Hay algo que me llama la atención de esta temporada: Los dos grandes de España tomaron caminos opuestos. El Barça dijo “si funciona, no lo toques”. El Madrid aseguró que “esto no funciona, traigamos a alguien que sí sabía ganar aquí”. Hans-Dieter Flick está en su tercera temporada al frente de los catalanes y el club le renovó hasta 2027 sin algún drama, sin rueda de prensa tensa, sin especulación de verano.
Va detrás de algo que sólo consiguieron Johan Cruyff en los 90 y Josep Guardiola entre 2009 y 2011: Tres Ligas de España seguidas. Eso no es poca cosa.
Se fueron Robert Lewandowski y alguno que otro nombre que ya había cumplido su ciclo, pero el resto del equipo sigue prácticamente intacto. Y ahí está el problema, si se le puede llamar así: Un equipo que ya sabe ganar en España puede relajarse justo cuando lo que de verdad le falta es la Champions.
Desde 2015 no la levantan y, en el club, eso empieza a doler más que cualquier título liguero.
Por el otro lado, Florentino Pérez no fue a buscar un entrenador nuevo. Fue a buscar uno que ya conocía el club, el vestuario, la presión... Todo.
José Mourinho regresó 13 años después, con contrato hasta 2029, y eso dice mucho: Es una apuesta a largo plazo, después de dos temporadas que en el Bernabéu se viven casi como un fracaso.
El mercado estuvo acompañado de fichajes de peso, plantilla reforzada, la idea de darle a Mourinho las herramientas para jugar a lo suyo: Menos balón, más resultado.
Es lo contrario a lo que le ha funcionado en el Barça, y ahí está la diferencia hoy en día.
Lo que no tiene el Madrid es tiempo. Mourinho no llega a construir algo poco a poco, llega a ganar ya. Y si algo no tiene el madridismo, es paciencia.
Más allá de quien levante la Liga española en mayo, esta temporada va a servir para responder algo más de fondo: ¿Gana más un proyecto que no se toca o uno que se reinventa trayendo a alguien que ya lo hizo bien antes?
Porque, al final del día, esto no es sólo Liga contra Liga. Es un club que le apostó a la calma contra otro que le apostó a la memoria.
Y, en medio de los dos, otra vez Mourinho. El mismo que le cortó las alas al Barça de Guardiola hace más de una década, ahora vuelve a pararse al otro lado del Clásico.
Eso no se olvida, ni se perdona fácil. Va a doler, para uno de los dos, cuando se juegue el Clásico y cuando se tenga al campeón de este torneo. Esa es la historia de siempre.
@Gusocalderon
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