Tres expedientes de alto impacto relacionados con una investigación de un presunto violador serial y que tenían información “sensible” que podría derivar en la captura del agresor fueron robados de la Fiscalía de Investigación de Delitos Sexuales, oficinas que se encuentran en el primer piso del búnker de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX).

Por este hecho, la agente del Ministerio Público encargada de la investigación denunció con urgencia que se busquen y se localicen las carpetas; sin embargo, luego de que hicieron una revisión en las cámaras de circuito cerrado del primer piso, se dieron cuenta que algunas cámaras no funcionaban, mientras que en otros lugares —de donde se robaron los expedientes— no hay vigilancia.

Según la carpeta de investigación FICUH/CUH-8/UI-1S-/D/01010/10-2020, la denunciante se percató que el pasado 23 de septiembre no tenía los expedientes “a la mano”. Cuando nuevamente los ocupaba para continuar con las indagatorias y revisar minuciosamente en qué lugar estaban tampoco los encontró, por lo que de inmediato pidió la intervención de las autoridades, pues en nadie supo dar razón de esos papeles.

Las carpetas que desaparecieron son CI-FDS/FDS-6/UI-FDS-6-02/00202/02-2019, la cual, según la denunciante, debería estar en el cajón donde la había guardado. Tampoco encontraron la carpeta FMH/MH-3/UI-1S/D/00123-/02-2018, y aunque la buscaron en otros archiveros, horas más tarde se percataron que no estaba en ningún lugar.

Al momento de realizar la búsqueda, los agentes de investigación preguntaron por una tercera carpeta que también está ligada al mismo caso, con el número, FDS/FDS-2/UI-FDS-2-01/00626/09-2018, señalando el personal administrativo que si bien el archivero en donde se guardaban las carpetas se deja cerrado bajo llave, aun así es posible abrirlo porque la chapa está descompuesta.

El robo de las tres carpetas de investigación causó preocupación en las oficinas de la fiscal general, Ernestina Godoy Ramos, quien de inmediato ordenó una búsqueda exhaustiva de esos expedientes, pues además de que se vulneró la seguridad de la FGJ-CDMX, los documentos cuentan con datos sensibles de las víctimas, así como direcciones y otros datos que podrían poner el riesgo la investigación y la integridad física de las denunciantes.

Luego de un interrogatorio entre el personal que labora en la Fiscalía de Delitos Sexuales, estos aseguraron desconocer dónde pudieran estar los expedientes, por lo que la investigación se concentró en cinco funcionarios que trabajan en ese recinto, pues según lo narrado por los trabajadores, “nadie más” podría ingresar hasta ese piso y menos donde se guardaban bajo llave esos documentos.

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