Bruselas.— Alrededor de en la Unión Europea (UE) tienen en su nómina por lo menos a un criminal procedente de América Latina, incluyendo México, afirma Europol.

La agencia policial europea, con sede en La Haya, precisa que esas agrupaciones pertenecen al bloque de las 821 redes criminales de “alto riesgo” para la seguridad y la estabilidad de los miembros de la UE.

Cada una de ellas es única y varía en composición, estructura, actividad delictiva, presencia territorial, longevidad y grado de sofisticación.

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“Una de cada 10 redes criminales incluye a un nacional de un país de América Latina. Su principal actividad es el tráfico de cocaína y los principales países de acción [en la UE] son Bélgica, Colombia, Países Bajos, Portugal y España.

“Las principales nacionalidades son brasileñas y colombianas, junto a un puñado de ciudadanos de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guinea, Guyana, República Dominicana, Ecuador, Guinea, Guyana, Haití, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam y Venezuela”.

Sostiene que estas organizaciones regularmente están encabezadas por delincuentes de Albania, Bélgica, Italia, Países Bajos, Portugal y España. La cocaína es el negocio ilícito que lleva a ciudadanos de Europa y América Latina a encontrarse en el mundo criminal.

El lenguaje y factores históricos acercan también a latinoamericanos con criminales españoles y portugueses. Los agentes de Europol califican el sello latino y caribeño dentro de las estructuras delictivas europeas como limitado, al tomar en consideración el papel protagónico que desempeñan estas sociedades criminales en el tráfico de estupefacientes.

“El escaso número de redes delictivas con miembros clave procedentes de América Latina y el Caribe indica que los delincuentes de estas regiones no ejercen actualmente una influencia significativa en los mercados delictivos de la UE.

“En términos generales, las redes delictivas más amenazadoras que afectan a la UE están vinculadas a los 27 Estados miembros de la UE, a todos los países asociados a Schengen [la zona de libre circulación de personas y mercancías], a todos los países fronterizos con la UE y a todas las regiones del mundo”. La información aparece en el primer informe de Europol sobre las redes delictivas más poderosas en la UE y que supone ser la base para desarticular sus operaciones.

El 68% de los clanes tiene además presencia fuera de los territorios de la Unión, principalmente en Albania, Brasil, Colombia, Suiza, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido.

Las compuestas por miembros originarios de las antiguas repúblicas yugoslavas, como Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia y Montenegro, tienen una fuerte presencia en toda la UE y la región de los Balcanes Occidentales.

“Además han establecido una fuerte presencia en América Latina aprovechando las oportunidades de corrupción en puertos clave y en compañías navieras. De este modo, ejercen un control total sobre el suministro de cocaína”.

También la mafia albanesa, especializada el tráfico de estupefacientes, migrantes, armas y robo, ha expandido sus tentáculos a los países latinoamericanos, particularmente en Brasil, Ecuador y Colombia. Lo mismo ocurre con los grupos de marroquíes y turcos nacidos en Europa, así como con la ‘Ndrangheta italiana.

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Las familias criminales italianas están asociadas con el Clan del Golfo de Colombia y “una red que opera en Ecuador” para transportar cocaína a Europa y Australia; sus dineros los invierten en varios países europeos y sudamericanos en bienes inmuebles, restaurantes, supermercados y hoteles.

La investigación sostiene que el carácter internacional de las redes delictivas más peligrosas no sólo se refleja en su repertorio de actividades ilícitas, también en su composición. Un total de 112 nacionalidades, incluyendo 85 países no pertenecientes a la UE, han sido identificadas en el mapeo realizado por Europol.

Aunque señala que el carácter multicultural de la organización no necesariamente es requisito para operar en un tercer país, pone como ejemplo a las redes delictivas de América Latina: sólo 36% adopta en sus filas a un nacional del país a donde ha expandido sus operaciones.

“En los casos en que las redes delictivas operan en una región extranjera sin tener un miembro originario de ahí, puede ser que las actividades se vean facilitadas por intermediarios y otros proveedores de servicios delictivos vinculados a esa zona específica”, detalla.

La mitad de los clanes europeos tienen como actividad ilícita principal el tráfico de drogas.

Si bien ningún Estado miembro se escapa de su presencia, los mayores centros operativos son Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos y España. Fuera de las fronteras comunitarias, sus operaciones se localizan en Albania, Reino Unido, Colombia, Brasil y Ecuador.

En total 44 están implicados en el tráfico de cannabis, nueve en drogas sintéticas, seis en heroína, 12 en precursores químicos para la producción de drogas y 113 en el tráfico de cocaína. Estas últimas se caracterizan por ser altamente flexibles y por usar distintos modus operandi en múltiples lugares a la vez.

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