26 | MAY | 2019
“La amenazaron con matarnos si no confesaba que era de Los Zetas”
Mónica fue detenida en Torreón, Coahuila, en 2013. Los policías la llevaron a una bodega donde fue torturada y violada por siete personas. / CORTESÍA

“La amenazaron con matarnos si no confesaba que era de Los Zetas”

22/04/2019
02:10
Alexis Ortiz
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“El Ministerio Público de la Ciudad le enseñó a Mónica fotos de sus hijos y de su madre. La amenazaron con matar a todos si no confesaba que era de Los Zetas, por ese motivo está encerrada”: Rogelio Menchaca, padre de Mónica

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El 12 de febrero de 2013 era un día como cualquier otro para Mónica. A las 10:00 horas se dirigía junto con su hermano y su pareja a una ferretería en el municipio de Torreón, Coahuila, pero su vida dio un giro cuando policías municipales detuvieron la camioneta donde viajaba.

“Es una revisión de rutina, no se preocupen”, aseguraron los elementos policiacos antes de trasladar a sus detenidos a una bodega de la Dirección de Seguridad Pública. En ese lugar las autoridades cuestionaron a Mónica y a sus acompañantes sobre su presunta relación con un grupo de la delincuencia organizada. Al no obtener respuesta decidieron sacar una confesión a los jóvenes a punta de golpes.

Lo primero que recuerda Mónica es que recibió una bofetada por parte de un policía. Luego la ahogaron en un tambo con agua, la asfixiaron con una bolsa, golpearon sus glúteos con un trozo de madera y amenazaron con descuartizarla.

Eso sólo era el inicio de la tortura contra la joven, pues posteriormente recibió tocamientos en todo su cuerpo y fue violada por siete personas.

También fue obligada a ver cómo eran golpeados su hermano y su pareja, este último, quien también fue abusado sexualmente, falleció horas más tarde debido a los daños físicos que le provocaron.

Tras haber sido agredida sexualmente en una bodega, Mónica y sus acompañantes fueron trasladados a las oficinas de la Dirección de Seguridad Pública de Torreón. Ahí, la mujer fue violada por segunda ocasión, en los baños, además de ser amenazada con ser enviada a una prisión donde otros reos la matarían.

“Un conocido nos dijo que una patrulla se los había llevado a los tres. Fuimos a la Dirección de Seguridad a preguntar, pero nadie nos proporcionó información, nos decían que ellos no habían sido detenidos. Después nos enteramos que serían trasladados a la Ciudad de México”, explicó Rogelio Menchaca, padre de Mónica.

Tras haber sobrevivido a las agresiones de los policías municipales, Mónica y su hermano fueron enviados a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), donde, según el relato de las víctimas, fueron obligados a firmar un documento para declararse culpables por los delitos de secuestro y posesión de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.

“El Ministerio Público de la Ciudad de México le enseñó a Mónica fotos de sus hijos y de su madre. La amenazaron con matar a todos si no confesaba que era miembro de Los Zetas, por ese motivo actualmente está encerrada”.

Hasta el momento, la averiguación previa contra Mónica y su hermano sigue abierta. Ella está recluida en el Centro Femenil de Readaptación Social de Coatlán del Río (Cefereso 16), en Morelos.

Sus abogados han señalado reiteradamente que las pruebas en contra de la joven mujer fueron obtenidas mediante tortura y que se limitan a sus propias declaraciones, en las que se autoinculpa, y a la de los policías que la capturaron.

Un día después de la detención de Mónica y sus compañeros, medios de comunicación locales y nacionales difundieron cómo en Torreón, a través de un operativo de seguridad de elementos del Ejército y de la policía de Coahuila, fueron capturadas cuatro personas fuertemente armadas y dedicadas al secuestro.

Rogelio Menchaca comparte que él mismo visitó la zona donde supuestamente se realizó el operativo, pero nadie confirmó tal versión. “Casa por casa visitamos el lugar y no hubo quién confirmara el operativo que los medios de comunicación publicaron. No hay que ser expertos para detectar que todo se trató de una mentira”.

De igual forma, el familiar de las víctimas asegura que han recibido varios hostigamientos por parte de la Dirección de Seguridad Pública de Torreón para que dejen de seguir investigando lo que ocurrió aquel 12 de febrero.

“Hace tres años, otro de mis hijos, el mayor, fue detenido por unos policías para advertirle que nos dejáramos de chingaderas, que dejáramos de buscar información al respecto y que nos fuéramos de aquí. También se molestaron porque buscamos a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Vivir en Torreón se ha vuelto algo muy complicado para nosotros”.

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