Júbilo en las calles tras una espera de 12 años

Con un “sí se pudo”, seguidores celebran entrega de constancia a AMLO; simpatizantes festejan frente al TEPJF con recuerdos de otras campañas

Júbilo en las calles tras una espera de 12 años
Seguidores de Andrés Manuel López Obrador acudieron al tribunal electoral para seguir en pantallas la entrega de su constancia de presidente electo. (PEDRO PARDO. AFP)
Nación 09/08/2018 02:08 Eduardo Hernández y Alberto Morales Actualizada 02:08

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Andrés Manuel López Obrador comenzó el día en que se convirtió en presidente electo en su casa de Tlalpan, con un vaso de café de una cadena comercial.

A las 12:30 horas salió de su domicilio, entre aplausos de los vecinos que se congregaron minutos antes.

En su recorrido, decenas de personas observaban que en el lugar del copiloto del vehículo Jetta color blanco —el “nuevo transporte presidencial” e icono de la austeridad del próximo gobierno— el todavía virtual presidente electo saludaba a todos los ciudadanos a su paso.

Más tarde, afuera del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), estaban ahí los que una vez fueron tachados de “locos” por seguir a un Mesías Tropical. Los mismos que en 2006 recibieron con una lluvia de huevos a Felipe Calderón e intentaron impedir la sesión solemne en la que el michoacano recibió su constancia de mayoría.

Ayer llegaron a las calles cercanas a la sede del tribunal electoral con su Amlito en el pecho, en pancartas, en llaveros y en carteles de campañas, y justo en el momento en que Andrés Manuel López Obrador estiró los brazos para recibir su constancia de mayoría, gritaron con emoción su arenga de guerra: “¡Es un honor estar con Obrador!” y el “¡sí se pudo!”.

En las inmediaciones del TEPJF, tras las vallas metálicas del Estado Mayor Presidencial, Irene Peña dice que no cabe de alegría. Su emoción contagia y aprieta las manos en espera de que llegue López Obrador al número 5000 de la calle Carlota Armero para recibir la constancia.

“Estoy feliz, imagínense, estoy con él desde el desafuero. Estuve en esa marcha gordísima que hicimos, en el plantón de Reforma”, dice la mujer, quien reconoce que lloró en las derrotas electorales de 2006 y 2012.

En la casa de transición un hombre sacó una bocina para escuchar la sesión solemne y el momento del clímax fue escuchar el “¡sí se pudo!”, mientras otro de sus compañeros desenvolvió un cartel de la Convención Democrática Nacional con la imagen de un López Obrador sonriente luciendo la banda presidencial de donde emanó la “presidencia legítima”.

En el traslado de su casa a la cita histórica, el tres veces candidato presidencial bajaba su ventanilla y contestaba los saludos.

“No nos defraudes”, “felicidades”, “vamos, presidente”, fueron algunas de las muestras de apoyo que recibía de parte de vendedores de cacahuates y dulces en un semáforo.

Cuando el vehículo se detenía, por la luz en rojo del semáforo, la gente se le acercaba buscando una fotografía. Sonriente, López Obrador se asomaba por la ventanilla y saludaba de mano a las personas.

Una mujer le entregó una rosa, la que sostuvo hasta llegar a la puerta del órgano electoral.

Decenas de lopezobradoristas, quienes burlaron el primer cerco de seguridad, se quejaron de que los policías de la Ciudad de México no dejaban ver las pantallas que se colocaron afuera del tribunal electoral para seguir la sesión solemne.

Un mando del Estado Mayor Presidencial ordenó a sus subalternos hacerse a un lado para que la gente pudiera ver. Algunas señoras le agradecieron el gesto.

Tras recibir su constancia, López Obrador salió del tribunal y desde las escalinatas saludó a seguidores, mientras rompía el protocolo y se acercó a las vallas metálicas para recibir de Julia Klug, una activista, un ramo de flores.

Con la constancia que lo acredita como presidente electo subió al automóvil y se dirigió a su oficina de transición en la colonia Roma, donde comió y pasó toda la tarde trabajando. Ahí recibió a su futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y al próximo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

“Vamos a ser un gobierno austero, lo festejamos con un gran abrazo y con el compromiso al Presidente de apoyarlo. El festejo fue un acuerdo donde nos dio más tareas, por eso mejor no festejamos”, bromeó Urzúa.

Al terminar el día, contento, López Obrador abordó su Jetta blanco y partió de su casa de transición para comenzar con el siguiente paso de su “cuarta transformación”...

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