El cuento de Julio Verne sobre Acapulco

Mochilazo en el tiempo

“Todo aquello que un hombre pueda imaginar, otro hombre lo puede hacer realidad”, decía el escritor francés Julio Verne. Su imaginación era tan brillante que sin haber estado en México construyó un vívido relato ambientado en sus pueblos. En este marzo se cumplen 114 años de su muerte

Texto: Elisa Villa Román
Diseño Web: Miguel Ángel Garnica
 

Julio Verne escribió un cuento cuya trama inicia en Acapulco, pasa por Cuernavaca y llega más allá del Popocatépetl. Aunque nunca estuvo en tierras mexicanas, sus atlas geográficos, mapas, anécdotas de viajeros y sobre todo, su rica imaginación, le permitieron recrear escenarios con máximo detalle.

En el marco de su aniversario luctuoso, el 24 de marzo de 1905, recordamos al autor de La vuelta al mundo en ochenta días y Viaje al centro de la Tierra, entre otras obras. Julio Verne nació en 8 de febrero de 1828 en Nantes, Francia. Cuentan que su pasión por los viajes de aventura inició el día que se embarcó solo en un velero, siendo niño.

1_6.jpg
“Escribió de energía atómica antes de que viniera Einstein, de televisión en los días del alumbrado de gas y de submarinos en los días en que las naves de tres palos surcaban los océanos. Una predicción suya que no ha cristalizado aún es la del tren-cohete que hará la travesía entre la Tierra y la Luna. Muchos hombres de ciencia creen que ese día no está muy lejos”, dice una nota publicada en EL UNIVERSAL por el 50 aniversario de la muerte de Julio Verne, en marzo de 1955.

“A los doce años de edad se enamoró de su prima Carolina, y todos los días le dejaba flores en su colegio de internas; admiraba su cutis de melocotón y murmuraba su nombre suspirando. Pero una vez la caprichosa chiquilla le pidió un regalo más serio: Tráeme un collar de coral como los que traen de las islas los marineros. Verne, pleno de audacia, se embarcó en la Coralie, goleta de tres cubiertas que partía hacia las Indias”, dice una nota publicada en este diario el 5 de junio de 1955, recordando al escritor.

Su padre, un estricto y conservador procurador, fue avisado por un marinero y alcanzó al niño en la desembocadura del río Loira, primera escala del velero. El pequeño Julio prometió que sus próximas aventuras sólo las viviría en sueños. Los años pasaron y por mucho tiempo recordó a la joven Carolina, aunque su amor no fue correspondido.

2_11.jpg
“Reprendido, fustigado, condenado a pan y agua, pero siempre enamorado, Julio promedió permanecer tranquilo en adelante. Desde entonces decidió que sólo viajaría en sueños”, dice la publicada en EL UNIVERSAL por el 50 aniversario de la muerte de Julio Verne, en marzo de 1955.

Verne, recordado como una persona sedentaria que creció en una familia burguesa, casera y tranquila, decidió estudiar derecho. Sin embargo, las sociedades europeas de esa época se caracterizaban por la curiosidad científica y geográfica, como si quisieran desentrañar todos los secretos del universo. Así que el joven Julio se embarcó en algunas excursiones por Europa y en una travesía por el Atlántico.

3_mapa_general_de_america_1864.jpg
Mapa de América que muestra las redes transoceánicas entre: Asia, Nueva Bretaña, Estados Unidos, México, Cuba, Haití, la Antillas, Venezuela, Guyanas, Brasil, África, España, Francia, Islandia, Noruega y Groenlandia. Contiene tres cartelas: la primera de Cuba, la segunda de Haití y la tercera de las Pequeñas Antillas. Elaborado por A.H. Duffour en 1864. Archivo de la Mapoteca Manuel Orozco y Berra https://goo.gl/6KUenL

Verne es el ejemplo perfecto de que uno nunca sabe qué camino tomará en la vida: primero trabajó como secretario en la administración de un teatro, después fue agente de cambios y más tarde escribió una comedia y algunos libretos que no trascendieron.

Un día escribió un texto sobre un viaje en globo a África, pero fue rechazado por catorce editores. Sólo uno, llamado Hetzel, aceptó la propuesta con la condición de que Verne la adaptara en forma de novela. Así nació Cinco Semanas en Globo, el primer acierto del nuevo novelista.

A partir de entonces, Verne no dejó de escribir y cada una de sus obras alcanzó un éxito abrumador que le permitió vivir de forma cómoda gracias a sus regalías. Un día escuchó la historia de un grupo de rebeldes que se amotinaron en un buque con destino a América y así nació Un drama en México, novela corta que se sitúa en los primeros años después de la Guerra de Independencia.

“El 18 de octubre de 1824, el Asia, bajel español de alto bordo, y la Constancia, brick (un barco de velas distribuidas en tres palos) de ocho cañones, partían de Guaján, una de las islas Marianas. Durante los seis meses transcurridos desde su salida de España, sus tripulaciones, mal alimentadas, mal pagadas, agotadas de fatiga, agitaban sordamente los propósitos de rebelión”, dicen las primeras líneas del texto escrito en francés.

4_bahia_de_acapulco_1879.jpg
Bahía de Acapulco, lugar donde inicia Un Drama en México, de Julio Verne. Mapa realizado por J.W. Philip en 1879 hoy resguardado por la Mapoteca Manuel Orozco y Berra https://goo.gl/G3wPkN

El texto se basa en una historia real sobre los últimos navíos que la Corona española envió a México para recuperar sus colonias. El Asia, el Constance, el Aquiles y el Clarington se detuvieron en algún punto de su trayecto como parte de su rutina cuando estalló un motín.

Los marineros, furiosos, decidieron continuar su camino hacia América y vender las embarcaciones a los nuevos países independientes. En la historia de Verne se describe con gran detalle el viaje de dos de los tripulantes hacia la Ciudad de México para vender una de las naves al gobierno mexicano.
 

5_6.jpg
“Voy a confesar ante los que tienen a bien leer esta columna de EL UNIVERSAL una de mis debilidades. En mi día de descanso o cuando la oportunidad se presenta, vuelvo a leer una de las obras de Julio Verne”, inicia esta nota publicada el 13 de julio de 1957.

Verne, sin haber pisado México en su vida pero armado con atlas geográficos, mapas y anécdotas de viajeros, describió con maestría las tierras que su personaje recorría, desde su desembarque en Acapulco hasta su paso por Taxco y Cuernavaca.

“En estas llanuras, situadas a mil quinientos metros sobre el nivel del mar, las plantas introducidas después de la conquista se mezclan con la vegetación indígena. Los trigales se extienden por este fértil oasis, en el que crecen todos los cereales europeos”, dice uno de los fragmentos de la obra.

6_carta_aerea_de_mexico_a_acapulco.jpg
Carta aérea de México a Acapulco elaborada por J. Pérez León en 1935. Archivo de la Mapoteca Manuel Orozco y Berra https://goo.gl/pgaxQX

6.1_carta_de_la_nueva_espana_0.jpg
Carta de la Nueva España, siglo XIX. https://goo.gl/oS3kwW

6.2_ciudad_de_cuernavaca_1866_0.jpg
Ciudad de Cuernavaca, mapa hecho por Rafael Barberi y M. Álvarez en 1866. https://goo.gl/ZP18om. Los mapas aquí presentados son parte del Archivo de la Mapoteca Manuel Orozco y Berra.

Otro de los relatos atribuidos a Verne es El Eterno Adán, publicación póstuma ambientada en El Rosario, Sinaloa, donde narra la historia de un empresario francés sobreviviente a un cataclismo que casi acaba con la humanidad. Sin embargo, hasta la fecha se disputa su autoría, pues es probable que El Eterno Adán fuera escrito por el hijo de Julio Verne.

Pero la relación de Julio Verne con México va más allá de la imaginación del escritor. En 2005, como parte de los festejos por el 100 aniversario de su fallecimiento, el gobierno mexicano organizó una exposición con sus artículos personales en la Biblioteca de México, en la capital del país.

Ahí se exhibieron globos terráqueos, cartas, mapas y un catalejo valuado en más de 80 mil pesos que fue robado durante la exposición. El artículo de valor histórico fue rastreado por la Interpol y México tuvo que pagar a Francia, sin que dieran con el responsable del robo.

7_5.jpg

8_6.jpg

9_2.jpg

10_2.jpg
“Todas las cosas antes de ser realizadas en la materia de este mundo inferior, son creadas en las regiones del espíritu”, escribió el periodista José Juan Tablada en diciembre de 1929 sobre Julio Verne. Las imágenes son las ilustraciones originales que se publicaron en el texto “Un drama en México”, que se puede leer de forma gratuita: https://bit.ly/2umR9xT. También existe una versión en audio: https://bit.ly/2kjzZvk

Quizá Verne jamás imaginó que su obra llegaría hasta tierras tan lejanas para él. Han pasado más de cien años de su muerte y nos sigue transportando al centro de la Tierra, al fondo de los mares no explorados y a la punta del glaciar más imponente en el vehículo de su imaginación.

Nuestra imagen principal es una de las ilustraciones originales del cuento Un drama en México.

La comparativa antigua es un retrato de Julio Verne del siglo XIX y la imagen actual es una caricatura hecha por nuestro cartonista Carreño en 2005.
 

Fuentes:
Hemeroteca de El Universal
Fototeca de El Universal        
Archivo de la Mapoteca Manuel Orozco y Berra

 

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios