Como ya es costumbre, al acercarse las elecciones las encuestas comienzan a aparecer con resultados que muchas veces son muy distintos entre unos y otros. Sin embargo hay una tendencia que se refleja en casi todas, los partidos que conformamos la Cuarta Transformación crecemos, además de que la presidenta continúa con niveles de aprobación que muchos quisieran pero que pocos tienen. En este escenario el Partido del Trabajo también crece y suma a lo que muy seguramente será la consolidación del movimiento. Lo interesante de las encuestas y en donde no se ponen de acuerdo es en la pelea del segundo lugar y que por cierto, está por lo menos con dos dígitos de diferencia frente a la 4T.

Parece un lugar común pero lo cierto es que no es más que un hecho: las simpatías de las personas en México siguen con este movimiento a casi 8 años de hacer accedido al poder, al cual llegamos para servir y no como los demás a servirse. Y en esa “fácil” oración está el éxito de este movimiento, en llevar a los hechos lo que se dice.

Hoy todos los partidos sin excepción de ninguno se proclaman en defensa de los programas sociales y del alza al salario, principales cambios que la 4T trajimos a la vida social y económica de las y los mexicanos, pero esos mismos partidos que tuvieron la oportunidad de hacer esos mismos cambios simple y sencillamente no los hicieron. Aún recuerdo cuando el entonces secretario de Hacienda, Agustín Carstens decía que subir el salario traería una inflación que le haría más daño a la economía del país, razón que fue “suficiente” para ni siquiera intentarlo.

La llegada de la 4T no solo les demostró lo contrario, sino les hizo cambiar su “mentalidad”, porque sería poco creíble que una clase política con cerca más de 50 años de experiencia no calculará que no solo era posible llevar los programas sociales a quienes más los necesitan, que no habría tal inflación al subir en un 300 por ciento el salario mínimo, con tanta experiencia simple y sencillamente no lo prevenían.

Parece una ecuación obvia y simple, y la verdad es que en el fondo lo es, la gran diferencia de “reduce” a hacerlo y no, a buscar que la gente cuente con bienestar y pueda seguir adelante con su vida y sus planes porque ese es el papel de un Estado, facilitar y proporcionar lo necesario.

Gracias a esta fórmula “simple”, estas encuestas, todas nos dan una ventaja respecto a procesos electorales pasados y crecemos, y con ello, las posibilidades de seguir acompañando la tarea de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien dicho sea de paso, sus niveles de popularidad la han llevado a ser la mejor posicionada del continente, muy por encima del presidente estadounidense quien ante la cercanía de las elecciones y grandes posibilidades de perder la mayoría el Partido Conservador en el congreso, se la pasa un día sí y otro día también difamando y amenazando a países como México, Canadá y la Unión Europea para ganar lo que aparentemente ya tiene perdido.

En este panorama, el Partido del Trabajo también sube sus simpatías con puntos que reflejan la fuerza y la consolidación de este proyecto y que en estados como Chihuahua será el fiel de la balanza para de una vez por todas terminar con el binomio del PRI y del PAN que no han hecho más que alentar el avance de nuestro estado.

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