Morena y el gobierno mienten. Quieren hacernos creer que México está en paz y que los homicidios han disminuido, pero ya se les ha probado que son sus propios números los que de plano no dan; al contrario, con sus cifras se le ha demostrado que no son ciertos. Disminuyen los homicidios, pero aumentan las cifras —que son personas— clasificadas en el rubro “otros delitos que atentan contra la vida”. Y se niegan a una revisión pública de la metodología para auditar ese conteo. Hay que recordar que llegaron al poder medrando con el tema de los muertos de sexenios pasados.

Nos dicen que “no hay extravagancias ni lujos”, cuando cada semana hay un escándalo de algún o alguna morenista llena de lujos: viajes en los mejores hoteles, con vinos de más de 24 mil pesos y vestidos de más de cien mil pesos. En lo que va del siglo, no habíamos tenido esa cantidad de derroche, corrupción y frivolidad. Y todo eso en medio del huachicol fiscal, que es el mayor fraude, engaño y corrupción en la historia moderna de México.

Dicen “¡vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes!”, pero castigan sin reparos a quienes adquieren otra nacionalidad. Pareciera que para Morena los mexicanos que viven fuera del país son motivo de orgullo cuando sirven para el discurso, pero dejan de serlo cuando ejercen una libertad reconocida por nuestra propia Constitución.

Nos dicen que la reforma al Poder Judicial fue la correcta y que “se nota claramente la diferencia entre el pasado y el presente”. Y claro que se nota porque, antes teníamos un Poder Judicial que, con problemas y desafíos, caminaba hacia una mayor independencia y hacia un mejor control de la constitucionalidad.

Ahora politizaron la función jurisdiccional, amenazan con juicios y destituciones a ministros, magistrados y jueces que no se disciplinen; terminaron con la carrera judicial y con la igualdad de género por la que lucharon las mujeres; eliminaron la transparencia y la rendición de cuentas; anularon los efectos de amparo al terminar con la protección efectiva de los derechos; convirtieron en una farsa a la justicia electoral; y crearon un órgano administrativo todopoderoso por el que —curiosamente— nadie votó y se quedan con pensiones e indemnizaciones que le corresponden a las y los trabajadores del poder judicial, particularmente las de jueces y magistrados a quienes prometieron desde la Constitución pagarles lo que les correspondía.

Mienten y hacen hasta el ridículo como fue el caso del aseguramiento de 59 millones de litros de combustible en el que los propios ciudadanos (Gonzalo Monroy) salieron a explicar que la planta cumple con todos los permisos y hasta Pemex almacenaba ahí. Un ridículo.

Mienten y mienten con todos los dientes en innumerables temas de la salud en México: es falso que den “apoyo económico” a los médicos para sobrepasar el ingreso promedio de los médicos. Es falso que “se garantiza el acceso efectivo a la salud” para todos cuando sólo el 29% de las unidades médicas tienen un turno médico los siete días a la semana; dicen que van casa por casa para atender a las personas, pero no hay expedientes ni información de las 10.9 millones de personas atendidas que dicen sus registros, pero no hay información sobre diagnósticos, tratamiento, ni reporte alguno.

México necesita la verdad frente a las cifras, los informes y los anuncios. México necesita justicia frente a las víctimas y valentía frente al abuso del poder y la defensa de las libertades.

Diputada federal. @Mzavalagc

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