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Eran casi las 11 de la noche del 18 de marzo cuando la Secretaría de Salud anunció lo inevitable: el primer mexicano falleció por coronavirus (Covid-19) en la Ciudad de México.
La noticia se replicó en las redes sociales y el lamento entre los ciudadanos no tardó en aparecer.
A pesar de eso, esta mañana la vida sigue en la capital del país . Desde muy temprano las cortinillas de los locales se levantaron; miles de mexicanos utilizaron el transporte público; hubo quienes salieron a correr en los parques; las escuelas abrieron, aunque son pocos los estudiantes que asisten, y los cubrebocas volvieron a tomar las calles.
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El ajetreo de unos no es el mismo que el de otros. Mientras algunas personas aún salen, otras tantas tienen la oportunidad de quedarse en su casa y realizar sus labores desde ahí.
Hoy, en la conferencia matutina del presidente, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gattel, dijo que la primera muerte por Covid-19 no implica elevar la fase de riesgo por este virus, y así lo entendieron los conductores que siguieron produciendo el mismo ruido ensordecedor con sus vehículos.
Entre mucha gente la consigna es clara: no dejarán de trabajar hasta que el gobierno se los pida, pues, por ahora, deben seguir ganando dinero para su mantenimiento.
"A mí mi patrón me dijo que vamos a cerrar hasta que se lo pidan, mientras seguimos trabajando y la verdad yo prefiero eso porque debo mantener a mi hija y mi esposa", dijo Axel Troche, empleado en una heladería del Centro Histórico.
En su caso, el temor a quedarse sin trabajar es más fuerte que el temor al coronavirus: "Ya tengo un guardadito y he comprado comida enlatada, pero de cualquier forma sí nos pegaría quedarnos sin un salario", dice el joven.
Aunque en el corazón de la Ciudad de México aún se ve a muchas personas caminando, comerciantes de la zona admitieron que sus ventas han bajado porque poco poco la metrópoli se está vaciando.
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