19 | SEP | 2019
Cansancio y miedo vencen a joven madre
Olga, de 16 años, es originaria de La Ceiba, Honduras. (FREDY MARTÍN. EL UNIVERSAL)

Cansancio y miedo vencen a joven madre

25/10/2018
02:35
Fredy Martín Pérez / Corresponsal
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Relata que en un inicio había pensado traer al menor de edad, pero un presentimiento cambio su decisión; cuando le contó a su madre que se sumaría a la caravana, ésta empezó a llorar

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Mapastepec.— Olga, de 16 años de edad, hizo el trayecto entre Huixtla y Mapastepec, en seis horas, gracias a que cinco automovilistas les dieron aventón a ella y a sus amigas, pero cuando llegó al centro de este lugar cayó al suelo y parecían faltarle fuerzas para seguir. Hasta las 19:00 horas por fin pudo comer una dona, porque su cuerpo era consumido por la fiebre.

Minutos antes de que iniciara un aguacero fue al consultorio de la Secretaría de Salud, donde un médico le dijo que tenía 37.5 grados de temperatura y le recetó medicamento que debe tomar durante siete días, pero minutos después de que tomó las primeras pastillas empezó a sudar.

La lluvia había cesado y Olga, originaria de La Ceiba, se sentía aliviada.

La joven tiene un niño de un año que dejó al cuidado de su madre en Honduras. Relata que en un inicio había pensado traer al menor de edad, pero tuvo un presentimiento de que el trayecto sería “muy difícil” y cuando le contó a su madre que se sumaría a la caravana, ésta empezó a llorar.

La adolescente tiene dos semanas de que salió de La Ceiba, una ciudad que describe “como desierta”, pues explica que familias enteras han salido para salvar la vida por la violencia.

Recuerda que cuando llegó a Agua Caliente, Guatemala, la Policía Nacional Civil (PNC) tendió un cerco y no la dejaron pasar, por lo que con sus amigas Estephany y Ninoca bordearon por los matorrales guiadas por una persona que les cobró 800 quetzales, pero 200 metros después les salió un hombre que portaba un cuchillo y amenazó con violar a las tres chicas, pero el guía logró que escaparan a Esquipulas.

Dos semanas después, en la madrugada del miércoles, quiso quedarse en Huixtla, pero le dio miedo estar sola. Ayer llegó a Mapastepec. Tras caminar los primeros siete kilómetros se sentía fatigada y se sentó en la carretera a la espera de aventón y tuvo suerte, puesto que pudo culminar el trayecto a las 10:00 horas.

Sin embargo, Olga se da por vencida y ayer por la noche se reencontró con su tía, radicada desde hace varios años en México, con quien se quedará a vivir. No puede más y ahora sólo analiza si vuelve a Honduras o si posterga su camino a Estados Unidos.

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