Nahuatzén, Mich.— La localidad de se encuentra en lo más alto de la meseta purépecha y el jaripeo es un espectáculo que a cientos de sus habitantes les apasiona cada que se festeja algún santo de la Iglesia católica.

Montar a un toro y no caer a ras de tierra es una habilidad que no cualquiera realiza, pues te puede costar hasta la vida.

Charro de Zacapu, Cachorro de , Espuelito de Tiríndaro y Flaco de Jalisco son sólo algunos de los jinetes que participan en los jaripeos de la meseta.

Los jinetes deben durar arriba del toro más de ocho
segundos si no son abucheados. Foto: de Diego Simón
Los jinetes deben durar arriba del toro más de ocho segundos si no son abucheados. Foto: de Diego Simón

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Ellos se encomiendan a la Virgen de la Candelaria antes de participar, luego se preparan con sus espuelas, chaparreras y algunos con careta para evitar algún accidente.

Los bovinos que montan son grandes, llegan a pesar
más de media tonelada. Foto: de Diego Simón
Los bovinos que montan son grandes, llegan a pesar más de media tonelada. Foto: de Diego Simón

Belicón y Brincos Dieras son de los bovinos más grandes y más difíciles de domar. Son animales que pesan más de media tonelada y se necesitan más de cinco personas para poder llevarlos al ruedo.

Los jinetes deben durar arriba más de ocho segundos si no quieren llevarse abucheos.

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La fiesta es una tradición que fortalece las relaciones
entre comunidades purépechas. Foto: de Diego Simón
La fiesta es una tradición que fortalece las relaciones entre comunidades purépechas. Foto: de Diego Simón

Cuando un jinete dura más de dicho tiempo es recompensado con una dotación de cerveza y ovaciones del público exigente. La fiesta es una tradición muy importante en la región, ya que fortalece las relaciones entre comunidades purépechas.

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