Suspicacia es el término políticamente correcto para nombrar la sensación que produce la información que arroja la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI). En esencia, el estudio concluye que México es un país cuya población adulta se siente altamente satisfecha con su vida y encuentra un propósito en ella. En cifras, el promedio de satisfacción con la vida es 8.62 puntos sobre 10 y el promedio de tener un propósito o misión en la vida llegó a 9.15 puntos sobre 10.
¿De verdad es así? La encuesta añade que por entidad federativa, todas registran altos niveles de satisfacción con la vida, donde Coahuila es el estado con mayor índice (8.85 puntos) y Oaxaca el menor, con 8.32 puntos. Como porcentaje general de la población, la encuesta del INEGI señala que 91.2 por ciento (¡) de los adultos en el país reportan estar total o moderadamente satisfechos con su vida.
Sin embargo, la encuesta cae en una obviedad que de alguna manera responde a la pregunta que titula este artículo de que si en verdad los mexicanos son tan felices y satisfechos. La metodología de la encuesta explica que la respuesta de estar totalmente satisfechos con su vida es más alta en las personas que tienen estudios de nivel superior (62.7 por ciento de los encuestados); están casados (63.4 por ciento); no hablan lengua indígena (60.1 por ciento); no tienen ninguna discapacidad (62.9 por ciento); no tienen indicios de ansiedad (64.3 por ciento) ni de depresión (62.7 por ciento) ni de soledad (70.4 por ciento) y no tienen dificultad para cubrir los gastos habituales (71.0 por ciento), respecto de quienes no tienen dichas situaciones. Es decir, son personas que no tienen de qué quejarse. ¿Pero qué pasa con las demás?
Pues los demás mexicanos, también reportados en la encuesta que se analiza, el 17.3 por ciento de la población adulta (es decir, dos de cada 10 mexicanos) en el país reportó dificultad para cubrir los gastos habituales en el hogar. Las mujeres manifestaron mayor dificultad que los hombres, en un porcentaje de 19.2 contra 15.2 por ciento de los hombres.
Así, 45.1 por ciento de la población afirma poder cubrir sus gastos habituales con facilidad y 37.5 por ciento indica que tiene mucha dificultad. En cuestiones de salud mental, 21.4 por ciento de los adultos reportó tener indicios de ansiedad, el doble que aquellos con indicios de depresión (10.9 por ciento) y 7.1 por ciento afirmó sentirse solo la mayor parte del tiempo.
Cabe decir que los resultados de esta encuesta, van de la mano con los resultados arrojados por el Informe Mundial sobre la Felicidad 2026, realizado por la Universidad de Oxford, Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos resultados señalan que México ocupa el lugar número 12 a nivel global en felicidad. Para armar el mencionado informe, se toma en cuenta el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, la esperanza de vida, el apoyo social, la percepción de corrupción, entre otros valores. Y sí, a pesar de este entorno tan adverso, en México estamos felices, felices, felices con la vida (¡), según el informe.
La suspicacia crece al leer estos resultados, tanto de la encuesta como del informe, sobre todo en una economía tan diezmada como la nuestra, que se ha estancado, con la inseguridad pública y violencia que se vive en todo el territorio día con día, con una fragmentación y polarización social tan marcada, con un diferencial tan grande entre el valor de los productos de la Canasta Básica y el salario, con los mayores índices de corrupción tan vergonzantes e inaceptables, con la imparable desaparición de personas y con un crimen organizado que pelea el poder político en varias regiones. Con todo ello, ser un país de personas satisfechas y felices, ¡es increíble!
Hasta la próxima.
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