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La colonia con forma de telaraña

La Colonia Federal de la Ciudad de México, al lado del Aeropuerto capitalino, se constituyó en 1925 con un diseño radiocéntrico único en la urbe. En su tiempo, su traza representó orden y modernidad para aquel México posrevolucionario
Colonia Federal
18/05/2019
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Texto y fotografías actuales: Patricia Plata Cruz
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

La Ciudad de México tiene una traza que a veces no se logra comprender del todo, incluso podría considerarse un tanto confusa para quien no esté acostumbrado a andar por sus transitadas calles.

Entre todas las colonias de nuestra ciudad existe una que cuenta con una traza urbana excepcional del tipo plano radiocéntrico, esto significa que sus calles convergen en un centro, y las perpendiculares parten de este centro a la periferia. 

Los terrenos que actualmente conforman la Colonia Federal, ubicada en la alcaldía Venustiano Carranza, y las ahora instalaciones del Aeropuerto solo eran llanos, conocidos como los llanos de Balbuena pertenecientes a los Braniff, una familia de la burguesía porfiriana.

En 1908, el terreno de 72 hectáreas pasó a ser propiedad de la federación. Se pensó en construir un panteón, pero por la lejanía del centro de la ciudad y la carencia de las condiciones higiénicas necesarias, este proyecto fue abandonado.

En mayo de 1924, se planteó aprovechar este terreno para edificar una nueva cárcel municipal; pero ninguno de estos planes se llevó a cabo porque en junio del mismo 1924, los empleados de la Secretaría de Gobernación comenzaron a gestionar la compra de este terreno, ubicado en el paraje conocido como “Cuatro Árboles”, para construir las casas no sólo de los empleados de esta dependencia, sino de todos aquellos que fuesen funcionarios públicos.

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Pequeña nota del 20 de junio de 1924 publicada en EL UNIVERSAL, donde se informaba que los trabajadores de la Federación querían establecer su propia colonia.

Estos trabajadores crearon una comisión que fue recibida el 24 de junio de 1924 por el entonces presidente de la República Álvaro Obregón. La comitiva estaba encabezada por los licenciados Juan B. Castelazo y Julio Santosco, además de los señores Francisco Mancilla y Clodoveo Valenzuela y solicitaba que el terreno les fuera vendido en liberales condiciones de pago para fraccionarlo y así poder construir sus casas.

El presidente Obregón dijo que lamentaba que el terreno no fuese suficientemente grande para que en él pudiesen establecerse todos los empleados federales, también que, de haber sido otras las circunstancias económicas del país, el terreno les hubiese sido cedido gratuitamente.

Fue el 24 de octubre de ese mismo año que el presidente Álvaro Obregón ordenó a la Dirección de Bienes Nacionales, dependencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que se efectuara un contrato de compra-venta e hipoteca de los terrenos pertenecientes a la entonces municipalidad de Ixtacalco a la Sociedad Civil denominada “Colonia Federal”, nombre que fue propuesto por los mismos trabajadores.

El Consejo de Administración de la Sociedad Civil Colonia Federal estableció sus oficinas en la propia Secretaría de Gobernación y estaba constituido por los señores Mancilla, Matus, Ávila Bablot y Bárcenas, empleados de la misma secretaría.

En esos días, Raúl Romero Erazo (abuelo de Fernando Romero, arquitecto que diseñó el museo Soumaya) fue el encargado de fraccionar los terrenos de las colonias Federal y Cuatro Árboles, y así iniciar la venta de los lotes para que los trabajadores de la federación pudieran construir sus casas.

En 1925, el Consejo se reunió para invitar a los funcionarios gubernamentales y poder iniciar las obras de urbanización de la colonia, las cuales arrancaron el domingo 8 de febrero de ese año. A pesar de las precarias condiciones, la Colonia Federal se fundó el 16 de febrero de 1925 con la presencia de autoridades del gobierno de la Ciudad de México.

En julio de aquel año, hubo un intento de robo de la caja fuerte donde se guardaba el dinero perteneciente a la cooperativa para empleados federales en las oficinas de la Colonia Federal, fue cuando doce bandidos en dos autos ingresaron a las oficinas administrativas, entonces ubicadas en Bucareli 100, pero los ladrones no consiguieron su objetivo.

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Plana de EL UNIVERSAL del 31 de julio de 1925, donde se relata a detalle los sucesos del intento de asalto.

Una de las primeras casas que se habitó en la colonia fue la del doctor y general Guadalupe Gracia García-Cumplido, fundador de la Escuela Médico Militar. La familia Gracia García Martínez fue la quinta en llegar a vivir a los llanos que quedaban a la altura del kilómetro cinco de la entonces carretera México-Puebla, en 1927.

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Guadalupe Martínez Barragán, esposa del Dr. Guadalupe García, al lado del pozo artesiano con el que sobrevivieron hasta que llegó el agua potable en 1947. Imagen tomada del libro El servicio médico durante la Revolución mexicana.

Como esta colonia sería en algún principio para los empleados federales, las calles se llamaron de acuerdo a la dependencia de gobierno en la que laboraban los trabajadores que adquirían los lotes ya fraccionados por el señor Romero, quien planificó la Federal y su singular traza inspirado, muy probablemente, en la Plaza Charles de Gaulle de París o en el municipio de Palmanova en Italia.

La colonia no tiene radiación circular, sino octagonal, ya que sus 16 calles van de “adentro hacia afuera” y otras 5 de forma circular o anillar que va expandiéndose rodeando el centro. Podría decirse que el trazado perfecto de la Federal es único en nuestro país.

En entrevista para este diario, el especialista en traza urbana René Sánchez Vértiz menciona que la principal ventaja de los trazados radiocéntricos es su proximidad al centro y estéticamente ayuda bastante.

También dice que existen algunas desventajas, ya que la gente se desubica con facilidad porque las manzanas tiene forma trapezoidal y las distancias en la parte central son más próximas, entonces se van alargando los recorridos más en la periferia.

El especialista dice que una nomenclatura de tipo numérico (calle 1, calle 2, calle 3, etc), termina con la desubicación, pero cuando las calles tienen nombres diferentes, como es el caso de la Federal, el transeúnte se puede desorientar fácilmente.

En el caso de que los lugares sean más amplios, situación que no pasa en la Federal, lo que suele ocurrir es una gran carga vehicular que se concentra mucho en el centro.

La Colonia Federal tuvo un trazo postrevolucionario. El arquitecto Sánchez Vértiz comenta también que en las décadas de los 20 y 30 había una moda de hacer trazados muy organizados, heredado de lo que venía sucediendo desde el siglo XIX con la Revolución Industrial y la organización de las viviendas de los obreros.

En este periodo postrevolucionario imperaba una ideología de orden y reorganización, podría decirse que de construcción de un México nuevo, un deseo que partió después de la Revolución Mexicana, de establecer un nuevo orden en todos los ámbitos desde lo gubernamental hasta lo urbano.

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En este plano de la Ciudad de México de 1929 ya se puede notar la traza de la colonia. Mapa tomado de Mapoteca Manuel Orozco y Berra. Disponible en https://bit.ly/2Ywwu7J

La Colonia Federal tuvo una serie de problemas legales que empezaron desde 1929, cuando se informó de un embargo que el señor Nicolás Sastré había hecho, de acuerdo con el Consejo que presidían Francisco S. Mancilla y Pedro Luna Domínguez, reclamando a la Sociedad la cantidad de 55 mil pesos, por lo que el juez dictó una sentencia de remate.

El asunto empezó desde 1925, cuando al contratista Sastre se le adelantaban pagos por trabajos de urbanización sin entregar, a pesar de esto, se le reconoció una deuda que le sirvió de base para intentar embargar a toda la colonia.

Los colonos no contaban con los recursos para pagar un abogado que defendiera el caso, así que fue el Lic. Enrique Colunga, quien se volvió el defensor de la Sociedad Civil Particular Colonia Federal, aceptando serlo a pesar de que sus honorarios se le pagarían después y con terrenos de la colonia.

No había muchas esperanzas para los colonos, ya que seguían bajo amenaza de embargo, después de una pelea legal que había durado casi 10 años, cuando en 1938, resultó favorable hacia ellos, pero no se hizo válido por no contar con un abogado, ya que el anterior tuvo un puesto gubernamental. Fue entonces cuando contrataron al licenciado Manual Macías y se decidió que se le pagaría con terrenos.

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Toma aérea del aeropuerto. En la esquina superior izquierda se puede apreciar parte de la Colonia Federal en 1963. Fotografía tomada de la página de Facebook de la Colonia Federal. https://bit.ly/2HxGqa7

En agosto de 1939, los demandados desistieron del amparo. Ahí terminaron los problemas de propiedad de la Colonia Federal, ya que se regresaron los derechos de la misma, además de cancelar el embargo que se presentó en 1929.

Después de más de una década sin saber a dónde y a quién pertenecía, la Colonia Federal al fin pudo comenzar a modernizarse con obras que beneficiaron a los colonos, como escuelas de aviación, el aeropuerto y un autódromo.

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Toma aérea del aeropuerto capitalino. En la esquina inferior derecha se puede apreciar parte de la Colonia Federal en los años 60. Fotografía tomada de la página de Facebook de la Colonia Federal. https://bit.ly/2HxGqa7

Por esta razón, Raúl Romero propuso vender los lotes restantes y subirles el precio, además, como algunos lotes eran más grandes que otros, por la forma de telaraña de la colonia se decidió que se abrirían dos calles más en 1943.

En noviembre de ese mismo año, el general Gracia García gestionó ante Martín Ruíz la mejora de los servicios de transporte de los colonos, siendo la compañía San Rafael Aviación Martínez de la Torre y Anexas S. de P., por lo que el 28 de agosto de 1944 se firmó el contrato para la construcción de la terminal de esta línea de autobuses urbanos. En ese año, se construyeron 60 casas, más de las que se habían construido en 20 años. La Colonia comenzó a urbanizarse.

En 1945, las dos nuevas calles fueron nombradas, según los deseos de Raúl Romero como: “Alejandro Romero”, por su padre y “Gral. y Dr. Guadalupe Gracia García”, por el hombre que tanto luchó por la colonia. Fue hasta 1950, cuando los nombres se sustituyeron por “Trabajo y Previsión Social” y “Procuraduría General de Justicia”.

El 2 de junio de 1946 fue inaugurado el servicio público de luz eléctrica y en ese mismo año comenzaron los cimientos de una capilla. Fue en 1947 que el agua potable llegó a la Colonia Federal.
 

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El corazón de la colonia es un lugar de convivencia familiar y punto de encuentro para los colonos.

Consuelo de la Vega Reyes narró para este diario que lleva 62 años de sus casi 80 viviendo en la Colonia Federal. Ella llegó aproximadamente en 1956, cuando tenía 18 años, aunque ya llevaba un par de años trabajando en el modesto mercado del que puede jactarse ser la única sobreviviente de los fundadores.

Fueron ella, su mamá Aurelia Reyes Chávez y su hermano Rodrigo Antonio de la Vega Reyes, los tres fundadores del mercado. A finales de los años cincuenta trabajaban diariamente en puestos de tablas de madera, o como ella dice “un mercado de palitos”.

Este mercado estaba ubicado donde actualmente se encuentra el jardín del mercado, hasta que un día les dijeron que se tenían que mover a la calle de Comisión Nacional Agraria, porque ya iban a construir el mercado formal. El mercado actual fue inaugurado por el presidente Adolfo López Mateos el 12 de febrero de 1962.

Consuelo recuerda que las personas preferían vivir en las colonias Doctores, Vértiz Narvarte, pero que ella decidió irse a vivir allí, ya que era más fácil adquirir terrenos.

“Sorda, pero vivo”, es lo que dice al recordar cómo le costó adaptarse al ruido de los aviones que sobrevuelan a muy baja altura, aunque actualmente el ruido de la ciudad hace que el sonido de los aviones disminuya, pues como ya se dijo esta zona colinda con el Aeropuerto Internacional capitalino.

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En los años cincuenta existía un conjunto de colonias que eran llamadas proletariadas. La Colonia Federal era parte de ellas. Aquí un mitin durante la campaña a la presidencia de Adolfo Ruíz Cortines el 10 de marzo de 1952. Crédito: Hemeroteca de EL UNIVERSAL.

La señora Consuelo menciona que todavía a inicios del siglo XX, un ramal del lago de Texcoco casi llegaba hasta la calle de Economía, es por eso que cuando llovía, era un lodazal, ya que tampoco había pavimentación. Y cuando no había lluvias, había mucho polvo, muy parecido a un desierto pues no había casas, ni edificios que impidieran el paso del viento, lo que hacía que la gente anduviera como “camarones empanizados”.

Recuerda que en la Semana Santa de 1958, hubo dos explosiones en un depósito de pirotecnia, entre las calles de Trabajo y Previsión Social y Calzada de Zaragoza. Ella se encontraba en su casa y la escuchar la explosión se angustió porque su mamá aún no llegaba.

Este suceso fue uno de los más impactantes de la colonia. La primera explosión sólo causó heridas a los trabajadores de la bodega, además de dañar también a los animales domésticos que ahí se encontraban. Antes de la segunda explosión, el cuerpo de bomberos ya había llegado y estaba trabajando para sofocar el fuego, pero el humo ya se había expandido por las zonas aledañas.

La segunda explosión fue mucho más intensa que la primera, causando el deceso de varios elementos del cuerpo de bomberos y daños en sus transportes, además de que había sacos, cascos y botas esparcidos por todo el terreno; también las casas cercanas sufrieron fuertes daños, como la destrucción de sus ventanas. El predio donde sucedieron actualmente es un corralón de microbuses.

Entre 1960 y 1962, el regente capitalino Ernesto P. Uruchurtu ordenó la urbanización de la Federal, por lo que se construyeron más escuelas y la parroquia. Una de las reglas gubernamentales para la construcción indicaba que, debido a la cercanía que existía con el aeropuerto, estas edificaciones no podían tener más de tres niveles, y en caso de ser así, deberían ponerse luces de color rojo en las esquinas de la construcción, regla que actualmente ya no se obedece.
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Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, ubicada frente a la Plaza Poder Ejecutivo, centro de la colonia, y a un costado del Mercado Federal. Su fiesta patronal es el último domingo de mayo.

En entrevista con este diario, Pablo Álvarez Islas, antiguo habitante de la Colonia Federal tiene presente que cuando llegó a la colonia en 1961, no había banquetas y mucho menos pavimento. En ese entonces el pago por la renta de alguna vivienda era de $50.00 mensuales.

También dice que la fábrica tostadora de café Legal estaba ubicada entre las calles de Gobernación y Privada de Gobernación, recuerda que el café lo repartían en camionetas marca Opel y pasaban a la cuadra por los muchachos que quisieran ayudar a repartir.

Actualmente vive en Ciudad Nezahualcóyotl, pero no olvida sus años en la Colonia Federal, dice que ahora sólo pasa por el rumbo dos o tres veces al mes y le extrañan mucho los cambios que ha tenido, desde la demolición de los talleres de las líneas de camiones para ser sustituidos por condominios habitacionales hasta la desaparición del Autódromo de México, donde actualmente hay centros comerciales, restaurantes y agencias de autos.

Anteriormente, en la plaza Poder Ejecutivo, mejor conocida como “La Glorieta”, existía una torre con un tinaco que surtía de agua a las personas y alrededor un jardín. El jardín sigue, pero la torre se sustituyó por un teatro al aire libre que ahora es el “Poliforum Cultural Colonia Federal”, donde se imparten talleres culturales. También, a inicios de milenio se construyó la biblioteca “Jaime Torres Bodet”.

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En el Poliforum se realizan talleres de actividades culturales como danza o música y también al aire libre con niños scouts.

“Siempre hay que saber la historia de donde uno está parado”, son palabras de la señora Consuelo. Y es muy cierto, sobre todo de un lugar tan particular como lo es esta Colonia, con una traza tan única que no se puede encontrar en muchos lugares de México, inclusive del mundo.

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Águila representativa de la Plaza Poder Ejecutivo, que constituye el centro de la colonia.

Nuestra foto principal fue tomada de la página de Facebook de la Colonia Federal, y su autor es Marco Zavala, noviembre 2018. La fotografía comparativa antigua es el ala poniente de la casa en construcción del Dr. Guadalupe Gracia García en 1926, quinta casa en construirse, tomada del libro El servicio médico durante la revolución mexicana, de autoría del mismo médico. La fotografía de cómo luce este lugar en años recientes fue tomada de Google Maps, se trata de la esquina de la calle de Guerra y Marina con la de Suprema Corte.

Fuentes:
Guadalupe Gracia García. El servicio médico durante la Revolución Mexicana
Héctor Cuauhtémoc Barroy Sánchez. La Colonia Federal. Datos interesantes, algo de su historia, documento de la biblioteca “Jaime Torres Bodet”
Entrevistas a  Pablo Álvarez Islas y Consuelo de la Vega Reyes, habitantes de la Colonia y a René Sánchez Vértiz Ruíz, Dr. Arq. Por la Universidad Politécnica de Cataluña.