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Lambrusco, el vino italiano más vendido en el mun

Alguna vez llamado 'el humilde champagne de la Emilia Romagna' goza de un éxito único en los mercados internacionales

Vino italiano económico
Fotos: Rubén Hernández
Menú 09/01/2019 18:53 Rubén Hernández Actualizada 18:53
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MODENA.- Fresco, vibrante, de notas dulces y fácil de beber, el Lambrusco se ha posicionado como uno de los vinos más famosos de Italia, además del más vendido en el mundo. Más de 35 millones de botellas anuales respaldan la presencia internacional de este vino que el escritor Mario Soldati denominara en los años 50 del siglo pasado como el "humilde champagne de la Emilia Romagna", y que hoy, con su incuestionable boom comercial, sustentado en un oficio ancestral, tiene un lugar privilegiado en ferias internacionales; pero sobre todo en las mesas de consumidores de todos los continentes.

Profeta en su tierra, el Lambrusco goza de una estupenda aceptación en Italia. En el resto de Europa, sus mercados principales son Alemania, España, Francia, los países escandinavos y el Reino Unido. Más allá de ese continente tiene un gran éxito en Brasil, Estados Unidos, Rusia, Japón, Corea, Canadá y México. El mercado mexicano se ha sumado con entusiasmo a esta propuesta, sin embargo la tendencia de este segmento que ha visto en los Lambrusco una buena opción para beber vino aún se inclina por líneas y productos económicos. 

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Modena, tierra de ancestral historia cuya crónica data de tiempos de los etruscos, es esencia y origen de iconos y símbolos que marcan el estilo de vida contemporáneo. Es la cuna de Ferrari y de Maserati, del Parmigiano Reggiano y el vinagre balsámico; la cuna de Luciano Pavarotti y del tres estrellas Michelin Massimo Bottura

Ubicada en el centro de la Emilia Romagna, es sin duda un punto de gran actividad empresarial, distribuida entre la manufactura, comercio, servicios y, por supuesto, la actividad agrícola y alimentaria, que involucra a 10 mil personas de las 68 mil económicamente activas de la región. 

El Lambrusco representa el 7% de toda la producción agrícola en la región, lo que equivale a unos 315 millones de euros de ingresos cada año solo para la zona. A nivel internacional, los vinos que entran dento de esta etiqueta colectiva generan alrededor de 323 millones de euros de ingresos anuales, advierte el informe 2018 de los Lambrusco Awards.

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A corta distancia de la ciudad de Modena se encuentra Castelvetro di Modena, población que es epicentro de uno de los grandes baluartes de la región: los vinos Lambrusco. El imponente castillo de Levizano distingue en el vasto panorama rural a esta población cuya historia igualmente data de tiempos antiguos. Ubicado al pie de los Apeninos, entre ciudades estratégicas como Maranello, reducto esencial de Ferrari y la señorial Bologna, concentra en su entorno a algunas de las principales bodegas de este reconocido vino del cual se tiene incluso referencias en los escritores latinos; si bien la tipología del Lambrusco vinum era muy distinta del espumoso que actualmente se produce.
 

Un brillante color rubí, una fresca fragancia, alto nivel de acidez, moderado contenido alcohólico, bajo nivel de taninos y una intensidad de sabores frutales, además, desde luego, de su calidad de burbujas que pueden ir del spumante al frizzante, son características del emblemático Lambrusco, que engloba una serie de variedades como el Lambrusco di Sorbara, Lambrusco di Salamino Di Santa Croce, Lambrusco di Grasparrosa di Castelvetro y Lambrusco di Modena. Las cepas principales son la  Grasparrosa, expresión genuina de los frutos rojos; y la Lambrusco de Sorbara, la más antigua varietal desarrollada en el norte de Modena, con profundidad y fineza de aromas de violeta y grosella, además de su sabor muy fresco y agradable.

Por otro lado, en el lado de los blancos la región destaca con su reconocido Pignoletto, originado principalmente de la uva Grechetto Gentile, cultivada en las colinas de Modena y Bologna, que da por resultado un vino de excelente estructura, brillantez aromática, un seductor color paja y un fresco y frutal aroma que marca la cúspide en la sintonía con la vasta y apetitosa gastronomía local.

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Con un vasto universo comercial, cimentado en la variedad de opciones, con amplio margen de precios, los productores de Lambrusco hoy abren un panorama muy atractivo para los consumidores, avanzando más allá del concepto de vino de bajo costo con el que generalmente se asocia al Lambrusco, más allá de las preferencias.

Un enlace entre la modernidad y la tradición puede ser la vía para bodegas como Cieto Chiari, cuya historia data de 1860 y que actualmente, después de cinco generaciones, sustenta su liderazgo en una estructura moderna y la aplicación de tecnologías de vanguardia, sin perder de vista su esencia familiar. Por su parte, los hermanos Fausto y Fabio Altariva, de Fattoria Moretto, han realizado un importante trabajo en torno a la Grasparrosa a partir de la agricultura biodinámica, logrando reconocimiento para sus vinos en guías estratégicas como Gambero Rosso, I Vini D’Italia y Slow Wine. 

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Por otro lado Manicardi, joven empresa que actualmente es administrada por la segunda generación de la familia bajo la guía de María Livia Manicardi, hace asimismo una importante fusión de métodos tradicionales y modernas tecnologías, con el apoyo del reconocido enólogo Valerio Macchioni. Su relevancia es igualmente notoria en la producción de vinagres balsámicos y diversos licores tradicionales como el nocino y la grappa di Lambrusco.

APUNTA A LA TRADICIÓN

Una apuesta excepcional es la Terraquilia, una bodega ubicada en las montañas de Guiglia, a 450 metros sobre el nivel del mar, que además de la Grasparossa cultiva otras variedades como Sangiovese, Malbo Gentile, Trebbiano y Malvasia, entre otras. Bajo el concepto de aplicación de métodos ancestrales, con la ausencia de filtración y sin la adición de azúcar, produce vinos de alta calidad, con una mayor expectativa de vida en botella.

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La agricultura orgánica es una tendencia al alza en la región, considerando las amplias expectativas comerciales que esto abre en los mercados mundiales, con la garantía de un concepto de calidad, como es el caso de La Piana Societá Agricola, que desde una perspectiva muy clásica produce vinos con sugestivos nombres como Lacrime di Bosco, Magia Nera y Capriccio di Bacco, entre otros.

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Búsqueda, regreso a las formas clásicas, experimentación de métodos antiguos forma parte del esquema que actualmente distingue a los productores de la región, como es el caso Azienda San Polo, espacio que conjunta la expresión del enoturismo con un restaurante, galería y museo del vino, aventurándose en el uso de técnicas ancestrales en la elaboración de sus productos. No menos elocuente es, en ese sentido, el trabajo Cantina Sociale di Carpi y Sobara, una empresa cooperativa que procesa alrededor de 450 mil quintales de uva anualmente, y que tiene una especial atención a la producción de Lambrusco di Sorbara y Lambrusco Salamino di Santa Croce.

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Con una fama muy bien ganada, pero con mucho más que mostrar sobre la calidad y variedad de sus productos, las bodegas de Modena tienen un alto espectro de oportunidades en mercados como el mexicano. Es tiempo de oportunidades, y de ir un paso adelante, tanto para productores como para los consumidores.
 

"Los Lambrusco son vinos accesibles, muy afines con el gusto de los mexicanos. Con notas dulces, gas y las características del frizzante que resultan tan satisfactorias para nuestros paladares. Abarcan un panorama muy amplio, además de que son idóneos para la cocina mexicana; para unos chiles en nogada o una cochinita pibil, por ejemplo. Son vinos ideales para empezar a beber, para adentrarse en la cultura del vino y disfrutar toda la atmósfera que la envuelve y que le da un acento aspiracional", dice Otto Monsiváis, importador en México de Cleto Chiari, con una distribución de 40 mil botellas al año, aproximadamente.

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PARA DISFRUTAR UN LAMBRUSCO

Son vinos de notas dulces y frutales, espumantes. Lo ideal es beberlos a una temperatura promedio de entre 6 y 8 grados.
Tienen bajo contenido de taninos, son vinos jóvenes que no están considerados para guarda.
Las características de los Lambrusco los hacen idóneos para armonizar con cocina mexicana.
Los vinos fabricados a partir de métodos artesanales muestran mayor expresión de las uvas típicas y tienen un mayor lapso de vida en la botella.
En México se comercializan etiquetas muy asequibles de Lambrusco, sin embargo existen expresiones más finas, de mayor calidad y precio. Atrévase a disfrutarlas.
 

 

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