La contaminación cruzada es la transferencia de microorganismos, como bacterias, virus y parásitos, desde alimentos crudos y sin desinfectar hacia los que ya están listos para comerse. Y este problema es común en productos como los mariscos.
Según la Secretaría de Salud de México, existe un alto riesgo de desarrollar enfermedades gastrointestinales si no se toman las medidas adecuadas durante la manipulación de los anteriores alimentos.
Por eso, aquí te decimos cómo evitarla en sencillos pasos.

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La Secretaría de Salud de México identifica 3 principales maneras en las que se produce la contaminación cruzada, todas relacionadas con la manipulación de alimentos y los utensilios de la cocina:
Un artículo del Centro Tecnológico de Seguridad Alimentaria señala que la prevención de la contaminación cruzada empieza al momento de comprar los alimentos.
Para empezar, es importante mantener separados los comestibles crudos de los cocinados; por ejemplo, colocar la carne, pescado y mariscos en bolsas distintas, incluso entre sí para evitar que los líquidos de estas proteínas se transfieran a otros productos.
Además, la Food Safety de Estados Unidos recomienda conservar los mariscos en hielo, refrigeración o congelación dentro de las 2 horas posteriores a su compra, o 1 hora después si están expuestos a temperaturas de 32°C o más.
Pero si se planea consumirlos en un plazo de 2 días, deben permanecer en el refrigerador a 4°C o menos.
Otras medidas que previenen la contaminación cruzada son:
Cuidar estos detalles en la cocina ayuda a mantener la calidad y frescura de lo que consumes todos los días, especialmente en esta temporada donde los mariscos son una de las proteínas más consumidas.
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