Kiev.— El comediante Volodymyr Zelensky, inexperto en política, encabezó ayer la primera ronda de las elecciones presidenciales de Ucrania y enfrentará al mandatario saliente Petro Poroshenko en una segunda vuelta el 21 de abril, según sondeos a boca de urna.
A pesar de las dudas de sus críticos sobre su capacidad para gobernar y la ambigüedad de su programa, este candidato atípico se ha beneficiado plenamente del rechazo a las élites, una tendencia mundial particularmente fuerte en Ucrania después de años de grandes dificultades económicas y escándalos de corrupción.
A sus 41 años, Zelensky obtuvo 30.4% de los votos contra 17.8% para el presidente Poroshenko, de 53 años. En tercera posición quedó la ex primera ministra Yulia Timoshenko (58 años), con 14%, según un sondeo realizado por la firma Exit poll national, que reúne a tres encuestadoras de este país.

“Este es sólo un primer paso hacia una gran victoria”, dijo Zelensky a sus partidarios después de que varios sondeos a boca de urna le atribuyeran una ventaja decisiva.
Mientras tanto el presidente Poroshenko dijo que no sentía “euforia” tras estos resultados. “Esta es una dura lección para mí y para las autoridades en general. Es una razón para trabajar en nuestros errores”, dijo en la sede de su campaña.
En contraste, Yulia Timoshenko reivindicó el segundo lugar en la primera vuelta de la presidencial y denunció como “deshonestas” las encuestas a boca de urnas que la ubicaron de tercera. Añadió que cifras recopiladas por su equipo la colocan en el segundo lugar, con 20.9%.
El resultado de estas elecciones es crucial para Ucrania, país en crisis económica que libra, además, una guerra contra separatistas prorrusos en el este del territorio, que ha dejado más de 13 mil muertos en cinco años. Ello genera inéditas tensiones con Rusia, que anexionó en 2014 la península ucraniana de Crimea. La única “experiencia” de Zelensky como gobernante ha sido su papel en una serie de televisión, en la que encarna a un profesor de historia que de pronto se convierte en presidente. En la campaña, el actor optó por espectáculos y redes sociales, en vez de mítines.