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Senadores en puja: ¿quién ganará menos?

Sigue pasarela de nuevos legisladores; hay rebatiña por los sueldos más bajos

Mientras que senadores electos acudieron a la Cámara Alta a entregar documentación, en Xicoténcatl los nuevos legisladores de Morena, entre ellos Nestora Salgado (centro), participaron en un seminario (AGUSTÍN SALINAS. EL UNIVERSAL)
Nación 23/08/2018 02:28 Juan Arvizu Actualizada 03:19
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Así, como por encanto, los nuevos senadores que llegan se confiesan austeros y juaristas, y hasta ofrecen que pondrán de su bolsa para servir a México, desde el escaño.

Es un honor. Se puede, aseguran panistas, petistas, perredistas, verdes y, claro, los morenos, que abren una puja al revés sobre quién ofrece ganar menos como senador de la República.

Ni parecen ser hijos de la clase política, la misma que la gente rechaza, que ya no quiere ver ni en pintura y que están aquí en la sede senatorial —un edificio a todo lujo— para retratarse y obtener la credencial que los hace diferentes, de manera inevitable.

Antes de la comida han venido al Senado 17 de los nuevos inquilinos, con los cuales ya se han registrado 36 favorecidos con el voto ciudadano.

Los priístas —de quienes se bromea que van a realizar su reunión plenaria en un elevador— tienen curso de ciencias y artes parlamentarias en su partido. Por cierto, del tricolor ninguno ha venido al trámite al que se ha convocado, en primer término a senadores de mayoría y primera minoría.

Eso sí, los que vienen salen con las manos vacías. Ya son personajes del poder, quienes pueden tirar reformas, trazar derroteros al país, abrir, diríase, los cauces de la “cuarta transformación”, pero se nota que no les sabe el cargo sin prestaciones.

El registro quedó abierto desde las 10:00 horas, y a la hora de la comida la cuota del día ya se había cerrado, con 17 presentados. Y cuando dieron las 19:00 horas, momento en el que se retira el fotógrafo credencializador, ya nadie se apersonó. El Senado volvió a su sepulcral ambiente de final de Legislatura.

La expectativa está abierta para la aparición de Napoleón Gómez Urrutia, líder de los mineros que en 2006 salió de México y regresa con el derecho a protestar como senador de la República, salido de la lista nacional de Morena.

A Gómez Urrutia lo espera un mundo político en efervescencia, sobre todo por la austeridad que ya es credo de todo el que viene a tramitar su credencial de senador.

Parece ser que el actor Sergio Mayer, a quien la dieta de diputado federal de Morena no le será suficiente para sostener su tren de vida, echó para adelante a los que han venido este día, como Ricardo Ahued Bardahuil, quien le dice a los periodistas: “No venimos por dinero, por sueldo, ni por fuero, y si tenemos que ponerle de nuestro bolsillo, será un honor para contribuir a este país que necesita cambios fundamentales”. Si alguien no entendió su filosofía, el veracruzano, empresario, ex priísta, morenista, deja en claro que “este es un servicio a la nación, y lo haremos con mucho gusto”.

En la misma tonada, más tarde, aparece el perredista Juan Zepeda, a quien le parece poco el horizonte de austeridad con el que se adornan los senadores de Morena.

“He escuchado que gente de Morena ha planteado que la dieta de senador pase de 300 mil pesos a 90 mil pesos, y si en promedio un mexicano gana 88 pesos al día, esos 90 mil pesos me parece que es un exceso”. Y entonces reta: “Que se agarren esos que dicen que no les alcanza, pues voy a proponer al grupo parlamentario del PRD que un senador gane 40 mil pesos al mes”.

La feria de quien quiere ganar menos está abierta. Un reportero pregunta: “Cuarenta mil pesos, ¿brutos o libres?”. El político de Nezahualcóyotl completa la estocada: “No, pues brutos, y de ahí las deducciones que tengamos que reportar al SAT”.

Van a poner a prueba a los lopezobradoristas, “aquellos que vienen con bandera de austeridad —dice— y que caen en un doble discurso, una doble moral, pues cuando se enteran de cuánto van a ganar pegan el grito en el cielo”.

Luis Sánchez, aún coordinador del PRD, apoya el reto de austeridad de Zepeda y explica que la 63 Legislatura, que ya se extingue, deja ahorros por 663 millones de pesos, adicionales a otros ajustes a favor del erario.

Dice que no se compró un traje de marca, como otros, acusa. Para eso da la austeridad, para un debate en el que todos los que hablan se ponen de lado del “reclamo social”. Ningún priísta se ha pronunciado. ¿Cómo resolver el dilema que planteó Carlos Hank González de que un político pobre es un pobre político?

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