Carta de un médico al presidente López Obrador

Te presentamos a continuación este texto íntegro

Carta de un médico al presidente Andrés Manuel López Obrador
Foto: Archivo
Nación 11/05/2020 15:59 Redacción Ciudad de México Actualizada 17:39

Remito las siguientes palabras escritas por mi socio y amigo desde el fondo de su corazón como reacción al comentario del Presidente acerca de los médicos en su conferencia mañanera del pasado viernes ocho de mayo del 2020.

Aunque no soy el autor de las mismas, me identifico plenamente con el profundo certero y honesto contenido de esta carta. 

El detonador  fue el desafortunado comentario acerca de los médicos, sin embargo menciona también la corta visión de nuestro gobernante para con los valores humanos universales.

Representa en mi opinión el sentir de la comunidad médica y de gran parte del pueblo consciente de México.

¡No continuemos callados!

Dr. Arie Dorenbaum Fastlicht.

Andrés Manuel López Obrador: Con el derecho que usted ratifica, tenemos los médicos de expresarnos libremente, me da usted pie para hacerlo.

Me queda claro que usted ignora que para llegar a tener una especialidad en la medicina, desde la primaria hasta que terminamos una especialidad, se requieren aproximadamente 25 años. La mitad de ellos están enfocados a la medicina, en donde se requiere mucho estudio dedicación entrega y dejar muchísimas cosas, en muchas ocasiones hasta la misma familia, para poder lograr el gran honor de ser médico, honor que usted acaba de mancillar, de una manera sin precedente.

No causa usted simpatía, y sus chistes que siempre son malos, esta vez han sido irreverentes y ofensivos.

Es usted una persona que desdeña todo y a todos, así lo ha demostrado durante este tiempo, haciendo menos a todos aquellos que no comparten su manera de pensar que en ocasiones es muy limitada, infantil e irrespetuosa. Sólo recordarle, como una de tantas cosas, cómo trató usted a las mujeres en su marcha, lo recuerdo hoy porque usted sabe que llegó aquí a través de una mujer, razón suficiente para que su sentir fuera diferente y respetar y proteger a las demás.

El cuerpo médico de cuyo linaje me enorgullezco, ha dado un ejemplo de honestidad y entrega que no la han enseñado muchas de las personas que forman su gabinete.

Permítame recordarle algunas cosas:

La fraternidad a la cual se refiere usted con frecuencia, es el vínculo de afecto entre hermanos que se tratan como iguales, cosa que no veo en verdad que usted lo aplique al ofender y en pocas palabras llamarnos rateros o asaltantes a quienes ejercemos esta digna profesión. 

Además de que a todo el sector salud lo mandaron a la guerra con engaños y fusiles de palo, ha tenido usted una falta total de empatía, admiración y aprecio por todos aquellos que sí fueron fraternales, entregando el corazón y en muchas ocasiones la vida por sus hermanos. Eso, señor, es una gran muestra de fraternidad.

Con respecto a la espiritualidad, la cual también menciona con frecuencia, permítame decirle que la primera característica de un persona espiritual es la no mención de ello, pero sí lo es la manifestación a través del ejemplo.

La espiritualidad le da un sentido mayor a nuestras acciones y éstas nos dan un sentido de respeto y amor hacia la vida. Recuérdelo, la espiritualidad no es una capa que se coloca uno con la cual se siente uno alguien muy especial, la espiritualidad es una cobija que se quita uno para dársela a aquel que tiene frío y esto de preferencia, señor, se hace en la obscuridad de la noche, en donde nadie lo vea.

Al ofender a alguien desde un púlpito, en donde no existe el derecho de réplica, se lo puedo decir de frente y mirándolo a los ojos, que seguro estoy son también los ojos de muchísimos de mis compañeros, que su dicho ha sido inadecuado, incompetente e infundado, siendo una más de tantas mentiras e injurias que ha usted lanzado contra muchos mexicanos.

Retomando para terminar mi derecho para expresarme, quiero decirle que la manera de referirse a los médicos, no teniendo en frente al grupo que generalizando está usted ofendiendo, me parece una actitud cobarde.

Lo dudo mucho, por lo que usted ha demostrado, pero ojalá rectificase y ofreciera una disculpa, que sobre todo merecen los médicos que están entregando la vida por todos nosotros y que sí valoramos.

Doctor Guillermo Navarro Amieva

afcl/ml

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