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De acuerdo con fuentes como Americna Family Physician, el ajo ha sido usado en la medicina alternativa y la herbolaria debido a sus propiedades antimicrobianas y efectos cardiovasculares.

Sin embargo, hoy en , queremos hablarte de uno de los detalles que, aunque suele ser ignorado, no deja de ser importante; las personas que no deberían comer ajo. Porque sí, pese a sus muchos beneficios para la salud, el ajo no es recomendable para todos.

¿Qué contiene el ajo?

El ajo, según información compartida y corroborada por WebMD, es una hierba llamada allium sativum. Se podría considerar un primo de la cebolla, los puerros, y los cebollines.

Esta hierba es conocida por producir un químico llamado alicina. Este químico es justamente lo que hacer que el ajo pueda ayudar con condiciones del corazón y el sistema circulatorio. Asimismo, la alicina es la responsable de ese característico aroma a ajo.

Foto: Unsplash.
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¿Para qué suele usarse el ajo?

Además de ser un excelente condimento para la mayoría de los platillos cotidianos de muchas cocinas; de acuerdo con Healthline y WebMD, el ajo también es una parte fundamental de la medicina alternativa y los famosos “remedios caseros”.

Es común encontrar esta hierba en preparaciones que, según creencias populares, ayudan a:

  • Aliviar el cólico menstrual.
  • Regular los niveles de azúcar en la sangre.
  • Reducir los niveles de colesterol en la sangre.
  • Reducir la presión arterial.
  • Mejorar el hígado graso.

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¿Quiénes no pueden comer ajo?

Pese a sus muchos beneficios, el consumo de ajo no es algo que se recomiende para todos, pues, como reconocen Peptiko y WebMD, puede llegar a tener efectos secundarios que ponen en riesgo la salud de ciertas personas con condiciones como:

  • Alergia al ajo: puede provocar desde salpullidos e inflamación, hasta un choque anafiláctico.
  • Problemas de coagulación: la alicina puede inhibir la capacidad de coagulación de la sangre. Se recomienda evitarlo sobre todo si tiene una cirugía prontamente.
  • Problemas gastrointestinales: debido su alto contenido de fructosanos, el ajo puede provocar malestares a personas con síndrome de colon irritable, reflujo gastroesofágico, y ulceras estomacales.
  • Hipotensión: Al reducir la presión arterial, el ajo podría provocar mareos, desmayos, nausea, y fatiga.
  • Hipogliecemia: Al reducir los niveles de azúcar en la sangre, el consumo de ajo podría provocar sudor, confusión y desmayos. Por la misma razón, tampoco se recomienda para personas en tratamientos de diabetes.
  • Consumo de medicamentos como anticoagulantes, tratamientos de VIH, y anticonceptivos.
  • Problemas de tiroides.
  • Piel sensible.
  • Embarazo.
Foto: Unsplash.
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