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El gentilicio que le da identidad a Azcapotzalco

La palabra “chintololo” podrá tener múltiples orígenes, pero los une el orgullo con el que se identifican los residentes de la alcaldía de Azcapotzalco
Los alrededores del Jardín Hidalgo con su vistoso kiosco elevado, en el centro de Azcapotzalco, hacia 1930.
27/03/2019
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez.
Fotografía actual: Julio Arellano
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

Al norponiente de la ciudad se encuentra la alcaldía Azcapotzalco, cuyo significado es “en el montículo de hormigas” u “hormiguero”. Desde hace décadas se conoce a sus habitantes por el mote de “chintololos” y para descubrir el por qué, nos acercamos a uno de los cronistas de la alcaldía, Julio Arellano.

Hace un par de años, Julio subió a un taxi con destino a Azcapotzalco, “¿es usted chintololo?” le preguntó el conductor; Julio, historiador y cronista de la zona, asintió y el taxista le dijo que él también lo era. “Chintololo” o “chintolola” es el sobrenombre que define a las personas que nacen o viven en dicha delegación, “un apodo a modo de gentilicio postizo como es el caso de tapatío con los jaliscienses”, nos dice Julio.

Recuerda que la primera vez que se cruzó con la palabra fue en su niñez, cuando la entonces administración delegacional entregó un pequeño libro para colorear a los residentes de Azcapotzalco.

Al interior del cuaderno se explicaba el significado y el origen del término: “chintololo” provenía del náhuatl -lengua que hablaban los tenochcas para despreciar a los azcapotzalcas -con los vocablos “tzintli”, que significa asentaderas y “tolontic” o “tololontic”, cuya traducción es redondo; por lo tanto, la palabra chintololo significa “indio nalgón”.

“Cuando los mexicas derrotaron a los tepanecas de Azcapotzalco en 1428, la política de la Cuenca de México cambió y puso a la cabeza a los tenochcas y sus aliados, entre ellos los acolhuas de Texcoco y a los tepanecas de Tacuba.

Años antes, Tezozómoc el gobernante de Azcapotzalco, había permitido la entrada y el asentamiento de la migración mexica en sus tierras. Los mexicas-tenochcas se volvieron tributarios de los tepanecas de Azcapotzalco y sirvieron como combatientes para las guerras. Sin embargo, a la muerte de Tezozómoc, los roles se invirtieron y ahora los sometidos eran dominadores. De esta relación histórica se podría entender la burla del tenochca hacia el azcapotzalca, pero, ¿por qué era un insulto ser nalgón?”, explica y se pregunta Julio.

El doctor en etnohistoria José González Torres, quien tiene diversos trabajos muy rigurosos sobre la demarcación, registró en su Cronología Histórica de Azcapotzalco otra versión del origen de la palabra “chintololo”, que sería la contracción del apodo de los nombres Jacinto y Dolores. Al parecer, en el siglo XIX, cuando todavía caminaba el tranvía de mulitas y pasaba por la avenida Azcapotzalco para llegar al centro, algún vecino o vecina gritaba: “¡Ahí viene Chinto y Lolo!”.

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Tranvía que pasaba por la avenida Azcapotzalco en los años sesenta. Colección Villasana - Torres. Foto actual de Julio Arellano.

Julio comparte a El Universal que cuando dirigía el Archivo Histórico de la demarcación, él y su equipo se dedicaron a buscar las múltiples versiones del origen de la palabra “en documentos antiguos, pero no encontramos rastro alguno, tal vez por su calidad de insulto. Podría pensarse que la burla escapa de la seriedad de los documentos oficiales, aunque éstos muchas veces no se resistían al vocabulario popular. Otra razón podría ser que no dimos con los documentos correctos debido a la rareza del vocablo. Tal vez se escribía distinto, o una parte en náhuatl y la otra en español, eso pasa todo el tiempo con la grafía de Azcapotzalco, de la cual hemos encontrados hasta 25 variantes”.

Las primeras fuentes donde encontraron la palabra “chintololo” fueron periódicos de los años 1930 y 1940, casi siempre en la sección de deportes: el diario tapatío “El Informador” mencionó en septiembre de 1943, a un equipo de béisbol llamado “Los Chintololos” y en una nota de 1944, el mismo diario citó explícitamente que el equipo era de Azcapotzalco. Cuatro años después, el mismo diario publicó que un club de montaña llamado “Chintololos” llegaba a la Perla Tapatía. Héctor Zavala, un ingeniero y operador de radio le regaló un pin de 1961 de este grupo de excursionistas. En 1974, apareció un equipo de basquetbol con el mismo nombre que los beisbolistas.

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Pin del club de alpinismo Chintololos de Azcapotzalco.

Memorable también es Nicolás Morán, “El Chintololo”, quien además de ser boxeador participó en varias películas en los años 50 del siglo pasado, en las cuales aparecía registrado en los créditos con dicho mote.

Hasta la década de 1980 apareció la palabra en un libro académico, en el Silabario de palabrejas del filósofo de la ciencia Eli de Gortari, donde dice que chintololo viene del náhuatl “tzintol” - tule, con el agregado de la terminación de “lolo” para dar idea de gran y torpe; para ese entonces la palabra y su historia ya era muy difundida por los cronistas de Azcapotzalco. La ahora Alcaldía va por su cuarta o quinta generación de cronistas que investigan y comparten sus teorías sobre el origen de la palabra.

Desde los ochenta hasta la actualidad, los comerciantes del centro de la demarcación se han apropiado del “gentilicio”: El restaurante El Fogón de los Chintololos tiene más de 35 años con este nombre, el Mesón taurino, el famosísimo por inventar las gaoneras, tiene su potage de fin de semana llamado Caldo chintololo, y el negocio más antiguo de Azcapotzalco, la cantina Dux de Venecia para celebrar su centenario creó su cerveza La Chintolola.

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Cerveza “La Chintolola” del Dux de Venecia, la cantina centenaria Dux de Venecia .

Otro de los íconos que identifica a la alcaldía es la hormiga, ya que Azcapotzalco significa “hormiguero” o “lugar de hormigas”, y está presente en múltiples códigos y mitos de la cultura mesoamericana.

El historiador nos dice que en el campanario de la iglesia principal de Azcapotzalco, la parroquia de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, se encuentra incrustada una hormiga de estuco, que según algunos visitantes “camina” y, que una vez que alcance lo más alto de la torre, el mundo se acabará.

Hace poco tiempo la pintora y diseñadora Alina Kiliwa realizó un mural en el deportivo Renovación Nacional de la colonia Providencia. El mural es una caligrafía con un mensaje directo y contundente, simplemente dice “Orgullo chintololo”. En sus redes sociales Alina explicó que: “la palabra chintololo es un orgullo para los habitantes de Azcapotzalco, por eso…este mural… soy orgullosamente chintolola.”

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Mural ubicado en el Deportivo Renovación Nacional, Azcapotzalco.

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Detalle de grafiti ubicado en el Deportivo Renovación Nacional.

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Local del Centro de Azcapotzalco frente al Jardín Hidalgo.

Julio nos explica que los azcapotzalquenses tienen un peculiar arraigo a su territorio: “muchas veces nutrido por leyendas y mitos, pero también por nuestro cariño al entorno. Como buen hormiguero, Azcapotzalco es un lugar de trabajo y comercio, pero también nuestro hogar y eso genera que las historias tengan un sentido apasionado que nos obliga a indagar y entender nuestro pasado, que ahora ya es innegablemente chintololo”. 

Nuestra foto principal muestra los alrededores del Jardín Hidalgo con su vistoso kiosco elevado, en el centro de Azcapotzalco, hacia 1930. Antiguamente, el Paseo de los Ahuehuetes iniciaba frente al atrio de la iglesia de Felipe y Santiago, dividía en dos el jardín y continuaba hasta el pueblo de San Juan Tlilhuaca. En los cuarenta este tramo fue cerrado, pero el resto del paseo aún existe; hoy son las calles de Miguel Hidalgo y Miguel Lerdo de Tejada. Colección Villasana - Torres.

La foto comparativa antigua ilustra la avenida Azcapotzalco en una postal cercana a 1925. Destaca el antiguo palacio municipal, construido en el espacio que había ocupado una capilla; el edificio fue inaugurado en 1891 y en el remate tiene un reloj traído desde Francia. Actualmente es la casa de cultura de la delegación. A la derecha se ve una tienda-cantina en la planta baja de un edificio que aún existe. Colección Villasana - Torres. La foto actual es cortesía de Julio Arellano.

Fotografía antigua: Colección Villasana - Torres.
Fuente: Julio Arellano, Historiador por la UNAM, ex-director del Archivo Histórico de Azcapotzalco y miembro del Colegio de Cronistas de la Ciudad de México.