Un beso a su bebé antes de ayudar en rescates del sismo

Un entrenador de perros para detección de explosivos viajó de Nuevo León a la Ciudad de México para buscar personas atrapadas bajo los escombros
Foto: Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL
20/09/2017
19:24
David Carrizales / Corresponsal
México
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José Alberto Pacheco Ramírez,  entrenador de perros para la detección de enervantes y explosivos, y que esta ocasión lleva a su “alumno” Drago, a las zonas afectadas por los sismos, para la búsqueda de personas, vivas o muertas, atrapadas bajo los escombros, prefirió no despertar a su pequeño hijo José Alexis, de un año y 15 días de nacido, para no verlo llorar en la despedida, pues asienta convencido, uno sabe la hora de salida, pero no la de regreso.

Pacheco Ramírez es entrenador de canes desde hace siete años, los tres últimos en la policía municipal de Escobedo, Nuevo León. En los operativos del cuerpo policiaco, para la detección de enervantes (principalmente mariguana) y pólvora negra, hace equipo con Drago, un cachorro de la raza Pastor Belga Malinois, que nació hace un año y once meses, y lo viene entrenando desde que tenía apenas 60 días.

Drago y José Alberto, que han tenido éxito para la localización de drogas o explosivos, hoy salieron hacia la Ciudad de México. Es la primera ocasión que son comisionados a la búsqueda de personas que hayan quedado atrapadas por los derrumbes de edificaciones que provocó el sismo del martes, y así también tratarán de ubicar cuerpos en descomposición.

El cachorro ha recibido entrenamiento para este tipo de situaciones pero con muestras, así que esta será su primera búsqueda en campo en un evento real. También será la primera experiencia de este tipo para su entrenador; pero ello no arredra al joven oficial policiaco que espera tener éxito en la salvación de vidas en donde sea comisionado.

Comentó que Drago por lo regular trabaja jornadas de nueve horas; pero en lapsos de 15 a 20 minutos de búsqueda por media hora de descanso, debido a que al entrenarlo con trufas por los químicos que va olfateando, resulta una tarea cansadísima, en cambio si fueran perros para guardia y custodia, sería menos pesado,  porque sólo es cuestión de correr y morder.

Y depende también del clima, el calor les afecta mucho, es más conveniente en las mañanas o en la noche. Además, expresó, deben analizar las corrientes del aire, para que reciba los olores de forma directa y se dirijan al sitio donde está la persona que se busca.

Pacheco Ramírez, reconoció que partía con sentimientos encontrados, pues por una parte la emoción de ayudar a gente que está en una situación muy difícil, la presión de que deben dar buenos resultados, y la tristeza porque dejan sola a la familia, a su esposa Yesenia y a su hijo de un año y 15 días.

“Al bebé, José Alexis,  lo dejé durmiendo porque si lo despierto no me dejaba ir, sólo le di un besito y sí, me dio sentimiento, pero también me siento orgulloso por el trabajo que vamos a realizar”, señaló el policía tercero de Escobedo.

En el mismo escuadrón canino Grupo K-9 de Escobedo, participa como entrenador el oficial Raúl Martínez González, que tiene a su cargo a la perrita Laika, de dos años de edad. Binomio que también acude por primera vez a un evento de búsqueda y rescate de personas.

Raúl salió con la emoción de ayudar y fortalecido por las oraciones de la gente que lo vio partir y al ver el orgullo y la confianza en los ojos de su esposa Leidy Lucía y de su hijo Eduardo, de sólo cuatro años, para hacer todo lo que esté de su parte para salvar vidas, sin dejar de cuidarse.

nrv

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