El encuentro sostenido el 9 de julio entre los cancilleres Roberto Velasco y Francisco Pérez Mackenna en Ciudad de México consolida dos décadas de Asociación Estratégica. Celebramos este aniversario como un motor de integración bilateral, fundamentado en el pragmatismo, el respeto y el beneficio mutuo. Trabajamos para afianzar un modelo de cooperación capaz de responder a los actuales desafíos globales.

Esta evolución queda demostrada con el proceso de actualización del TLC. La incorporación de los capítulos "Género y Comercio" y "Micro, Pequeñas y Medianas Empresas" traduce los principios de la política exterior mexicana en herramientas concretas. Logramos convertir las buenas intenciones diplomáticas en mecanismos vinculantes. Así, garantizamos la autonomía económica de las emprendedoras y facilitamos la inserción de las pymes de ambos países en las cadenas de valor internacionales. Democratizamos el comercio. El objetivo central apunta a generar prosperidad medible en la base social.

Nuestra visión conjunta trasciende el continente. A través de la Alianza del Pacífico, consolidamos una plataforma de proyección estratégica hacia los mercados asiáticos. Facilitamos la movilidad de capitales, servicios y personas. Unimos fuerzas para asegurar una inserción competitiva frente a los grandes bloques económicos. Con esto, otorgamos a nuestros exportadores el respaldo institucional necesario para expandir sus fronteras.

La defensa de la sostenibilidad y la protección comunitaria ocupan un lugar prioritario. América Latina exige respuestas rápidas ante emergencias climáticas. Por ello, impulsamos protocolos formales de asistencia frente a desastres naturales. Fortalecemos los sistemas de protección civil de forma coordinada para asegurar la integridad de las personas. A su vez, la tecnología define nuestra soberanía. Impulsamos proyectos conjuntos de observación satelital y compartimos datos críticos para el monitoreo ambiental; transformamos el conocimiento científico en herramientas tangibles para la toma de decisiones.

El diálogo académico sostiene este vínculo. Las recientes alianzas forjadas entre la UNAM y diversas universidades regionales chilenas fomentan la movilidad bidireccional de talentos e investigadores. Construimos puentes de conocimiento directo. Asumimos la tarea de formar a las nuevas generaciones de profesionales con las competencias necesarias para liderar la transformación tecnológica y social de ambos países.

Las cifras macroeconómicas requieren un impacto visible en la vida diaria. La política industrial de México sitúa a los ciudadanos en el centro del modelo productivo. Bajo esa óptica abordamos la transición energética junto a Chile. El resguardo soberano de recursos críticos, como el litio y el hidrógeno verde, demanda una gobernanza estatal firme. Fomentamos la transferencia técnica. Queremos que la riqueza natural estimule la innovación local y asegure el bienestar de los territorios.

Veinte años de Asociación Estratégica confirman la solidez del vínculo mexicano-chileno. Diseñamos políticas conjuntas para dinamizar la economía, mitigar las crisis ambientales y mejorar nuestra posición global. Mantenemos el compromiso intacto con una integración profunda. Trabajamos por un presente de prosperidad, estabilidad y resiliencia para ambas naciones.

Embajadora de México en Chile

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