Toluca, Méx.— Hoy Pilar Solís no tiene mucho que celebrar; su cocina económica Las Delicias del Sazón, que por 35 años sirvió para sacar adelante a sus tres hijos y se convirtió en su vida, difícilmente sobrevivirá a la emergencia sanitaria por el Covid-19.

Ella tiene 73 años y aseguró que es el primer Día de las Madres que su corazón no está completo, porque uno de sus más grandes logros en la vida está pasando “los peores meses de la historia”.

Y es que a su negocio, donde hasta febrero llegaban 50 o 60 personas al día a la hora de la comida, hoy está vacío.

El negocio está en Humboldt y Lerdo, en el corazón de Toluca, y hasta antes de la emergencia subsistía de servidores públicos y maestros que diariamente transitaban por esta zona, que es de las más concurridas de la capital mexiquense.

Pero ninguna idea ha sido suficiente para mantener el éxito del negocio, porque mantener abierta la cocina se convirtió en un gasto más que en ganancias, pero Pilar se rehúsa a bajar la cortina pues de él dependen sus dos mejores aliadas; dos madres solteras con quienes ha trabajado codo a codo desde el inicio.

“Es lo más difícil que he vivido porque antes preparaba cinco o seis guisados por día. Arroz, frijoles, agua de sabores y ahora hacemos tres, pero nos ha sobrado comida, que al final me funciona, porque se llevan comida mis muchachas y los fines de semana tengo a mis hijos y mis nietas. Todos comemos”, platicó.

Reveló que, por desgracia, a la par de la escasez de clientes se ha enfrentado al alza desmedida de los precios del arroz y el frijol, que antes compraba en la Central de Abasto en 16 o 17 pesos y actualmente cuesta más del doble y en algunos casos ha tenido que desembolsar dinero de su propia tarjeta de crédito para solventar algunos insumos.

Durante las primeras semanas “una luz en el camino” fueron cadetes y policías municipales desplegados alrededor de su negocio, pero tras el enfrentamiento contra los ambulantes los retiraron.

Para Pilar la incertidumbre es enorme, todas las noches las pasa en vela pensando cómo mejorar las ventas, qué hacer para sostener el trabajo de sus empleadas, pero, por lo pronto, hoy celebrará con sus tres hijos y sus nietas que siguen vivos, están sanos y que “hemos salido adelante gracias a la comida que por 35 años vendimos en este lugar”.

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