Se puso en marcha un proyecto largamente anhelado y de una profunda relevancia institucional: el Campus UNAM Centro Histórico.

¿Claustro abierto? Sí. Según una definición común en las plataformas virtuales, el oxímoron es una figura retórica que une dos palabras de significado contrario y genera con esa yuxtaposición de contrarios un sentido nuevo y metafórico, que produce un impacto profundo, poético en el mejor sentido de la palabra, y expresa emociones intensas e ideas abstractas.

En nuestro caso, identifica plenamente la dualidad universitaria, que combina el mayor rigor académico, ése que se consigue en la soledad compartida de los claustros universitarios, -hasta llegar al extremo innecesario de las torres de marfil- con la dinámica constante de aplicación a la realidad, de compromiso social con las comunidades y personas como beneficiarios de una sociedad abierta.

Abrir el claustro para ver mejor hacia dónde y con quién caminamos ya que lo que ocurre en el Centro Histórico, con sus enormes desequilibrios, requiere acompañamiento, apoyo y una mirada solidaria y activa. No es una anomalía, sino quizá una tendencia de largo plazo que se da en otras latitudes al mismo tiempo.

Por eso hay que levantar la mirada de vez en cuando de lo que estamos investigando, enseñando o creando, para ver nuestra cambiante realidad, en un mundo que transita hacia un cambio brutal de paradigmas, y que nos muestra nuevas formas de entender, de explicar, de sentir, de pensar y de relacionarnos con los otros.

La UNAM no puede entenderse sin el Centro Histórico, y el Centro Histórico no puede explicarse sin el Barrio Universitario que durante más de cien años ha sido un actor relevante de su devenir.

Actualmente el campus se compone por más de 15 edificios históricos e invaluables, preservados por la UNAM y que están abiertos al público en general. Destacan, entre ellas, el Antiguo Colegio de San Ildefonso, el Palacio de Medicina, el Palacio de Minería, el Antiguo Templo de San Agustín, la Academia de San Carlos y el Palacio de la Autonomía.

En esas calles, plazas y antiguos colegios y conventos virreinales se construyó en gran medida la identidad mexicana y especialmente la de quienes estudiaron en los edificios del Barrio Universitario. Fue en su perímetro donde esos miles de jóvenes forjaron el pensamiento crítico y las ideas que modelaron el país, la ciencia y el arte del México contemporáneo, donde se gestó la lucha estudiantil y donde, en 1929, conquistamos la autonomía universitaria que hoy nos define y configura.

La creación del Campus UNAM Centro Histórico no solo significa un mayor y mejor aprovechamiento de los recursos de nuestra universidad, significa fortalecer su utilidad social.

El Antiguo Templo de San Agustín será su sede central y con su reapertura parcial el año próximo nace también el Claustro Abierto Universitario San Agustín (CAUSA), un espacio donde la memoria se preservará y el conocimiento se compartirá de manera libre.

CAUSA será un claustro abierto donde confluirán la docencia, la investigación y la extensión cultural con un objetivo social preponderante.

En un espacio académico incluyente y plural, fortaleceremos la accesibilidad universal, y apoyaremos la descentralización y democratización del conocimiento: la riqueza académica y cultural que se genera en nuestras facultades, institutos y entidades culturales llegará con más fuerza al alcance de los habitantes del Centro Histórico, sus comunidades y colectivos y sus visitantes.

Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México

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