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Hace dos años y medio Fernando caminó desde Cuernavaca hasta la Ciudad de México con la esperanza de encontrar un lugar donde no lo discriminaran por tener VIH y para atender la afección con la que nació.
En su andar se encontró con Casa David, albergue para personas que viven con VIH fundado por Silvia Carmona, quien adquirió el virus hace 26 años.
En la casa, Silvia ha visto materializados sus sueños de ayudar a aquellos que al ser diagnosticados son abandonados o quienes vienen de otros estados para atenderse en los institutos nacionales de Enfermedades Respiratorias, Nutrición y Cardiología o bien en la Clínica Condesa.
Recargada en una mesa llena de condones, Silvia cuenta que ser mujer y tener VIH no ha sido fácil, por eso se atrevió a convertirse en activista, primero para exigir su derecho a la salud y acceso a medicamentos, y después para ayudar a quienes viven situaciones similares a la suya.
“Mi sueño es ayudar más. Este albergue es un sueño hecho realidad y vamos por más. Queremos construir un segundo piso porque quiero separar a los hombres de las mujeres, que ellos sientan que tienen su espacio”.
Otra finalidad de Casa David es educar a quienes llegan para que tomen sus medicamentos rigurosamente y sepan que, a pesar de tener VIH, pueden llevar una vida normal. “Que sepan comer, que sepan exigir sus derechos, que se eduquen y no se den por vencidos, porque esta enfermedad es muy noble”, dice.
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