política. La ática. El diálogo. El consenso. El entendimiento. La buena voluntad. El sentido de humanidad, han perdido todo su valor y su significado para el hombre que quiere consolidar a su país como hegemonía ad perpetuam (a perpetuidad).

Así, a la presidenta Claudia Sheinbaum únicamente le queda obedecer. Atender diligentemente las instrucciones que le lleguen del Norte. Más aún, cuando se le ve. Está. Se manifiesta, con hechos, abiertamente dispuesta a dar todo con una condición:

Que no toquen a Andrés Manuel López Obrador. Ni a su familia. Ni a los narcopolíticos que han hecho grupo. Pandilla. Cártel con ellos. Ahora se sabe que hasta algunos “honorables” empresarios son parte de sus más prominentes integrantes.

No obstante, cuanto más los defienda. Encubra. Proteja, Donald Trump elevará sus exigencias. En vano, la presidenta les está dando un valor de cambio estratosférico. Inflado. Ilimitado. Así esté el país de por medio.

El paralelismo de la existencia de Claudia Sheinbaum y de Delcy Rodríguez, se sintetiza en las palabras del presidente de Estados Unidos para la encargada del gobierno de Venezuela, pronunciadas en enero de este año, cuando el tirano Nicolás Maduro había caído en sus manos:

“Hace lo que queramos (…) o pagará un precio muy alto…”.

La presidenta mexicana ya está pagando un precio. Lo está haciendo a costa de sus gobernados. Por defender a una camarilla. La de su partido. Que saqueó a la Nación. La que encabeza quien le heredó la silla. Palacio Nacional. El partido. El poder.

Es imposible saber en qué momento Estados Unidos cobrará a AMLO como su presa más codiciada. No tiene prisa. Porque en el interregno cazará otras de considerable importancia y tamaño. Todo indica que a Rubén Rocha Moya le quedan muy pocas horas de libertad. Y por lo que ha trascendido, quizás hasta de vida.

La intranquilidad. Desasosiego. Sobresaltos que esperan por Claudia Sheinbaum --un verdadero Infierno--, su homóloga venezolana los está sobrellevando con un entreguismo total. Una voluntad firme de complacer a Estados Unidos. Lo presenta como la salvación de todos los venezolanos. Sólo es la suya.

Para no desatar el enojo. La incomodidad. La ira de Trump, accedió, prácticamente sin condiciones. Limitaciones. Taxativas, a que Estados Unidos, en la línea de continuidad que acabó con Nicolás Maduro, lleve a cabo la segunda fase de su embestida de apropiación, que en su momento fue señalada en este espacio.

El pasado 26 de agosto, día que quedará en la memoria histórica como un hecho vergonzoso. Lamentable. Doloroso. Triste, Delcy Rodríguez, a nombre de Venezuela, “le regaló” a Estados Unidos, según dijo Trump, 65 mil millones de barriles de petróleo crudo.

Ella argumenta. Jura que esa decisión beneficiará a sus gobernados. Es una promesa. Una ilusión. Un anhelo incumplible. Demagogia pura. Verborragia.

Ese obsequio no es tal. Lo que implica es que Estados Unidos. O sea Donald Trump, se hizo un regalo a sí mismo que alcanza el 20% de las reservas petrolíferas de Venezuela. Miles de millones de dólares. El presidente se irá. El país seguirá. El beneficio será continuo. A un plazo incalculable.

La extracción del combustible será hecha por empresas norteamericanas, en su mayoría. Estados Unidos rellenará sus depósitos estratégicos. Ese sólo hecho incrementa su poderío en todos los sentidos. En todo el mundo. Contra todos los seres humanos.

Inexorablemente, se cumple la sentencia de Trump de que tendría acceso total a los recursos estratégicos de Venezuela. Prometía que los utilizará para la reconstrucción nacional. Su aprovechamiento será única, mayoritariamente, para la primera potencia mundial.

Con el abasto y las reservas suficientes de energía. Esencialmente petróleo y electricidad, Estados Unidos podrá mantener su guerra comercial con China. Sus conflictos con cualquier otro país y reafirmarse como hegemón por la eternidad, como sueñan siempre los estadunidenses, encabezados ahora por su presidente número 47.

En esa perspectiva, la vida de Claudia Sheinbaum y de Delcy Rodríguez seguirán el paralelismo que llevan ahora.

La presidenta mexicana, que ayer rindió su segundo informe, tendrá que seguir atendiendo. Satisfaciendo los caprichos. Cumpliendo los deseos. Dando gusto a quien está al frente del país más poderoso del Planeta. Así sea bajo amenazas. Presiones. Chantajes. Agresiones.

Para ella, esa innoble. Ingrata. Infame tarea, al menos, será sólo por cuatro años más.

Para la encargada del gobierno venezolana, el tiempo de disfrute del “poder” al que accedió sólo por Estados Unidos, es totalmente indefinido. Incierto. Está sujeto a cómo se siga portando con Estados Unidos, sea quien fuere su presidente. Un principiante afirmaría sin dudar lo que va a hacer.

México, asumiendo que Sheinbaum completa su periodo constitucional. La suceda por quien sea. Del partido que fuere, seguirá uncido a esa Nación en las mismas históricas condiciones asimétricas que han tenido.

Los ciudadanos mexicanos y venezolanos serán los grandes perdedores. Los únicos perjudicados. Los gobernantes se van y jamás voltean hacia atrás, menos cuando salen bien librados y con los bolsillos rebosantes.

En la intensificación de las hostilidades que ya están aquí. Que por su potencial explosividad apuntan a recrudecerse, Estados Unidos querrá llegar a tener bajo su dominio todo el Continente.

Querrá adueñarse incluso del mundo. Quién sabe. Pero por lo pronto, ya tiene en su poder a dos nobles naciones a las que, por sus débiles. Vulnerables. Indefensas y hasta complacientes presidentas que caminan en paralelo, las exprimirán… hasta la muerte.

Línea de Fuego

El Informe que presentó ayer la presidenta, es lo mismo que se ha dicho durante dos años. Parece que la médula de su mensaje es, en realidad, de su antecesor…Mara Lezama tendría la obligación de despejar todas las dudas sobre su onerosa y despilfarradora gestión como gobernadora de Quintana Roo. Pero no lo hará. Tiene la protección. La complicidad de Morena… Fernando Farías Laguna puede ser o no ser culpable del huachicoleo fiscal. Eso lo decidirá un juez. Pero si le quitaron su grado, lo menos que se podría esperar es que su tío –José Rafafel Ojeda, ex titular de Marina–, relacionado en el multimillonario fraude a la Nación, corra la misma suerte… La interlocución. La comunicación. La inmejorable relación personal que hay entre el director de la DEA, Terry Cole, y el titular de Seguridad, Omar García Harfuch, es oficial. Institucional. Obligada. Así lo asumen ellos. Por su cercanía, no dejan al margen sus respectivas obligaciones y responsabilidades. Pero en México ese hecho es visto cada vez con más recelo por algunos recalcitrantes enemigos que el secretario no se ganó. Ni buscó. Ni desea. Son animadversiones gratuitas. Ni siquiera derivan de posturas ideológicas. Devienen del miedo. Del terror que le tienen porque les sabe todo. ¡Todo! Los tiene agarrados. Por sus pillerías. Ruindades. Traiciones…Andrea Chávez sigue obstinada en alcanzar la candidatura de Morena al gobierno de Chihuahua pese a que en todas las fuentes de poder le han dicho que su triunfo es imposible. Pero impulsada por el vampiro tropical, no se moverá de su posición. “Pase lo que pase y así produzca otro ´rochazo´”, dicen sus colaboradores…Los ataques del fin de semana a la comandancia de Ojocaliente, Zacatecas, consumados con explosivos, se inscriben en el concepto de terrorismo. ¿Entrará México es esa dinámica que, estúpidamente, a Ricardo Monreal le parece normal”?... Si ya se superó el problema del examen de admisión a licenciatura de la UNAM con la apertura de espacios adicionales a “tramposos”, es hora de que el rector Leonardo Lomelí Vanegas rinda cuentas. Un informe detallado sobre todo lo que ha ocurrido. Especialmente sobre el dinero que estuvo de por medio en el fraude y sobre cómo rehará el prestigio que, con eso, ha perdido nuestra Máxima Casa de Estudios… El Chango León está que trina porque no pudo hacerse de la presidencia del Cámara Alta una vez más. Su pataleo, empero, es sólo para conservar los cuantiosos privilegios que tiene, dicen hasta sus más cercanos. Si tan indignado está porque el elegido fue Higinio Martínez, ¿por qué no agarra sus chivas y busca acomodo en otro partido? Se sabe odiado. Consciente de que no tiene cabida en ningún otro lugar. Tendrá qué consumir la gran ración de productos que le mandó de su tierra el líder de su partido en el Senado, Ignacio Mier Velazco… Enrique Inzunza --morenista sin Morena--, acusado por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico puede seguir dándose baños de pureza, pero allá, acá y acullá se sabe muy bien quién es. Mucho de lo que ha hecho. Que pronto, no tendrá manera de negar… ¿Hubo negociación entre Morena y el PVEM para que Raúl Bolaños, de este partido, presida la Cámara de Diputados a cambio de que “El Buitre” de San Luis Potosí abandone su obsesión de imponer a su esposa como su sucesora en la gubernatura? Ya se verá.

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