En medio del bosque de Milpa Alta, una brigada se reúne con un sólo objetivo: encontrar a Milton Mejía Hernández y regresarlo a casa. El joven de 25 años fue visto por última vez el 2 de abril en el pueblo de Santa Ana Tlacotenco, en Milpa Alta, su hogar. El último que lo vio fue su hermano Cristian.

“Llevaba una sudadera negra y pantalón gris”, dice Arturo Mejía, su padre, mientras sostiene en una mano su teléfono con la foto de su hijo, y en la otra la cadena de Osa, su perrita pastor belga malinois.

En esta búsqueda se desplegaron siete unidades de brigadistas de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr), todos de Milpa Alta, y la Guardia Comunal instruyó a seis elementos, dos de ellos montando a caballo.

Se trata de 58 brigadistas, seis guardias y un civil sin uniforme: el padre de familia, para cubrir un área de 255 hectáreas de bosque de un paraje llamado La Encinera.

Arturo, de oficio zapatero, recurre a Osa para el rastreo de Milton. Paradójicamente, usa una pulsera de cuero que su hijo utilizaba para que su perrita olfateara y lo buscara, sin saber que hoy tendría que rastrearlo de verdad.

Hoy la búsqueda no rindió frutos. Se halló ropa que no era de Milton. Pero Arturo asegura que regresará al bosque con un sólo objetivo: encontrar a su hijo y regresarlo a casa.
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