"Todo fue muy rápido, vi una luz, estaba atrapado"

Brasileño que viajó a México a impartir cursos padeció el temblor
Durante el terremoto Sergio perdió dinero, material de trabajo y sus documentos de migración. Fue a la embajada de Brasil en México para poder renovar su pasaporte. FOTO: ALONSO ROMERO. EL UNIVERSAL
24/09/2017
02:07
Andrea Ahedo
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El colapso en la colonia Roma tuvo víctimas mexicanas y extranjeras. Aunque el brasileño Sergio Riveiro no está en la lista de “Rescatados” del derrumbe de seis pisos en la avenida Álvaro Obregón, estuvo 15 minutos entre los escombros.

Sergio y otras 11 personas llegaron al edificio por un curso que él iba a impartir, por no hablar bien el español, lo acompañó Daniel Da Silva, traductor de portugués. Riveiro enseña técnicas de belleza, una de ellas es la micropigmentación, en la que estaban interesadas 10 alumnas.

El martes 19 de septiembre iniciaría las clases por cinco días, le pagarían y luego regresaría a su país.

Llegó al edificio alrededor de las 10 de la mañana, sus compañeras acomodaron las herramientas, pinturas y sus bolsos en las mesas de trabajo individuales en el segundo piso.

Desde ese punto podía ver una escalera blanca, a través de los cristales. Al saber que habría un simulacro por un terremoto que hace 32 años dejó un México con heridas. Esperaron hasta las 11 y bajaron cuando sonó la alarma sísmica.

“Fue un procedimiento normal, salimos a la avenida y después regresamos. Una, dos horas después tembló”. Riveiro intentó alcanzar esas escaleras a las que les daba la espalda mientras impartía sus clases; pero no pudo.

Toneladas de material de construcción grisáceo cayeron sobre su cabeza, pensó “en la familia, en los hijos, y acabas despidiéndote de todos. Pidiendo a Dios porque no sabes si va a continuar”.

Después de 10 minutos, Sergio vio un hilo de luz. “Cuando pasó el terremoto todo fue muy rápido, en segundos, cuando noté conseguí ver claridad, una luz, que estaba próxima pero estaba atrapado”, recuerda.

Intentó moverse, pero las piedras cayeron sobre su hombro derecho. Extendió sus brazos entre el polvo, hizo que ese hilo de luz se volviera más grande, hasta poner ambos pies sobre los escombros. Algunos bomberos lo ayudaron “son verdaderos héroes, quiero agradecer a todos”, comenta.

Aún quedaban debajo de los fierros, vidrios y concreto cinco de sus amigos: Daniel, Laura, Ivonne, Paty y Karina. Sus otras alumnas habían salido a tiempo del edificio y esperaban sobre la calle de Salamanca; con la ropa negra teñida de blanco, sin zapatos, con golpes en las extremidades, a la espera de una noticia sobre el equipo que dejaron dentro. Sergio fue trasladado a un hospital, tenía daños leves.

“También fui medicado y cuando verificaron que no tenía nada roto me dejaron ir”, agrega.

Sergio perdió también todas sus pertenencias: el dinero que le pagarían por los cursos, el material de trabajo y sus documentos de migración. Ese mismo día sacaron a las cinco mujeres que quedaron atrapadas; él buscó una forma de recuperar lo que había perdido. En la embajada de Brasil en México pagó por la renovación de sus documentos y el viernes fue a buscar a unos amigos para pedirles material y así continuar con su trabajo.

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