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“La pichirila”, fue el apodo que adoptó la camioneta de Víctor José Hernández, que quedó aplastada por una dovela de 90 toneladas que cayó de una grúa que realizaba labores para el Tren Interurbano El Insurgente.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el hombre que habita en Minas de Arena, donde ocurrió el incidente este martes, confesó que después de esto, hay temor de que el tren, cuando opere, “se nos venga encima”.
“Mis hijos están tristes porque ya hasta apodo tenía la troca. La llamamos la pichirila, todos lo conocen así, como la pichirila. En ella hacían mis hijos pijamada, jugaban”, relató.
También indicó que tiene sentimientos de enojo y tristeza porque tu patrimonio quedó en escombros y a la vez agradece a Dios que no haya estado dentro del vehículo que adquirió hace casi un año y que hoy está totalmente destruido por el impacto de 90 toneladas.
Víctor calificó al suceso como negligencia, de las empresas constructoras, pues la zona no estaba acordonada, además de que solo utilizaron una grúa para mover la pieza que impactó, sin embargo, “cuando ahorita se retiró, hay dos grúas para levantarla, imagínese”, indicó.
“Ya pasaron 24 horas y no me han dicho nada de cuándo me pagarán, aunque más allá de cuánto vale, es el cariño que se tenía a la troca, para todos lados jalábamos con ella”, sostuvo.
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Señaló que salvo la vida porque su mujer le insistió en que fuera a almorzar y por ello dejó estacionada su camioneta, descendió y se fue a su casa. Al poco rato una vecina tocó a su puerta para decirle que saliera a ver su “troca” que estaba aplastada. “Incluso vecinos pensaron que me habían aplastado. Gracias a dios estamos bien”, sostuvo.
“Hay temor. Si se les cayó imagínense cuando opere el tren. Da miedo que se nos venga encima”, sostuvo.
ss/rmlgv
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