“¡El sábado es del Señor; no se debe trabajar!”

12/08/2018
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02:00
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Alejandra Canchola y Ariadna García
“¡El sábado es del Señor; no se debe trabajar!”
En las cercanías del Salón D’ Luz, comerciantes ofrecieron peluches del pejecito con un valor entre 150 y 250 pesos. (CARLOS MEJÍA. EL UNIVERSAL)

“¡El sábado es del Señor; no se debe trabajar!”

12/08/2018
02:00
Alejandra Canchola y Ariadna García
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El fervor y la pasión también esperan afuera de la casa de transición con la esperanza de estar cerca del presidente electo

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En el marco del fervor y la pasión que provoca entre sus seguidores, ellos luchan por acercarse a la puerta de la casa de transición para saludarlo, estar cerca de él, bendecirlo o quizá reconvenirlo.

Quien conducirá los destinos del país a partir del 1 de diciembre se alista para salir de su casa de transición, pero simpatizantes le piden acercarse a la reja, para tocarlo, para tomarle una fotografía, a lo que él accede.

“¡Licenciado, el sábado es el día del Señor. No se debe de trabajar, es un mandamiento. ¿Por qué trabaja en sábado? Dios lo va a castigar a usted y a los mexicanos. Pueden venir más sismos. En el nombre de Dios vengo a decirle: trabajamos en domingo, no en sábado!”. Así, un hombre le grita desesperado que el sábado no se debe trabar. Pero este comentario compite con otro, totalmente opuesto, el de una mujer, que al igual espera pacientemente estar cerca para darle un mensaje: “¡Señor, licenciado, licenciado, qué gusto. Eres una bendición, Andrés Manuel!”.

El próximo titular del Ejecutivo se vuelve al Jetta blanco con mirada seria. Sale el coche, pero otro hombre intenta detenerlo y colocarse al frente mientras que alguien lo jala del cuello de la camisa que trae y lo tira al piso. Las mujeres gritan y una dice: “¡Cuidado con el coche! ¡Déjenlo pasar!”.

Así, entre el fevor, transcurre la jornada sabatina, que inicia muy temprano en el Salón D’Luz, en la colonia Roma, donde el presidente electo se reúne con quienes serán sus operadores en los estados.

“¡Me da el grande, por favor!”, dice un hombre al vendedor que ofrece productos con el nombre del partido Morena, tazas con el rostro del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, entre otros.

El comprador se lleva un peluche que se parece al futuro Presidente, “un pejecito de peluche”.

Hay dos opciones del muñeco pejecito: con y sin chupón para adherirlo a espacios lisos.

Finalmente, el comprador elige el más grande. “Ese es el que vendemos más, cuesta 250 pesos, y el chico 150”, confirma quien también ofrece plumas, gorras y pines.

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