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De acuerdo con el INAH, el origen del maíz y su expansión por Mesoamérica sigue siendo uno de los temas más relevantes para entender la historia agrícola del continente.

Nuevas investigaciones aportan evidencia que permite reconstruir el contexto ambiental en el que este cultivo comenzó a practicarse en el altiplano mexicano, y en te contamos de qué se tratan estos hallazgos.

¿Qué descurbió el INAH sobre el maíz en el Valle de Tehuacán?

Un estudio reciente, entrgado para revisión el 10 de marzo de 2025 y aprobado para publucación el pasado 2 de febrero del presente año, analiza restos óseos de animales recuperados en excavaciones arqueológicas del INAH para ofrecer una mirada distinta sobre el entorno en el que se adoptó la agricultura en el Valle de Tehuacán, Puebla.

El estudio está programado para publicación el 6 de marzo en el Volumen 12, #10, de la revista cientifica Science Advances, editada y respaldada por la American Association for the Advancement of Science.

La investigación, titulada “Multi-isotope analysis of mammal bones provides environmental context for the adoption of agriculture in the Tehuacan Valley of Mexico” y dirigida por Andrew D. Somerville, se centró en reconstruir el paleoambiente del Valle de Tehuacán mediante análisis isotópicos de huesos de venado (Odocoileus virginianus) y conejo (Sylvilagus spp.).

Foto: Unsplash.
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El equipo analizó isótopos estables de carbono, oxígeno y nitrógeno extraídos de bioapatita y colágeno óseo. Estos valores, explica Somerville, permiten inferir variables como composición vegetal del paisaje, humedad, temperatura, y niveles de precipitación en distintos periodos prehistóricos.

Las muestras provinieron de contextos arqueológicos fechados mediante modelado bayesiano de radiocarbono, lo que permitió ubicar los datos dentro de nueve fases culturales que abarcan desde el Pleistoceno tardío hasta el periodo previo a la Conquista.

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¿Cómo era el clima antes y durante la llegada del maíz?

Durante el final del Pleistoceno, el Valle de Tehuacán tenía un clima mucho más seco que el actual. Predominaban los pastizales abiertos y plantas adaptadas a la aridez. Más adelante, en el Holoceno temprano (entre 9,900 y 7,900 años antes del presente), se registró uno de los periodos más secos en la historia ambiental de la región.

Con el paso de los siglos, el clima comenzó a cambiar. Durante el Holoceno medio (entre 7,900 y 4,550 años antes del presente), aumentaron las lluvias y la humedad. Esto favoreció la presencia de vegetación más densa, como árboles y arbustos, lo que indica un entorno más estable y menos árido.

De acuerdo con Somerville, los restos de maíz más antiguos hallados en el Valle de Tehuacán, fechados en aproximadamente 5,400 años, pertenecen justamente a ese periodo más húmedo. Esto, comparte el INAH, sugiere que la llegada del maíz a la región ocurrió en un momento con condiciones climáticas más favorables para su cultivo y adaptación.

Foto: Unsplash.
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¿Qué características tenía el maíz más antiguo del valle?

El estudio retoma investigaciones morfológicas y genómicas previas sobre mazorcas recuperadas en cuevas como San Marcos. Los ejemplares más antiguos ya presentan rasgos de domesticación, como raquis no quebradizo y granos expuestos, aunque conservaban características primitivas, como tamaño reducido.

Foto: Unsplash.
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Genéticamente, algunos alelos asociados al maíz domesticado ya estaban fijados, mientras que otros conservaban rasgos similares al teocintle. Esto sugiere un proceso gradual de domesticación y adaptación al ambiente de tierras altas.

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¿La intensificación agrícola ocurrió al mismo tiempo?

Aunque el maíz llegó al Valle de Tehuacán en un periodo húmedo, el INAH explica que su cultivo no se volvió intensivo de inmediato. La transición hacia una agricultura sedentaria ocurrió varios siglos después y estuvo relacionada tanto con cambios climáticos como con transformaciones sociales.

De acuerdo con Somerville, la transición entre las fases Purrón y Ajalpan coincide con un periodo de mayor aridez en la región, ocurrido entre 4,200 y 3,800 años antes del presente. Estas condiciones más secas pudieron impulsar a las comunidades a depender cada vez más de cultivos como el maíz, que podían intensificarse mediante técnicas como la irrigación.

Más adelante, durante la fase Santa María (2800–2250 años antes del presente), los análisis isotópicos muestran un periodo especialmente húmedo. Este momento coincide con crecimiento poblacional; asentamientos más grandes y una mayor complejidad social en el valle, lo que sugiere que el clima favorable también influyó en la consolidación de la agricultura en la región.

¿Por qué es relevante este hallazgo?

El estudio aporta evidencia ambiental directa para contextualizar la llegada y consolidación del maíz en una de las regiones clave para su historia. Al integrar análisis isotópicos, cronología radiocarbónica, y registros arqueológicos, la investigación permite vincular cambios climáticos con transformaciones sociales y agrícolas.

Para el INAH, estos resultados fortalecen la comprensión del Valle de Tehuacán como un laboratorio natural para estudiar la transición de sociedades cazadoras-recolectoras a comunidades agrícolas sedentarias, en un proceso que redefinió la historia alimentaria de Mesoamérica.

Foto: Unsplash.
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