Así fabrican piñatas en Acolman: son pioneros en este arte

Artesanos de Acolman fabrican piñatas para las tradicionales posadas; la familia de Romanita Zacarías es pionera en este arte

Así fabrican piñatas en Acolman: son pioneros en este arte
Fotos: Diego Prado. EL UNIVERSAL
Nación 03/12/2021 02:45 Alberto González Actualizada 03:53
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El municipio de Acolman, en el Estado de México, se colorea durante el último mes del año con las hileras de piñatas que cuelgan en los talleres de los artesanos que las fabrican.

Uno de ellos pertenece a la familia de Romanita Zacarías, la Reina de las piñatas, fallecida en 2018. A ella se le adjudica haber sido la pionera de la piñatería en esta región, oficio que ya es practicado por la tercera generación de su estirpe.

En el patio de su casa, entre tiras de papel china de diversos y llamativos colores, se seca, bajo el rayo del sol del mediodía, una docena de globos forrados con engrudo y papel periódico, mientras de una vieja bocina se escucha música de banda para darle ambiente al taller que la familia de Romanita Zacarías adaptó para fabricar las figuras de cartón y papel maché que le darán vida a las posadas de este año.

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Romper una piñata en las posadas se convirtió en tradición en nuestro país en 1587, durante el periodo de evangelización.
 

Ahí, mientras coloca silicón caliente sobre un trozo de cartón, al que con cautela le va dando forma cónica, Jairo Alberto, quien está por cumplir la mayoría de edad, cuenta entusiasmado que pronto concluirá el bachillerato y que sueña con convertirse en piloto aviador de la Fuerza Aérea Mexicana. Para lograrlo alterna sus estudios de preparatoria con la elaboración de las piñatas.

Jairo Alberto comenta con seguridad que se siente muy orgulloso del trabajo que realiza su familia y, sin dejar de manipular el cartón, platica algunos de los consejos que le daba su abuela y un poco de la tradición original de las posadas que aprendió de las generaciones anteriores.

“Ella [su abuela] me decía que hay que poner lo mejor de mí en cada piñata, pues cada una cuenta un poco del que la hace; es mejor reflejar lo mejor de uno…

“En diciembre los indígenas festejaban a su dios, entonces los [frailes] agustinos se los intercambiaron, por lo que ahora es el nacimiento de Jesús y así nacieron las posadas. Las piñatas deben tener siete picos que representan los pecados capitales”, narra.

Jairo Alberto comenzó en el oficio familiar desde los ocho años inspirado y guiado por su abuela, doña Romanita.

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Jairo se dedica a este oficio desde los ocho años, ahora lo enseña a sus primos.
 

Mientras platica, termina de armar un par de conos de cartón. Es tal su habilidad y gusto por este peculiar arte que, a su corta edad, ya capacita a sus primos y a dos empleados más que recién contrataron en el taller para darse abasto durante la temporada decembrina en la que esperan fabricar alrededor de 10 mil piñatas.

Romper una piñata en las posadas se convirtió en una tradición en el ambiente popular de nuestro país desde el año 1587, gracias a Fray Diego Soira, quien introdujo las misas de aguinaldo, durante el periodo de evangelización en Acolman.

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En el patio de la casa familiar se secan los globos forrados con papel que se convertirán en las coloridas piñatas.
 

Desde entonces, las personas de todas las edades disfrutan del ritual de romper la piñata para obtener la recompensa que de ella emana: dulces, frutas y, ¿por qué no?, hasta uno de sus siete picos para resguardar el botín.

Es por eso que estas coloridas artesanías “deben tener un término medio, o sea, ni muy duras para que no cueste trabajo romperlas, pero tampoco tan débiles para que las frutas no se magullen y los dulces no se rompan”, agrega el joven.

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Las piñatas se elaboran a mano; el tiempo de fabricación depende de su tamaño.
 

El tiempo que lleva manufacturar una pieza depende de su tamaño. Julia Ramírez, una empleada del taller de la familia de la Reina de las piñatas, asegura que elaborar este tipo de manualidades le resulta terapéutico por lo que, a su parecer, se tiene que llevar a cabo con gusto y paciencia. Por ello hace un llamado a los turistas a no regatear los precios, pues detrás de cada piñata hay, asegura, “un gran trabajo del artesano mexicano”.

Este 2021 se llevará a cabo la edición número 36 de la Feria de la Piñata en Acolman, en el Estado de México, del 17 al 19 de diciembre, en donde además de las tradicionales piñatas, los visitantes encontrarán diversas artesanías, gastronomía, así como eventos culturales.

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Tradicionalmente, las piñatas deben tener siete picos, que representan los pecados capitales.

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