Las tres principales quejas contra las purificadoras de agua en la Ciudad de México son por vender agua contaminada, incluso con algas; por el sabor a cloro y por enfermedades diarreicas que provoca su consumo, alertó la Agencia de Protección Sanitaria (Agepsa) capitalina.

De acuerdo con Ángel González Domínguez, director general de la Agepsa, los consumidores deben buscar un aviso oficial en las entradas de las purificadoras para constatar que sean legales.

“Con eso ustedes saben que es un establecimiento que está en orden, dado de alta, registrado, que no es clandestino”.

Otro consejo para verificar que la purificadora no sea pirata es observar la higiene del lugar: que tenga vidrios y mostradores limpios, no tenga encharcamientos, que no hay basura, que sus sistemas de flujo de agua estén limpios y tengan flechas de señalización del flujo de agua.

En este año han realizado 75 visitas de verificación sanitaria a purificadoras y han sido suspendidas 43 por operar de manera ilegal o no cumplir con la higiene adecuada. “Más de la mitad de las purificadoras tienen alguna irregularidad y son un riesgo para la salud”, aseveró González.

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