Madrid.— La propuesta realizada por México para que el presidente Nicolás Maduro dialogue con la oposición venezolana y la postura general de no injerencia adoptada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tienen divididos a expertos en España.
“El papel de México ha sido muy prudente. Lo que hay que aplicar precisamente es el principio de no injerencia para ver cómo evolucionan los acontecimientos y evitar la violencia reactiva que se puede producir si se pone a Maduro contra las cuerdas”, afirmó a EL UNIVERSAL Rafael Calduch, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. La solución al conflicto venezolano, considera, es interna. “Intervenir militarmente en Venezuela, con base en una decisión unilateral desde el exterior, sería un disparate”, advierte.
En contraste, Carlos Malamud, investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano, cree que el gobierno mexicano se equivoca al mantener una postura en materia de política exterior de no intervención, invocando los principios de la doctrina Estrada que pertenece a otros tiempos. “Quizás López Obrador, que es un político a la vieja usanza, sigue pensando que es mejor no criticar a los demás si tú no quieres que los demás te critiquen a ti por los mecanismos y medios que usas para llevar adelante tus políticas. Pero en el caso de Venezuela está más que justificada la intervención internacional, sobre todo de los países latinoamericanos”, asegura.

Javier Bernabé, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), apunta que la salida de Maduro sólo se haría efectiva a través de una presión militar interna que ahora en Venezuela parece no existir. La presión externa, dice, es insuficiente, pues Maduro aún tiene el respaldo de potencias como Rusia y China. En cualquier caso el cambio tiene que ser “consensuado, no violento”, dice.