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“Me puse a salvo porque me bajé…”, la historia de Lucía se repite en otras plataformas

La denuncia del comportamiento de un chofer de Uber que la obligó a bajarse del auto en marcha en la autopista México-Pachuca generó que otras mujeres y hombres denunciaran los riesgos de moverse en la Ciudad de México y el Estado de México

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Metrópoli 03/10/2020 00:01 Renata Sánchez Actualizada 06:28

Moverse en la Ciudad de México y el Estado de México es una actividad de alto riesgo. Ser mujer incrementa el peligro. Esta semana EL UNIVERSAL entrevistó a Lucía, una mujer que se bajó de un Uber mientras avanzaba en la autopista México Pachuca, luego de que cambiara de ruta y mensajeara a lo largo del viaje. Su denuncia llegó a más de un millón y medio de personas en Facebook y generó mil cuatrocientos comentarios donde la constante es que su historia se repite en taxis y otras plataformas digitales de transporte.

Seleccionamos sólo ocho de los más de mil comentarios y respuestas a éstos que la comunidad de EL UNIVERSAL compartió en Facebook. Los reproducimos para mostrar que el cambio de ruta, modelo, placas e incluso de chofer es una falla a la promesa de seguridad que las plataformas de movilidad, así como los taxis no están garantizando.

Rubí nos compartió que tomó un auto a la 01:15 AM. Igual que Lucía compartió su viaje con un  contacto. La primera señal de alerta fue que el chofer argumentó que su celular se había apagado y cambió de ruta. En lugar de seguir por Insurgentes se desvió atrás del hospital La Raza, se metió entre calles con poca iluminación, a la par que Rubí comenzaba a ponerse muy nerviosa e ideaba salir del auto en movimiento. En ese momento su contacto le marcó porque notó el desvío de la ruta. El viaje que debía tomarle 12 minutos ya llevaba 30. En un alto Rubí salió corriendo. Siguió su instinto, temía que de quedarse alguien más podía subir, podían asaltarla, violarla o desaparecerla.

Como Lucía, Neska también verificó que las placas y el conductor que llegó por ella correspondían con las que marcaba la aplicación. Sin embargo, a los 10 minutos recibió una llamada que le decía que su taxi la esperaba. El temor de haber subido a un auto con un conductor incorrecto la asustó al punto de llamar una patrulla y exigir que éste se identificara. Él accedió en todo momento, sin  embargo, al presentar su reporte en la aplicación nunca obtuvo respuesta.

Por estas fallas de autoregulación de las tecnológicas, denunciar ante el Ministerio Público es la recomendación de Claudia a otras personas. Luego de padecer no sólo un cambio de ruta, sino que el taxista puso los seguros a las puertas para evitar que saliera. Claudia logró salir del vehículo después de que el chofer abriera la puerta al asustarse por los golpes a los vidrios y gritos que dio. Cuando levantó la denuncia, las autoridades corroboraron con el número de placas que el conductor tenía antecedentes de abusos y robo serial contra mujeres.

Anna también salió de un  auto en movimiento sobre avenida Zaragoza porque el conductor cambió de ruta y tenía comportamientos inapropiados. Yessica compartió algunos consejos al usar taxi o aplicaciones como tomar foto al auto y al conductor antes de subir, compartir la ubicación en tiempo real e incluso llamar a algún contacto con la intención de que el chofer sepa que alguien más sigue el viaje. Yessica hace estas recomendaciones por que el conductor que la llevaba cambió de ruta.

Otro modelo, otro conductor

Dulce estaba lista para tomar el carro que llegaría por ella,  sin embargo,  la ubicación en la aplicación le marcaba una cuadra de distancia. Revisó la dirección que había puesto, pero era correcta. Dulce le marcó por teléfono, pero el conductor no contestaba. Llegó un conductor por ella, pero no era ni el modelo ni placas. Dulce le pidió cancelarlo, pero se negó hasta que comenzó a tomarle foto y se fue del lugar. Tres horas después le cancelaron el viaje a Dulce. Ella reportó lo sucedido y dejó de utilizar la plataforma.

En el caso de Ranita el auto que llegó por ella no era ni el modelo ni el color que indicaba su aplicación, pero las placas sí eran. Al negarse a abordarlo,  el chofer se tornó agresivo. Al estar en un espacio público, logró atraer la atención de un grupo de jóvenes, quienes lograron que el conductor desistiera de obligarla a subir y pagar el viaje.

Ser hombre no exime de los riesgos de viajar, Rodger pidió un auto, pero en lugar de llegar el modelo que marcaba llegó un taxi, quien incluso le marcó a su teléfono y lo llamó por su nombre. Al notar la discrepancia, pidió cancelarlo. Minutos después llegó el conductor correcto. Rodger dejó de usar la aplicación con la que le ocurrió.

*En esta nota se omitió mencionar las plataformas que las usuarias denuncian al no poder verificar los viajes a los que hacen referencia, como se pudo hacer en el caso de Lucía. Si algo similar te ha pasado y quieres darnos más detalles compártenos tu historia y teléfono al correo [email protected] con el asunto Viajar en el Valle de México.

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