1. Como dice el tango Cambalache (Enrique Santos Discépolo), “Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos”, en la historia que vamos a narrar esto es evidente.
Victor Lustig fue un célebre estafador de origen austrohúngaro. Vendió en dos ocasiones la Torre Eiffel, en el año 1925. Casi 90 años después, en Mar del Plata (Argentina), Fernando Cerimedo, consultor y asesor político argentino, siguiendo los pasos de Lustig (sí, de los chorros, maquiavelos y estafaos), vende en dos ocasiones un departamento.
En lo judicial, en mayo de 2012, Fernando Cerimedo vendió por 30 000 dólares un departamento ubicado en la calle Chile de la ciudad de Mar del Plata mediante un boleto de compraventa. Por este hecho fue condenado en marzo de 2016, con los cargos de estafa y defraudación. La pena, dos años y seis meses de prisión en ejecución condicional (La Nación, 11 de octubre 2023).
Vale recordar cuando Milei señalaba que ellos (los que se diferencian de la zurda de mierda) tenían "superioridad moral y estética".
2. En lo policíaco, Nadia Beller (periodista, candidata a diputada por el Movimiento al Socialismo, del cual después se distanció de esta fuerza encabezada por Evo Morales), se encuentra en terapia intensiva luego de sufrir un ataque a tiros. Por cierto, detalle no menor, se encuentra embarazada de Cerimedo (todo apunta a que es el autor intelectual del intento de feminicidio, de acuerdo a señalamientos de las autoridades bolivianas). En el hospital hizo declaraciones que vinculan a Cerimedo con la filtración de las grabaciones del extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, que según su relato tenían por objetivo "que caiga la corrupción de Milei y de la hermana". Beller recibió tres impactos de bala, por sicarios que llegaron disfrazados de trabajadores de reparto, supuestamente contratados por Cerimedo. Aun así, un conjunto de trolls e influencers argentinos, ligados al ecosistema de La Libertad Avanza, señalan que fue un montaje. El presidente Milei participó retuiteando los mensajes. No los hizo, sólo los distribuyó. No la mataron de milagro, pero las voces dudosas de trolls e influencers cuestionan la incapacidad de los sicarios bolivianos, lo que trasluce un deseo no cumplido.
Ante esto, de nuevo vale recordar al Milei que señalaba que ellos tenían "superioridad moral”.
3. Cerimedo no es un hecho casual. Participó en el proceso electoral de Honduras. Cerimedo fue asesor del candidato presidencial de derecha Nasry Asfura, del Partido Nacional de Honduras, el cual ganó las elecciones en 2025 y asumió el cargo el 27 de enero de 2026. A los pocos días de las votaciones, Trump le respaldó completamente al presidente hondureño.
En Chile, Cerimedo participó en el plebiscito. La encuesta que realizó su empresa señalaba que casi no había diferencias entre la aprobación y el rechazo, pero la aprobación ganó con el 78%. Ante la deficiencia de su trabajo, Cerimedo argumentaba: “Nosotros no somos una encuestadora, no somos una empresa de encuestas, nosotros somos todo lo que es estrategia, marketing digital político, y hacemos encuestas propias como insumo para poder manejar estrategias y cuestiones de desarrollo de acciones digitales”. Pero las cosas no quedaron ahí. En el contexto del debate sobre una nueva Carta Magna, la consultora de Cerimedo fue acusada de distribuir información falsa sobre las propuestas de la Convención Constitucional antes del plebiscito que decidiría su aprobación o rechazo. En otro momento, filtró información de que el entonces presidente chileno Gabriel Boric había presentado un cuadro de colapso nervioso, hecho desmentido por el Gobierno.
En Brasil continuaron sus aventuras desestabilizadoras. En noviembre de 2022, el Tribunal Superior Electoral (TSE) ordenó retirar de YouTube un video de La Derecha Diario en el que afirmaba que había un riesgo de fraude electoral en el país por supuestos problemas con las máquinas de votación, algo rechazado por el TSE. Como cereza del pastel, a Cerimedo se le acusa de participar en el intento de golpe de Estado para evitar la asunción de Lula da Silva en enero de 2023.
La investigación de la Policía Federal lo señaló en 2024 entre los 37 sospechosos de delitos como abolición violenta del Estado democrático de derecho, golpe de Estado y organización criminal, atribuyéndole un rol en el esquema de desinformación y ataques al sistema electoral. Al final, la Fiscalía lo excluyó de la acusación presentada contra Bolsonaro y otros integrantes de la trama, señalando la dificultad de establecer si participaba en un proyecto criminal o si solamente actuó como un “vector de propagación”. “La desinformación sobre el supuesto fraude electoral de Brasil fue el final para Bolsonaro, pero le sirvió de empujón a Cerimedo. ‘Soy un héroe para medio país. Me llaman el argentino más amado de Brasil’, dice, orgulloso, el consultor ante la consulta para esta nota” (Chequeado, 14/02/24).
Hugo Alconada Mon, periodista argentino, escribe: “En mayo de 2023, cuando Javier Milei todavía no era presidente de Argentina y pocos apostaban que llegaría a la Casa Rosada, me senté frente al consultor de comunicación y operador político Fernando Cerimedo. Frente a un grabador, admitió que operaba trolls para la campaña libertaria, que orquestaba campañas sucias y mucho más. Hoy, Cerimedo está detenido en Bolivia, investigado por un ataque a tiros contra una mujer que fue su pareja y espera a un hijo de ambos. Y entre una escena y otra hay algo más que una biografía personal: hay una historia sobre cómo se mueve la nueva derecha latinoamericana y sobre la influencia creciente de quienes no necesitan un cargo público para tener poder público”, reconociendo que esta “nueva derecha construyó algo diferente: consultores, estrategas digitales, influencers y operadores que cruzan fronteras y que no necesitan cargos públicos para tener poder” (El País, 19/08/26).
A partir de lo expuesto, podemos señalar que el caso Cerimedo no debe leerse como una anomalía individual, sino como una ventana para observar en tiempo real el funcionamiento transnacional de la nueva derecha latinoamericana.
4. Natalia Basil, exesposa del consultor político Fernando Cerimedo que trabajó como directora nacional de Apoyos y Asignaciones en la ANDIS, de mayo a noviembre de 2024. Su salida de la agencia se relaciona con el escándalo por la filtración de audios vinculados a presuntos hechos de corrupción y coimas (mordidas en México), que planteaban que el 3% estaba destinado para Karina Milei, hermana del presidente argentino.
El canciller Pablo Quirno salió a decir públicamente: "el gobierno argentino no tiene opinión sobre el caso Cerimedo, es un ciudadano argentino que está a disposición de la Justicia de Bolivia". Los silencios dicen más que las palabras de Quirno. Aunque, como se anotó líneas arriba, estuvo con un cargo de responsabilidad en las mesas electorales y su exesposa en la ANDIS, es decir, parte del sistema.
A los argentinos endeudados: “nadie les puso una pistola en la cabeza”, es un asunto entre privados.
En el caso de Cerimedo, fue parte del sistema, ¿ahora es un asunto de privados? ¿La cuestión de la "superioridad moral”, como un hecho socialmente construido, dónde queda? Sin necesidad de pistolas en la cabeza (aunque en este hecho las hubo), no habrá algo que empuje a realizar ciertos hechos, es decir, como anotábamos en colaboración anterior, en la secuencia de acontecimientos significativos, ¿no habrá influencias sociales decisivas? Para el discurso oficial argentino: ¡no! La gente se endeudó porque no tiene educación financiera, porque son irresponsables, porque tenían hambre, pero ignoraban cómo resolver las cosas con o sin dinero. Los balazos que recibió Beller pueden ser producto de “un ciudadano argentino que está a disposición de la justicia”, un ciudadano que tiene nexos con aspectos en algunos casos irregulares, en otros ilegales, que ha tenido contacto con fuerzas policiales y que, de acuerdo a Beller, ha estado en contacto con la CIA, quizá es orgánico a esta fuerza.
Va un retrato de cuerpo entero: “Me apropié de este rol como consultor de la derecha latinoamericana porque todo el mundo tiene miedo de ponerse ese traje. Para mucha gente decir que sos de derecha es una mala palabra, pero para mí no”, desafía. Con esa misma soltura admite para este artículo que sí, que tiene muchos trolls, refiriéndose a las cuentas falsas en redes sociales que interactúan con un libreto definido para falsear las conversaciones. Pero sostiene que no los utiliza para atacar adversarios políticos o para ponerle likes al contenido de sus candidatos, sino para engañar a los algoritmos y, de esa manera, darle un mejor posicionamiento al mensaje de sus clientes” (Chequeado, 14/02/2024). Como se ve en este retrato, ¡todo un ciudadano común!
5. En sus análisis sobre las redes de la ultraderecha continental, el periodista Nico Lantos asocia a Fernando Cerimedo con los intereses geopolíticos de agencias y estructuras de poder en Estados Unidos, señalando de forma general su alineación bajo el paraguas del Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA.
En entrevista, el expresidente boliviano Evo Morales, señalaba: “Fernando Cerimedo es un agente del imperio que opera en Sudamérica, pero también en Centroamérica, es un gran operador del gobierno de Estados Unidos […] agente de la CIA, se demuestra lejos, para implementar, por ejemplo, la proscripción de candidatos […] operador del Escudo de las Américas” (entrevista con Evo Morales, con Cynthia García en Revolución Popular Noticias, 21/08/2026).
En la película completa aparecen Milei, Bolsonaro, Nayib Bukele, Rodrigo Paz, Daniel Noboa, Abelardo de la Espriella, Nasry Asfura, con Donald Trump como estrella polar. Fernando Cerimedo ha dirigido campañas de derecha en toda América Latina, forjando estrechos lazos con MAGA y Donald Trump, se plantea en The Economist, 09/12/25. Es decir, con un capital social que le abre puertas, conexiones y negocios en múltiples lugares. La derecha en operación internacional.
Cerimedo entra en el mundo libertario por Santiago Caputo (un operador político que no aparece en el organigrama oficial argentino) y Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. Tenía todo para operar (trolls, bots, granjas), para predecir y encauzar comportamientos, con dispositivos tecnológicos para disparar miles de mensajes (del fusil a la ametralladora, como figura metafórica). Intervienen en la discusión pública para manejar la información de acuerdo a lo que quieran, un ecosistema de odio.
En la foto de la caída en desgracia, Cerimedo detenido, llorando -el que subrayaba la “plomoterapia”, acusado de intento de feminicidio (antes, señalado por violencia de género que no prosperó, dice Beller, por el encubrimiento oficial boliviano a Cerimedo. Según Beller, Cerimedo la ahorcó, la empujó, la tiró al piso)-. ¿Cómo estos personajes lúmpenes están influyendo en Latinoamérica, se preguntan comentaristas políticos? Ponen como ejemplo el paso de Kissinger a Cerimedo. Lo significativo es que la ausencia de escrúpulos sigue la pauta. Y Kissinger puede ser una persona de buenos modales, sin que en la historia no quede sino como eso: un miserable elegante.
Estafador, violento, orgulloso de sus acciones, hasta antes de este acontecimiento. La derecha continental comparte parte de este perfil, y cuentan con los fierros, las herramientas, para impulsar su tarea de acuerdo a sus fines. Conocerle un poco a la nueva derecha, ahora con Cerimedo, no es tiempo perdido.
Cerimedo importa como personaje individual y como síntoma, la forma es fondo y viceversa. Su trayectoria permite observar una forma de hacer política que desborda las instituciones y que combina consultoría, redes sociales, trolls, desinformación, marketing político y conexiones internacionales. Experto en generar confusiones, en inundar, como señalaba Steve Bannon, reafirmamos, “inundar la zona de mierda”, con fronteras irreconocibles de dónde comienza la mentira, dónde la verdad. Ya no se trata solamente de ganar una elección: se trata de intervenir sobre aquello que la sociedad ve, escucha, cree y comparte. Influir en el escenario, modificar el sentido de lo común, dominando sin que sean plenamente conscientes de ello los actores que se desplazan en la escena. El poder puede ejercerse sin ocupar un cargo público.
Por eso las alusiones e interrogantes sobre la “superioridad moral” no son un asunto anecdótico. Si quienes se presentan como sus representantes pueden recurrir a operadores sin escrúpulos, campañas de manipulación, desinformación y estructuras que actúan en las fronteras -y a veces fuera, y en otras ocasiones en contra- de las instituciones democráticas, habría que preguntarse qué queda de aquella superioridad moral. Tal vez el problema no sea la contradicción entre el discurso y los hechos de un personaje como Cerimedo. El problema es que personajes como Cerimedo parecen haberse convertido en una pieza funcional de una nueva forma de poder político.
Y ahí está lo verdaderamente preocupante: no necesitan gobernar para ejercer poder. Les basta con intervenir en la conversación pública, fabricar percepciones, orientar comportamientos y disputar el sentido de la realidad. Cerimedo no sería entonces una excepción, sino una pequeña ventana, como se anotó líneas atrás, para mirar cómo opera la nueva derecha latinoamericana.
PS. Palestina libre
(UAM) alexpinosa@hotmail.com
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