En estos tiempos convulsos y de horizontes nebulosos, con noticias trágicas —especialmente en nuestro México—, me he puesto a reflexionar cómo es posible que las personas lleguemos a convertirnos en demonios y causar tantos daños que muchas veces superan las peores imaginaciones.
Supongo que transformaciones de esa desnaturalización no ocurren en un abrir y cerrar de ojos, sino que se trata de un proceso lento —parecido a la putrefacción—, hasta que un día, cuando ya es demasiado tarde, nos damos cuenta de que estamos muertos. Porque muchas veces no sólo es atentar contra los demás, sino autodestruirse.
Si bien, en medio de determinadas circunstancias, cualquiera podría actuar de un modo equívoco, perder repentinamente sus cabales y cometer actos desmedidos que atenten contra otros, las atrocidades que nos revelan actualmente los medios denotan una degeneración paulatina con la que algunos individuos se acostumbran a vivir.
Hay tantas notas espeluznantes sobre la mesa, que no hace falta referirnos a una en concreto. Hablemos mejor de ese loop en el que seguido nos vemos inmersos, el bucle fatídico del que muchas veces no sabemos cómo salir: La desconexión de nosotros mismos, los engaños, el fastidio de nuestras propias vidas, el miedo, el coraje, las comparaciones, las adicciones, los vicios, las quejas...
Sin duda, el deporte no es una vacuna contra la violencia, pero sí puede ser una puerta de salida, y por eso abro hoy aquí el tema. Hacer ejercicio o practicar alguna disciplina, no vuelve bueno a quien no lo es, no cura enfermedades mentales ni garantiza que alguien tome las decisiones correctas. Tampoco podemos afirmar que salir a correr, subirse a una bicicleta o dedicarle tiempo a una cancha, evite tragedias o conduzca la furia de los individuos a mejores sitios, pero —a mi parecer— sí puede ser una interrupción, un pasadizo —muchas veces de emergencia— a un mejor estado.
Ejercitarnos no resuelve aquello que nos atormenta, pero sí modifica la frecuencia en que —a veces— nos encontramos atrapados. Nos obliga a respirar, a sentirnos, a movernos de esos parajes donde no sucede nada bueno.
Estoy en todas las redes como F.J. Koloffon
Exclusivas
Experiencias El Universal5 beneficios de practicar escalada y dónde probarla con descuento en CDMX
Experiencias El Universal4 planes de fin de semana cerca de CDMX con descuentos de Club EL UNIVERSAL
Experiencias El Universal¿Por qué dejamos de escuchar? Hábitos que pueden dañar tu audición sin que lo notes
Experiencias El Universal





