Pocos priístas fueron solidarios con los hijos de Colosio Murrieta

Basave y Durazo dicen que apoyarán al mayor de los vástagos en sus aspiraciones
Luis Donaldo Colosio Murrieta mira a su hijo Luis Donaldo Colosio Riojas antes de firmar su registro como candidato presidencial del PRI ante el IFE (ahora INE), el 4 de marzo de 1994
25/01/2018
03:50
Juan Arvizu
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A lo largo de casi 24 años de orfandad, los hermanos Luis Donaldo y Mariana Colosio Riojas han recibido muestras continuas de atención y solidaridad de pocos políticos priístas que fueron amigos del candidato presidencial asesinado.

A Luis Donaldo Colosio Murrieta lo mataron el 23 de marzo de 1994 y ocho meses después, el 18 de noviembre siguiente, víctima de cáncer de páncreas, falleció Diana Laura Riojas Reyes, cuando sus sucesores tenían ocho y un año de edad, y quien se hizo cargo de ellos fue su tía Hilda Elisa Riojas Reyes.

Alfonso Durazo Montaño, quien fue secretario particular del sonorense, ha cultivado la amistad de la familia y dice que “Luis Donaldo y Mariana representan una extensión de mis gratitudes y mi lealtad” al político que marcó su vida.

Agustín Basave Benítez asegura: “Traté de visitarlos cuando iba a Monterrey; lo más que pude fui a sus fiestas de cumpleaños, [traté] de seguir su desarrollo como niños, adolescentes, jóvenes”.

Comenta que frecuentar a los hijos del desaparecido Luis Donaldo Colosio Murrieta “lo hicimos varios amigos de Luis Donaldo papá, que también estuvieron pendientes de ellos, como Alfonso Durazo y Ricardo Canavati; son los que yo veía, que sabía que estaban pendientes y visitaban a los muchachos”.

El alejamiento de la clase política lo vio Diana Laura, viuda y enferma del cáncer que le privó la vida; esa actitud la decepcionó y más porque muchos “colosistas” se sirvieron del nombre de su esposo asesinado.

En la fila de amigos incondicionales de ella y sus hijos, el primero es Ricardo Canavati Tafich. Figuran Alfonso Durazo Montaño, Agustín Basave Benítez, Rogelio Montemayor y Cristina Díaz Salazar.

La gente conoció que Canavati, regiomontano amigo de Colosio, con quien había colaborado en la Secretaría de Desarrollo Social y en la campaña presidencial, ofreció su casa a Diana Laura Riojas, después de la tragedia de marzo de 1994.

La residencia quedó a la disposición de ella y de sus hijos, y al fallecer ella los dos pequeños se integraron a la familia de su tía Hilda Elisa Riojas, Chiqui.

Las muestras de cariño del colosista Canavati y de su esposa Elena acompañaron el cuidado con el que fueron educados por doña Elisa, única con poder notarial para hacerse cargo de los pequeños.

A los 22 años, el ahora precandidato a diputado local tomó su independencia del seno en realidad materno de la señora Hilda Elisa Riojas; vivió solo, se casó a los 24 años y es padre de dos hijos: Luis Donaldo y María Emilia Colosio García.

Colosio Riojas va a la boleta electoral por el MC, mientras que Durazo Montaño es un destacado militante de Morena y aunque “estemos en la cancha política, tendré invariablemente un compromiso personal con ellos que trasciende lo político. Esté donde esté, Luis Donaldo tratará de servir al país; él es una gente honesta, comprometida”.

Basave Benítez es diputado federal del PRD y tiene claro que “por encima de cualquier profesión y actividad profesional, está la amistad”, y Luis Donaldo Colosio Riojas y Agustín Basave Alanís (su hijo), van por diputaciones del MC, “ellos toman sus propias decisiones y hay que respetarlas, les deseo la mayor de las suertes”.

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