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Metepec, Méx.— Rosa María Aguilar Flores cuida perros ajenos. Es una alternativa para dejar a los canes seguros, como si estuvieran en casa, pero en la vivienda de una cuidadora.
Por el momento, dice, su sustento familiar proviene de aguantar lengüetazos y llenarse de pelos de sus huéspedes. Es una mujer certificada por otros cuidadores de perros para hacerse responsable de los animalitos por el tiempo que los dueños reserven en su casa u “hotel”, como muchos le llaman. Incluso le practicaron exámenes médicos, sicológicos y físicos para descartar riesgos.
Ella acondicionó su hogar en el Fraccionamiento Las Margaritas para ofrecer una opción a quienes no quieren dejar encerrados en jaulas a sus canes, sino buscan encargarlos con una persona de confianza, pues como plus ofrece estar dentro de una base de datos que la acredita como una persona responsable y amante de los perros.
Junto con su hijo, la joven de 28 años se dedica a cuidar de los canes. Se hace cargo de bañarlos, alimentarlos, juega con ellos, los pasea y, sobre todo, los mima como si se tratara de su dueña.
“Es un ambiente familiar, mi niño es mi mano derecha. Me ayuda a alimentarlos, acomodarlos para dormir, algunos son muy juguetones y otros quieren permanecer descansando, pero me gusta que estén conmigo y dentro de mi casa”, resaltó.
Actualmente tiene a más de 15 ejemplares bajo su custodia. Lo que inició como un pasatiempo se transformó en el sustento de su familia. “Todo inició cuando una amiga me recomendó inscribirme en un grupo al cuidado de los animales, pues tengo espacio en la casa y un gran jardín”.
La organización se dedica de manera profesional a esta actividad, incluso capacitan a los interesados, con la opción de abrir un perfil de Facebook.
“Al principio no llegó nada, pero durante la Semana Santa de 2018 el grupo me envió varios canes y al publicarlo en las redes, comenzaron a llegar muchos clientes”, dijo.
Requisitos. Para abrir un lugar de este tipo, el interesado debe contar con una vivienda que tenga espacio suficiente para albergar a razas con tallas diversas, desde chihuahuas hasta mastín, además tenerles amor y paciencia, porque según Rosa, como la llaman sus amigos, “no es tan fácil cuidarlos, hay que sacrificar tiempos libres, fines de semana, vacaciones”.
Para acceder al albergue los interesados deben tener mascotas sociables, llevar su cama, correas, juguetes, croquetas si tienen dieta especial, que convivan con humanos y se encuentren desparasitados y vacunados.
El costo de la estancia oscila entre los 150 y 350 pesos diarios, dependiendo del tamaño del perro; para emergencias, cuenta con un veterinario cuyo costo es adicional. En vacaciones hay precios especiales.
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