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La historia de la casa junto al lago de Chapultepec

La Casa del Lago Juan José Arreola, recinto cultural de la UNAM, tiene sus orígenes en el Porfiriato. Sus funciones han sido variadas a través de los años, incluso la hija del presidente Venustiano Carranza celebró ahí su fiesta de XV años. Actualmente el lugar es conocido por su singular arquitectura, así como por sus cursos y talleres.
Casa del Lago 1992
10/01/2019
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Texto: Dulce Andrea Moncada.
Fotos actuales: Dulce Andrea Moncada y Dafne García.
Diseño Web: Miguel Ángel Garnica
 

La primera sección de Chapultepec de la capital aún conserva su enorme lago. Al fondo de éste se puede ver una casa blanca con grandes ventanales parecidos a los de las casas francesas del siglo XX. Esta casa es mejor conocida como la “Casa del Lago”.

Cuando la gente visita el Bosque de Chapultepec y recorre el lago, al ver la casa quedan asombrados y comienzan a sacarle fotografías. Al preguntarles si saben cuál es la función del recinto algunos responden que es un museo, otros piensan que son oficinas de gobierno y hay incluso quienes intuyen que alguien importante habita la casa. Pocos aciertan al decir que es una casa de cultura perteneciente a la UNAM.  

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Vista panorámica del Antiguo Bosque de Chapultepec y la Casa del Lago en perspectiva en los años 60. Foto: ARCHIVO FOTOGRÁFICO EL UNIVERSAL.

Sin embargo, la Casa del Lago no siempre fue un recinto cultural y existe desde hace un poco más de un siglo. En 1906 el presidente Porfirio Díaz mandó a que se construyera para que fuera la sede del Club del Automóvil, el cual fue inaugurado el 30 de abril de 1908 por José Ives Limantur.

El Club del Automóvil fue el lugar preferido de diplomáticos internacionales para celebrar grandes banquetes y bailes – como el que se realizó en 1910 con motivo del Centenario de la Independencia − a los cuales también asistían el presidente y los secretarios de Gobierno.

Con el triunfo de la Revolución, en 1911 el presidente Francisco I. Madero decidió que la casa debía pasar a ser propiedad de la nación y se le nombró oficialmente “Casa del Lago”. El 14 de enero de 1916 se establecen ahí las oficinas generales de la Dirección y Administración del Bosque de Chapultepec.

Pero el inmueble no dejó de ser utilizado para grandes celebraciones y festejos. Su belleza arquitectónica fue perfecta para que la hija del presidente Venustiano Carranza, Julia Carranza, celebrara sus XV años; evento que fue muy reseñado por la prensa nacional en ese momento.

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EL UNIVERSAL publicó el 13 de abril de 1919 los XV años de Julia Carranza, celebrados en la Casa del Lago, a la cual seguían refiriéndose como el edificio del “Automóvil Club”. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL.

En 1920 miembros del Club del Automóvil solicitaron de nuevo el uso de la casa, pero su petición fue negada. El siguiente año el ex presidente Adolfo de la Huerta, siendo aún Secretario de Hacienda y Crédito Público, estableció un contrato con el Departamento de Bienes Nacionales para poder rentar la casa y utilizarla como su residencia particular.

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Así luce actualmente la Casa del Lago, la cual fue habitada por un tiempo por el presidente Adolfo de la Huerta. Foto: Dulce Andrea Moncada.

Con la presidencia en la mira, en 1923 Adolfo Huerta renuncia a su cargo en la Secretaría de Hacienda para postularse y el 18 de noviembre de ese año la casa pasa a disposición de la Secretaría de Educación Pública (SEP). 

En marzo de 1929 la Dirección de Estudios Biológicos de la Secretaría de Agricultura y Fomento se traslada a la Casa del Lago y ubica en el sótano su valiosa biblioteca y el Herbario Nacional. Dos años después, la Dirección de Estudios Biológicos pasa a formar parte de la Universidad Nacional y la  casa se convierte en el Instituto de Biología.

Pasaron dos décadas y con la construcción de Ciudad Universitaria, el Instituto de Biología de la UNAM se traslada a ésta en 1952, dejando abandonada la Casa del Lago por casi 4 años, hasta que en 1959 el rector de la UNAM, Nabor Carrillo, junto con el Director de Difusión Cultural, Jaime García Terrés, proponen que en el edificio se establezca el primer centro de cultura extramuros de la universidad, manteniendo el nombre de Casa del Lago.

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Vista actual de Casa del Lago desde el lago de Chapultepec. Foto: Dulce A. Moncada.

Fue así como la Casa del Lago se convirtió  en un lugar para la escena artística de la Ciudad de México. La inauguración oficial del nuevo centro cultural se llevó a cabo el 15 de septiembre de 1959. Ese mismo día se inauguró una exposición de obras de colecciones particulares de artistas mundialmente famosos como Durero, El Greco, José de Ribera y Pisanello. Se presentó un ballet folclórico y tocaron mariachis. También hubo recitaciones por parte del escritor Juan José Arreola, quien se convirtió en el primer director.

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El 15 de septiembre de 1959 EL UNIVERSAL reseñó la primera conferencia de prensa del escritor Juan José Arreola, primer director de la Casa del Lago, en donde presentó el programa de actividades de este sitio. ARCHIVO EL UNIVERSAL.

Durante la gestión de Arreola se creó un programa de actividades para los fines de semana que incluía teatro y ajedrez. La poesía era de suma importancia y por ello se  creó el grupo “Poesía en Voz Alta” en el que participaron varios poetas y escritores como Octavio Paz, Juan Soriano y Leonora Carrington, a quienes llamaron “la generación de la Casa del Lago”. Como homenaje al escritor que impulsó las actividades culturales del recinto, desde el 2002 el nombre oficial de la casa es “Casa del Lago Juan José Arreola UNAM”.

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Primeras actividades de ajedrez en la Casa del Lago en 1960. Foto: ARCHIVO FOTOGRÁFICO EL UNIVERSAL.

Después de la gestión de Juan José Arreola, la cual duró de 1959 a 1961, 18 directores han estado a cargo de la Casa del Lago. Cada uno de ellos ha modificado las actividades según su visión, pero han seguido firmemente los principios culturales establecidos por su primer director.

De 1961 a 1963 Tomás Segovia, poeta y ensayista español nacionalizado mexicano, laboró como el segundo director de la Casa del Lago. Con su administración el cine cobro importancia y se iniciaron ciclos infantiles y para adultos. Se impulsó la música y se creó el programa “Nueva Música en México”.

Después, de 1963 a 1967,  la dirección quedó a cargo de un médico dermatólogo, escritor y crítico musical llamado Juan Vicente Melo. Su gestión fue para muchos el periodo en que la Casa del Lago se convirtió en paradigma de difusión de valores culturales.

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Actividades artísticas en la Casa del Lago en la década de los 60.  Foto: ARCHIVO FOTOGRÁFICO EL UNIVERSAL.

Otro dato interesante es que durante el movimiento estudiantil del 68 el entonces rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, tuvo que utilizar la Casa del Lago como oficina debido a que  Ciudad Universitaria era ocupada por el Ejército.  

En 1974 el presidente Luis Echeverría dona a la Casa del Lago la escultura del escritor español León Felipe y la UNESCO reconoce la alta calidad de los programas culturales. Bajo la dirección del arquitecto Benjamín Villanueva se impulsó la enseñanza de flauta, piano, el canto gregoriano y el dibujo japonés.

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Escultura del escritor León Felipe donada por el presidente Luis Echeverría a la Casa del Lago en 1974. Foto: Dulce Andrea Moncada.

A finales de la década de los setentas, bajo la dirección del filósofo Juan Garzón Bates, se inició la construcción del Edificio Anexo que se utilizaría para la impartición de talleres, conferencias y sala de cine. Y en la década de los ochenta se impulsó la literatura y los ciclos de lectura de obras de poetas mexicanos.
Para 1984 la Casa del Lago había cumplido 25 años. Ese mismo año la Orquesta Filarmónica de la UNAM se presentó por primera vez es este espacio.

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La Casa del Lago en 1987. Foto: ARCHIVO FOTOGRÁFICO EL UNIVERSAL.

A inicios de los noventa la música se mantuvo en un lugar privilegiado y se daban clases de música clásica, rock, bolero y canto nuevo. Los cursos y talleres que ofrecía la Casa del Lago se convirtieron en una tradición entre los que gustaban de la cultura. Se logró juntar un total de mil 800 alumnos inscritos en diferentes talleres y cursos.

En 1997 Carmen Carrara García se convierte en la primera mujer en ocupar la dirección de la Casa del Lago. Uno de sus principales objetivos fue rescatar la memoria de la Casa, por lo que realizó una completa restauración del inmueble. En su gestión destaca la danza y el teatro nocturno de obras clásicas, populares y experimentales.

Los talleres de música se renovaron en los 2000. En el 2005 el  músico José Paredes Pacho es nombrado director y enfoca sus proyectos en impulsar a los jóvenes artistas a que exploraren  las nuevas tendencias en la música rock, electrónica y electroacústica.

En 2012, otra mujer queda a cargo de la dirección de la Casa del Lago, la fotógrafa y gestora cultural Julieta Giménez Cacho García, quien define el programa “arte + medio ambiente” con el fin de que los programas culturales también posibiliten la reflexión y los cuestionamientos sobre la relación de las diversas disciplinas artísticas con el medio ambiente.

Desde el 2017 el director de Casa del Lago es el músico José Wolffer, quien se ha concentrado en darle mucho auge a expresiones musicales y esto ha hecho que la cartelera crezca tanto en talleres como en conciertos, performance e instalaciones de experimentación sonora. Además de dirigir este importante recinto cultural, también ha sido crítico musical en el diario Reforma y colaborador en las revistas Letras Libres, La tempestad, Pauta, entre otras.

Debido a las décadas de tradición en la impartición de estos talleres, la Casa del Lago es el lugar preferido de muchos para aprender nuevas técnicas y disciplinas artísticas. El licenciado en creación literaria, Pedro Hesiquio, ha impartido durante más de 3 años los talleres de narrativa y ensayística en la Casa del lago y explica en entrevista para EL UNIVERSAL por qué los talleres de la Casa del Lago son únicos y curricularmente importantes.

“La manera de impartir un taller es directa, relacionándose con los alumnos en la medida en que el taller lo permita.  Nosotros los profesores nos  enfocamos en lo que el alumno busca alcanzar y de qué manera podemos ayudarlo a comprender los procesos y a trabajar mejor. Además, Casa de Lago es un lugar muy hermoso en donde se puede trabajar muy bien, tiene muy buenas instalaciones y una buena planta docente con años de experiencia”.

Añade que “la Casa de Lago se ha convertido en una referencia en los talleres a nivel nacional porque lleva muchos años trabajando en este rubro. Gente como Arreola daba talleres de literatura aquí y siempre ha habido escritores y artistas de buenos trazos que han impartido los cursos y han trabajado con la UNAM, y el hecho de que sea de la UNAM también le da otro nivel a los procesos y a la calidad de los cursos y talleres. Esto hace que la gente sepa que cuando vienes a tomar un taller a la Casa de Lago no vienes a tomar un taller como en cualquier otra casa de cultura, sino uno en donde hay una tradición histórica que cuida que el alumno logre desarrollar sus objetivos.”

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Lic. Pedro Hesiquio imparte distintos talleres de narrativa, ensayo y literatura en la Casa del Lago desde hace más de 3 años. Foto: Dafne García.

A pesar de esto existe una disminución en el número de alumnos, Pedro Hesiquio explica que esto sucede por dos motivos: “la baja de alumnos es normal hasta cierto punto. En mi opinión se debe a que  la gente llega con altas expectativas de lo que quieren hacer en los cursos y al darse cuenta de que estos procesos requieren tiempo, correcciones y lecturas, se desaniman. Además, tienen otras tareas o trabajos y estos cursos los toman como un hobbie. La disminución de alumnos también tiene que ver con épocas, por ejemplo en el periodo de mayo a julio no se inscribe tanta gente, quizá por ser periodo de vacaciones.”

Para incrementar el número de alumnos y dar mayor difusión a la Casa del Lago se han utilizado las redes sociales para que la información de los cursos y talleres llegue a un mayor número de personas. “Indudablemente nos encontramos dentro de un proceso de cambio cultural a nivel mundial, y la Casa del Lago  no está exenta. Por eso buscamos nuevas formas para saber lo que la gente necesita y busca, y las redes sociales han sido una buena herramienta para ello”, declara el escritor.

Al ser de la UNAM, parte de su presupuesto depende de esta máxima casa de estudios; sin embargo, hasta ahora no les preocupa que el nuevo presupuesto que el gobierno designó a la educación y a la cultura afecte considerablemente a la Casa del Lago, pues los talleres son los que generan la mayoría de los recursos para sustentar a la institución.

Existen tres trimestres al año abiertos a todo tipo de público interesado en tomar estos talleres o cursos. Las inscripciones para este primer trimestre del 2019 cierran el 12 de enero, pero el siguiente comienza en abril y quienes estén interesados en cursarlo pueden ingresar a la página oficial de Casa del Lago para saber más sobre las actividades y los costos.

A pesar de que la Casa de Lago ha tenido distintas funciones a lo largo de los años, su mayor interés ha sido la difusión cultural y permitirle a los mexicanos desarrollar sus talentos artísticos y literarios de la mejor forma posible. Como bien lo dice una célebre frase “las puertas de la Cultura, como las de la Iglesia, siempre están abiertas” y las puertas de Casa del Lago seguirán abiertas para cualquiera que tenga anhelos de aprender.

La fotografía principal es de 1992 y muestra el lago de Chapultepec con la Casa del Lago al fondo. Foto: ARCHIVO FOTOGRÁFICO EL UNIVERSAL.
En la foto comparativa antigua se puede ver a los alumnos participando en diversas actividades en 1987.  Foto: ARCHIVO FOTOGRÁFICO EL UNIVERSAL. Mientras que la fotografía actual refleja la tranquilidad del recinto. Foto: Dulce Andrea Moncada.

Fuentes
Lida, David, (2009), México D.F Entonces y Ahora, México: Numen, pp. 74 y 75.
Casa del Lago. Un siglo de historia. Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.URL: http://www.casadellago.unam.mx/sitio/index.php/la-casa-del-lago/historia 
Breve historia y Relación del Patrimonio Tangible de la Delegación Miguel Hidalgo, “Casa del Lago”, pg. 132
Entrevista con el Lic. Pedro Hesiquio, profesor de Casa del Lago. 04/01/2019

 

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