A los 45 años, un hombre puede sentirse perfectamente sano. Trabaja, hace ejercicio de vez en cuando, duerme menos de lo que debería y quizá ha ganado algunos kilos alrededor de la cintura. Nada particularmente alarmante.
Y justamente ahí está el problema. Muchas de las enfermedades que definirán cómo viviremos a los 60, 70 u 80 años no comienzan cuando aparecen los síntomas. Se construyen silenciosamente durante años.
Los datos más recientes en México deberían llamarnos la atención. En 2025 se registraron, de manera preliminar, 762,494 defunciones y 55.9% correspondieron a hombres. Entre ellos, las principales causas fueron las enfermedades del corazón, con 95,561 muertes; la diabetes mellitus, con 53,316; y los tumores malignos, con 43,710. Después aparecieron los accidentes, las enfermedades del hígado y los homicidios.
La salud masculina, por tanto, no se juega únicamente en la próstata o en la testosterona. Se juega también en la presión arterial, el metabolismo, el peso, el sueño, la salud mental, el consumo de alcohol, la actividad física y los hábitos que acumulamos durante décadas.
Aunque idealmente debería ser antes, los 40 y los 50 pueden ser una ventana extraordinaria para cambiar esa trayectoria. Y, sin embargo, nuestra conversación sobre salud masculina sigue siendo sorprendentemente limitada.
En esta etapa también aparece con frecuencia otra conversación: la testosterona. Sus niveles pueden disminuir con la edad, pero cansancio, aumento de peso, cambios de ánimo o menor deseo sexual no significan automáticamente que exista un problema hormonal.
Por eso, más que convertir la testosterona en el centro de la salud masculina después de los 40, conviene verla dentro de un panorama más amplio. Dormir mal, ganar grasa abdominal, algunas enfermedades crónicas, ciertos medicamentos o problemas de salud mental también pueden explicar muchos de esos síntomas. El objetivo no debería ser buscar una hormona baja, sino entender qué está cambiando en nuestra salud.
Hay cosas mucho menos sofisticadas y probablemente mucho más importantes que deberíamos conocer: nuestra presión arterial, glucosa, colesterol, peso y, particularmente, la grasa que se acumula alrededor del abdomen. También cuánto nos movemos, si fumamos, cuánto alcohol consumimos y cómo dormimos.
El sueño merece especial atención. La Sociedad Americana del Corazón lo incluyó entre los ocho componentes esenciales de la salud cardiovascular, junto con alimentación, actividad física, exposición a nicotina, peso, colesterol, glucosa y presión arterial. Para la mayoría de los adultos recomienda entre siete y nueve horas de sueño por noche.
Quizá habría que hacernos preguntas sencillas: ¿ronco mucho?, ¿me despierto cansado?, ¿me da sueño durante el día? Porque dormir mal no es simplemente llegar cansado al trabajo; puede ser una señal de trastornos como la apnea del sueño y coexistir con hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular.
Además, también deberíamos hablar de músculo. Después de los 40, conservar fuerza y masa muscular deja de ser solamente una cuestión estética. Entrenar fuerza hoy puede significar poder levantarnos de una silla, subir escaleras, conservar el equilibrio y mantener independencia décadas después.
La salud sexual también merece otra mirada. Una disfunción eréctil nueva o persistente no debería verse sólo como un problema sexual: en algunos hombres puede ser una señal temprana de alteraciones vasculares y una oportunidad para revisar presión arterial, glucosa, colesterol y otros factores de riesgo cardiovascular.
Lo mismo ocurre con la próstata. Cuidarla no significa hacer estudios indiscriminadamente a partir de cierta edad, sino valorar el riesgo de cada persona, sus antecedentes familiares y discutir con su médico cuándo tiene sentido medir el antígeno prostático específico. La prevención bien hecha no consiste en pedir más estudios, sino en pedir los adecuados en el momento adecuado.
Esa misma lógica aplica a otros tamizajes. A partir de los 45 años, por ejemplo, empieza a ser importante hablar de detección de cáncer colorrectal incluso en personas que se sienten perfectamente bien.
Pero falta algo que pocas veces incluimos cuando hablamos de un “chequeo para hombres”: la salud mental.
La evidencia muestra una asociación consistente entre ciertas normas masculinas —particularmente la autosuficiencia rígida, el control emocional y la dificultad para pedir ayuda— y actitudes menos favorables hacia la atención psicológica. Eso no significa que “ser hombre” cause enfermedad ni que todos los hombres actúen igual. Significa que algunas formas de entender la masculinidad pueden convertirse en una barrera para reconocer que necesitamos ayuda.
Muchos hombres hemos aprendido a soportar, resolver y seguir adelante. Pero resistencia y silencio no son sinónimos de salud. Quizá ése sea el verdadero problema.
Acudimos al médico cuando algo duele, falla o deja de funcionar. Esperamos la luz roja del tablero para llevar el automóvil al taller. La medicina preventiva propone exactamente lo contrario.
Los 40 y los 50 no tienen que ser la década en la que inevitablemente empieza el deterioro. Pueden ser la década en la que comenzamos a proteger deliberadamente los siguientes treinta o cuarenta años. Lo que necesitamos es construir una cultura masculina de prevención.
Una en la que conocer nuestra presión arterial sea tan normal como conocer nuestro peso. En la que dormir bien, entrenar fuerza y cuidar nuestra salud mental formen parte de cuidarnos. En la que podamos hablar de sexualidad sin vergüenza y de tristeza sin sentir que perdemos fortaleza.
Si tienes más de 40 años y hace tiempo que no revisas tu presión arterial, glucosa, colesterol, sueño, peso o salud mental, quizá éste sea un buen momento para hacerlo. No porque estés enfermo, sino precisamente porque quieres evitar estarlo.
La prevención no empieza cuando aparece un síntoma. Empieza cuando todavía nos sentimos bien.
Doctor en Toxicología por el CINVESTAV y Postdoctor en Salud Ambiental por la Universidad de Harvard. Consultor en Salud Ambiental y Salud Pública.
Instagram: @marcosanchezguerra
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Exclusivas
Experiencias El UniversalDónde comer platillos diferentes con nogada este septiembre con precios especiales
Experiencias El Universal5 beneficios de practicar escalada y dónde probarla con descuento en CDMX
Experiencias El Universal4 planes de fin de semana cerca de CDMX con descuentos de Club EL UNIVERSAL
Experiencias El Universal





