Primitivos dirigentes manchan la Concachampions

Gerardo Velázquez de Léon

La Concacaf está lejos de ser una Confederación seria, lo único que mueve a sus directivos es el dinero, el desarrollo está en segundo plano y evidencian sus carencias

Ha sido deplorable, una demostración de la avaricia y el poco interés que existe en ciertas regiones futbolísticas para desarrollar, capacitar y hacer entender el juego, las reglas, criterios, uso de la tecnología y más. La Concacaf está lejos de ser una Confederación seria, lo único que mueve a sus directivos es el dinero, el desarrollo está en segundo plano y evidencian sus carencias en este tipo de torneos: la Copa de Campeones de Concacaf.

El dinero que se genera en sus competencias regionales, poco o mucho, se debe aplicar a países subdesarrollados en este deporte. Han pasado décadas, dirigentes de múltiples naciones, y nada, todo sigue igual. ¿En  dónde invertirán el dinero que se genera en la Copa Oro? Evidentemente no en Guatemala, Haití, Costa Rica, Honduras o Nicaragua, por mencionar sólo a algunos países muy lejanos al desarrollo en futbol.

¿En el arbitraje? Evidentemente tampoco. La Copa de Campeones en esta edición ha resultado vergonzosa en la aplicación de la justicia. Debe ser la única competencia en el mundo en que hay VAR sólo a partir de cuartos de final. Argumentan que se debe a la escasa infraestructura de algunos países que juegan las primeras fases y por eso lo reservan para cuando empieza el dual meet entre México y Estados Unidos. Terrible, hasta en eso hay diferenciación, pobres y ricos evidenciados por su propia confederación.

El futbol debe ser incluyente, sí, claro que sí, pero incluyente de la calidad. Los rezagos y poca preparación de un silbante no deben tolerarse en finales regionales. No por incluir de todos los países deben hacer el papelón que hasta ahora han hecho. En la Unión Europea sería impensable que designaran a un árbitro para ser incluyentes y no por calidad.

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Tres ejemplos: En el partido de vuelta entre América y Olimpia de Honduras, el costarricense Henry Bejarano permitió extrema violencia de los hondureños, futbol cavernícola que no detuvo nunca. Y aunque el entrenador Pedro Troglio salga a los medios locales a tratar de disfrazar las cosas, ahí estuvimos, sí, en el estadio para la transmisión en la radio y  vimos agresiones sin balón y, claro, la fractura de Antonio López, que fue estúpidamente sancionada con tarjeta amarilla. Sin VAR, las cosas fueron más fáciles para los hondureños, especialistas en ensuciar y golpear.

El miércoles, en el estadio del Crew, quitan ilegítimamente un gol al equipo de Columbus porque otro árbitro tico, Juan Gabriel Calderón, no sabe utiliza el VAR; claro, en su país apenas llevan un mes aplicándolo. Pero lo que no tiene razón es designar a un árbitro guatemalteco que lleva una vida de escándalos en su país, pero protegido por el director de los árbitros de ese lugar, el mexicano José Luis Camargo, despedido del futbol nacional por ser parte de la AMA (Asociación Mexicana de Árbitros), organización que siempre estuvo en choque con la Comisión de Arbitraje.

Mario Escobar permitió alguna vez en su país cuatro cambios, cuando todavía se hacían tres, y la noche  del miércoles en Portland fue su graduación de la mediocridad. Tendencioso y sin conocimientos para dirigir un partido con tanto en juego. Así que, para la Concacaf, México sólo es el que lo enriquece y para México la Concacaf es un estorbo, aunque un estorbo cómodo, porque siempre será el líder en el campo, pero en las oficinas, lejano de tener presencia directiva con liderazgo.

@gvlo2008 - [email protected]

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